Libertad de Trabajo

Yván Serra Díaz

Col-IvanSerra CMYKHace ya unos cuantos años, un amigo empresario, para aquel momento de izquierda, ante una crisis de su empresa, decidió cogestionar su empresa. Como buen conocedor del pensamiento marxista, de moda hoy en Venezuela, creía dar un paso hacia lo que sería un adelanto a la sociedad sin clase, en donde trabajadores tomarían el control de los medios de producción para así construir la sociedad sin clase que pondría fin a la historia.

La sorpresa que se llevó fue mayúscula, cuando los trabajadores sencillamente le dijeron que no querían esa responsabilidad, que ellos eran muy felices trabajando como obrero y que cumpliera su responsabilidad pagándole las jornadas trabajadas como era su deber.

Para Marx, la revolución ocurriría cuando el proletariado  tomara conciencia de su rol como clase de avanzada y alcanzaran el poder político para imponer el Estado obrero en sustitución del Estado burgués. Cualquier coqueteo con la socialdemocracia o una lucha obrera canalizada hacia el logro de mejores condiciones laborales y un aumento en las remuneraciones fue considerada por los pensadores marxistas como falsa conciencia.

Nada nuevo. Una persona con pretensión de iluminado, intenta decirles a los demás cómo debe pensar: La verdadera conciencia de los trabajadores se encontraría la lucha de clase para imponer la sociedad comunista, no en los aumentos salariales, ni en el otorgamiento de cesta ticket. Pero como la realidad es terca, lo menos que hicieron los obreros fueron  crear sociedades al gusto de Marx. Fueron los partidos políticos comunistas los encargados de realizarles la tarea, relegando a un segundo plano a los obreros en las revoluciones que sin su aprobación se hicieron en su nombre. Lástima que al contrario que lo que pensara Marx, en los países comunistas en lugar de abundancia, lo que sobrevino fue escasez, y el tiempo que los trabajadores irían a dedicar a sus hijos y a sus ocios, la pasaban en colas para conseguir los productos marcados en la tarjeta de racionamiento. No por casualidad, que el primer gran triunfo contra el comunismo ocurrió con Polonia con las manifestaciones del Movimiento Solidaridad.

No es malo que un grupo de trabajadores deseen desarrollar una cooperativa, tampoco que los empresarios decidan otorgar acciones a sus trabajadores, como hacen muchas empresas. Cuando esto ocurre comparten las ganancias pero también los riesgos. Igual es saludable que los trabajadores luchen por reivindicaciones laborales, siempre que no tensen tanto la cuerda que terminen rompiéndola como ocurrió en la planta de Mitsubishi en Anzoátegui. La unión sindical ha impactado en las condiciones laborales mejorándola sustancialmente para aquellos que optaron por el trabajo dependiente. Sencillamente se trata del ejercicio de la libertad.  Que las personas decidan cómo ganarse su vida, mientras no violen el mismo derecho que tienen los demás. Porque es desde la libertad el único lugar donde el ser humano puede desarrollarse plenamente y que hoy un gobierno que dice luchar por la clase obrera, está poniendo en riesgo.

 
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