El Carabobo FC y otros bemoles

Jhonny Castillo

DxT-futbolclubEl fútbol es un deporte exquisito por  lo estético y  por lo artístico, es más, podríamos agregar que por lo poético. Ya dijo  alguna vez el escritor argentino Ernesto Sábato que le gustaba el fútbol porque a diferencia de otros deportes éste tiene incorporada una extraña belleza, casi sensual. De allí que cuando asistimos  al estadio lo hacemos tratando de encontrarnos con  algunos de esos elementos que han convertido al fútbol en una disciplina que en ocasiones conmueve hasta el delirio  por lo emocionante y por lo dramático.

Después de una ausencia más o menos prolongada regresamos el domingo pasado al estadio Misael Delgado de Valencia para ver  al Carabobo FC frente a Estudiantes de Mérida en la cuarta fecha de la temporada oficial del fútbol venezolano. Una buena ocasión para  pasarla bien, recrearnos y compartir con los amigos, pero sobre  todo con muchas expectativas por descubrir a un buen jugador,  o por lo menos, deleitarnos con una de esas bonitas  jugadas que termina salvándonos del tedio.

Lamentablemente más allá de la sabrosa tertulia con los sempiternos amigos del fútbol, lo que vimos fue un pobre, mediocre  y aburrido espectáculo, sin ideas, sin sorpresa y sin ni siquiera la tenacidad, la inventiva y la irreverencia que se supone deberían tener aquellos quienes se dedican al fútbol.

Qué cosa tan mala, qué vergüenza, qué falta de respeto y qué poca consideración para los contados  fanáticos que  los fines de semana  acuden al estadio con la intención  de ver a jugadores dizque profesionales. Es increíble el desdén, la apatía y  el poco compromiso que mostraron en la cancha los jugadores del Carabobo FC.

Resulta casi increíble como son ascendidos a Primera División, futbolistas que ni siquiera dominan los aspectos técnicos necesarios para llegar al balompié rentado nacional. Es evidente la falta de recursos técnicos, pero también  la poca destreza con  la pelota, la inseguridad y las  escasas  perspectivas que muestran algunos futbolistas con el tema de la ubicación dentro de la cancha y el manejo  del tiempo y los espacios.

Es lamentable que siendo Carabobo uno de los estados más importantes del país no cuente con un equipo más o menos decente y competitivo, que de  no estar para un  titulo por lo menos garantice un espectáculo para las tribunas.

Lo que vimos el domingo fue un equipo con  terribles carencias estratégicas, perdido, desordenado y sin brújula, en el que no se percibe  por ningún lado el orden y la  coherencia mínima que  es responsabilidad del técnico Saúl Maldonado.

Desde hace mucho tiempo los seguidores del balompié en Carabobo no tenemos  la oportunidad de disfrutar de un club competitivo y con  mayor prestancia. Es importante, no desaprovechar el respaldo económico que está brindando la Gobernación, pero para ello sería necesario dejar las improvisaciones y trabajar seriamente con un proyecto a corto y largo  plazo.

Sabemos de la experiencia y la capacidad de los directivos  Eduardo Pasquez y Luis Solórzano, sólo  que  a veces las buenas intenciones no bastan.

 
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