La Incómoda LOE

MÉLIDA QÜENZA PONTE

Hay que comprender la situación  de los que entraron  en estado de desesperación  cuando vieron la inminente  aprobación del proyecto de Ley  Orgánica de Educación (LOE) en  la Asamblea Nacional. Todo cambio  genera resistencia y en el caso  del sector educación se entiende  la molestia, la incomodidad, de  que se les recuerde que una escuela,  liceo, instituto o universidad,  no es un negocio, no es un  coto cerrado, una propiedad de la  que se puede disponer sin rendir  cuentas a nadie.

A esos directores de colegios,  rectores, profesores, que quieren  generar el caos en las calles del  país con el pretexto de que la nueva  LOE es inconstitucional y toda  una sarta de mentiras y barbaridades  que se esgrimen contra ella, se  les olvida que es el Estado el que  debe garantizar a toda la población  un derecho tan fundamental  como es la educación, por lo tanto  deben existir leyes y reglamentos  para normar esa actividad, sin excepción,  en todo el territorio nacional.  De otra manera, reinaría la  anarquía, cada estado, municipio  o parroquia, implantaría un sistema  educativo de acuerdo a la  orientación o ideología del gobierno  de turno en cada entidad.

Da tristeza como profesionales  de la educación repiten como loros  cualquier estupidez o mentira  lanzada por los grupos políticos  que quieren sacarle partido a una  situación, sea cual sea, con la intención  de siempre, enfrentar las  políticas del gobierno nacional,  aprovechar la amplia cobertura  que dan los medios de comunicación  a una marcha o protesta para  presentar ante el mundo a una  Venezuela ingobernable, al borde  de una guerra civil.

Los mueve un odio visceral, por  ello ni se toman la molestia de  leer el contenido de la ley, si la leyeran  se darían cuenta que el discurso  no se corresponde con el  texto de la LOE. ¿Dónde está la  pérdida de la patria potestad, la  eliminación de las escuelas católicas  -como a gritos dicen los curaso  la pérdida de la autonomía universitaria?,  por sólo nombrar algunos  de los elementos que utilizan  para protestar. Juegan a sembrar  el terror en la ciudadanía, a  crear un temor colectivo.

El ciudadano que quiere vivir en  paz, en democracia, tiene en sus  manos las mejores armas para  combatir este clima de incertidumbre:  el análisis y la reflexión,  leer la LOE y reflexionar sobre su  contenido. Seguramente se convencerá  que allí no hay nada que  amenace la patria potestad, que el  Estado tiene que establecer que la  educación sea laica para no excluir  a nadie y que quien desee  darle educación religiosa a sus hijos  se la proporcione en su casa,  en una iglesia o los inscriba en un  colegio católico, musulmán, evangélico,  etc., según la fe que profese.  La comunidad universitaria debe  sentirse satisfecha por la participación  que se le otorga en la escogencia  de las autoridades y por  la contraloría en la ejecución de  los recursos.

Como éstos, son muchos los aspectos  de la LOE que incomodan a  quienes se niegan a reconocer que  un país que ha experimentado  aceleradas transformaciones en  los últimos años, incluyendo una  nueva Constitución, tiene que  adecuar su estructura a esos avances.  Negar la realidad es parte de  la intención política que hay detrás  de este nuevo alboroto oposicionista  que utiliza la bandera de  la educación para manifestar su  “antichavismo”.

 
Top