Las leyes y la agresión: Esencia del castrismo

Elizabeth Burgos
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CaptureCol-ElizabethBurgos CMYKLo más llamativo del video del 22 de agosto del encuentro de Fidel Castro y diez jóvenes abogados recién egresados de la Universidad de Carabobo, no es el hecho de tratarse de su primera aparición en la televisión desde junio 2008, cuando se le vio junto al teniente-coronel Hugo Chávez. Ni tampoco el buen semblante que lucía esta vez gracias a los cuidados que le prodiga el médico español, (y no cubano, pese a la fama de la medicina cubana) doctor Luís García Sabrido, quien muy orgulloso por haber logrado salvarle la vida y el éxito de haberle hecho recuperar la salud, declaró hace un tiempo, que su paciente “está en forma para volver al poder”, informando al mundo, por si a algunos le quedaran dudas, que Fidel Castro ha recuperado sus fuerzas para ejercer de nuevo toda su autoridad.

No, lo más llamativo de la escena en la que se ve al dictador cubano practicando la actividad que más rentabilidad le ha prodigado para esparcir su influencia a lo largo y ancho del continente, es su oficio de oráculo delante un grupo de diez jóvenes venezolanos, recién egresados de la Facultad de Derecho, rindiéndole pleitesía al hombre que tiene el record de la dictadura más longeva de la historia del continente y en un país donde el derecho no es ni siquiera un recuerdo.

No deja de ser incongruente que se le llame “Fidel Castro” a una promoción de abogados, cuando se trata de alguien que no se siente concernido por la ley, pues la ley es él. Es más sorprendente aún que grupos de médicos recién graduados hayan tomado como nombre de promoción el nombre de “Che” Guevara, para quién el juramento de Hipócrates significó una banalidad, pues Guevara acabó con más vidas que las que salvó como médico. Pero, así son las cosas en el continente de “lo real maravilloso”.

El teniente-coronel Hugo Chávez había informado a los medios que pronto un grupo de abogados venezolanos viajaría a La Habana a entrevistarse con Castro. Era evidente que algo se traían entre manos.

Al dictador cubano siempre le han interesado los admiradores de la versión épica de la revolución castrista; los guerreros o los candidatos a serlo; aquellos que le profesan culto a la acción militar, aunque sea de palabra.

Castro no se presta a la espontaneidad en materia de imagen, y nunca han sido invitados jóvenes latinoamericanos a Cuba simplemente a hacer turismo; el móvil oculto es el entrenamiento militar aunque vayan a estudiar medicina. Ahora resulta que le interesan los jóvenes abogados y ese no es un hecho fortuito.

De la guerrilla arma a la agresión jurídica

El fracaso de la receta guerrillera castrista que introdujo la región al escenario de la Guerra Fría, induce a los guerreros de antaño a ensayar la tan denostada democracia representativa. El empeño electoral de Lula Da Silva, fundador, junto a Fidel Castro, del Foro de Sao Paulo, quien lanzó varias veces su candidatura hasta verla coronada de éxito, demostró la viabilidad de esa opción. La victoria electoral de Hugo Chávez significó la prueba definitiva pues además, lo hacía dueño de la riqueza petrolera. La fragilidad de las élites venezolanas le puso en bandeja de plata el tesoro. No en el Brasil, donde existe una clase dirigente consciente de los intereses del país y de los suyos, hecho que le impidió a Lula enfrascarse en la vía desestabilizadora de influencia castrista que fue por mucho tiempo su universidad en política. Por el contrario, operó en él un viraje que le ha sido de beneficio a los estamentos dirigentes brasileños por sus buenas relaciones con los gobiernos de Venezuela y de Bolivia, al tiempo que Lula cubría su frente doméstico radical de izquierda, apoyando sin condiciones al gobierno de Hugo Chávez. La elección de Evo Morales en Bolivia, reconfirmó lo conveniente de la vía electoral, pues en definitiva, mediante leyes y constituciones a la medida del proyecto, se avanzaría hacia la implantación del modelo de gobierno inspirado en el cubano.

Y cuando se pierde una elección, como las últimas en Nicaragua, se hace fraude, pues Fidel Castro juró, cuando los sandinista perdieron las elecciones (primer intento mediante el sufragio que se dio en el campo del castrismo) que los sacaron por un tiempo del poder, que nunca más perdería una elección.

Los supuestos ideológicos del Foro de Sao Paolo no han variado. En el Foro Mundial Social celebrado en Caracas en 2006, Hugo Chávez, en su discurso de clausura exhortó a “La unión de los pueblos de América Latina, Asia y África para cambiarle el rumbo a la historia”. Es bajo este presupuesto que se multiplican las elecciones en Venezuela y se realiza el hostigamiento permanente contra las instituciones, pero esa nueva versión de la guerra de guerrillas debe tener visos legales y encontrar seguidores duchos en materia de ley. Por tanto, le llegó la hora a la formación de “combatientes abogados”; expertos en forjar la seguridad jurídica para entregarse a la inestabilidad política, como lo requiere el castrismo en su larga marcha hacia el totalitarismo continental. De allí la presencia de la promoción de abogados “Fidel Castro”, orientados en la tarea que será la suya, cantándole al dictador: “Te queremos Fidel, te queremos”. Y el que parecía como el jefe del grupo le expresó que “No hay palabras para agradecerle muy humildemente”, y estar dispuesto a “dar la lucha en cualquier frente de guerra”. Se supone que el tema de la guerra había sido acordado con anterioridad porque Castro replicó: “No somos libres. Estamos pisoteados, matemáticamente está demostrado que estamos ocupados”. Si leemos entre líneas, se refería a Colombia y al acuerdo de cooperación militar con Estados Unidos.

Las leyes no lo absolverán

El modo de subordinación al proyecto castrista estará regido por la “ley”. En Venezuela, el camino está en marcha. Y cuando se sufre de “alucinación de la historia”, lo que es el caso de Fidel y de Hugo Chávez, el control de la expresión, el lavado de cerebro desde la infancia, doblegar de toda iniciativa, son indispensables para revivir el fantasma de rehacer la historia y cambiarle el rumbo.

No toman en cuenta que aquellos que han ignorado las leyes de la historia, tarde o temprano, fueron vencidos por la historia que se genera en su contra.

Si la personalidad de Stalin, pese a los horrores que cometió,  impuso su legitimidad no es por haber implantado el comunismo y haber practicado la justicia social o porque el comunismo cambió el rumbo de la historia, sino por haber triunfado en la batalla de Stalingrado que derrotó al ejército alemán y al autócrata que se había impuesto en Europa  a sangre y fuego.

Antes de intentar un conflicto militar con Colombia, Hugo Chávez debería reflexionar sobre Stalingrado. Guardando las proporciones del caso, Stalingrado significó la victoria rusa frente al ejército expansionista de Hitler. En este caso, el proyecto expansionista es del gobierno de Venezuela.

Y cuando la historia retome su rumbo, que termina siempre por hacerlo, a esa legión de “guerreros-abogados”, las leyes no la absolverán.

Fuente: Zeta – Analítica

 
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