Brasil Vs. Argentina: el gran clásico suramericano

Jhonny Castillo

Jhonny Castillo

Letras del Fútbol

Recientemente se cumplieron diez años de la última vez que tuvimos la ocasión  de presenciar desde las tribunas un clásico entre las selecciones de Brasil y Argentina. Eso fue precisamente el 11 de julio de 1999 en el estadio de la fronteriza Ciudad del Este con motivo de la Copa América de Paraguay.

En aquella ocasión Brasil derrotó 2 goles por 1 a Argentina con tantos de Ronaldo y Rivaldo. Ambas selecciones jugaban como en casa por cuanto el estadio está ubicado en lo que se conoce como la triple frontera, zona donde confluyen del lado paraguayo Ciudad del Este, del lado argentino Puerto de Iguazú y del lado brasilero Foz de Iguazú, ciudad esta última donde se concentraron los dirigidos para ese entonces por el técnico Wanderley Luxemburgo.

Recordamos que en esa oportunidad, cuando estaba casi sentenciado el encuentro los torcedores de Brasil, con el propósito de herir el orgullo argentino, irónicamente  exhibieron una inmensa pancarta que a lo lejos rezaba: “No llores por mí Argentina”, insulto parafraseado nada más y nada menos que a partir de la letra de una de las canciones más emblemáticas de Argentina.

Aquella acción asumida como una afrenta y como un   insulto por los albiceleste resultó suficiente para que se armara una fuerte escaramuza entre hinchas y torcedores que dejó varios heridos y que por suerte pudo ser controlada por la policía paraguaya.

letras-futbolEl gol que decidió aquel gran clásico de la Copa América Paraguay 99 entre Brasil y Argentina fue un magistral tiro libre de Rivaldo, quien tomó tres pasos de distancia y le pegó sutilmente a la pelota para que ésta describiera una parábola y se metiera en el ángulo izquierdo de la portería argentina.

Otro hecho notable de aquel enfrentamiento sería el debut  de Ronaldinho Gaucho, un jugador flaco, con menos cabellos y mucho más dientón, que ya pintaba como un “crakazo” por su irreverencia y por su gran capacidad para evadir a los rivales con bicicletas y otras filigranas que en varias ocasiones hicieron levantar de sus asientos, a un público ávido de buen fútbol en las tribunas del remodelado estadio de Ciudad del Este.

A diez años de aquella victoria, Brasil volvió, hace algunos días,  a derrotar a Argentina para  ser  el primer país en clasificar al Mundial Sudáfrica 2010. Lo ocurrido en la llamada “Batalla de  Rosario” ratifica la supremacía de la selección canarinha sobre la albiceleste en los últimos años, pero lamentablemente  deja muy cabizbajo y deprimido a un Diego Armando Maradona que si algo necesita ahora  son precisamente triunfos para levantar su autoestima y superar de una vez por todas esa tragedia que todos sabemos  le ha tocado vivir.

La última victoria 3-1 de Brasil sobre Argentina es importante, entre otras cosas, porque nos recuerda que a pesar de todo el fútbol romántico aún no ha muerto. Qué más allá del pragmatismo y la ortodoxia de los esquemas tácticos, siempre habrá espacio para la osadía, la irreverencia y la inventiva. Que de vez en cuando saldrá un heredero de Pelé o de Garrincha y salvará, aunque sea por instantes, la estética, la magia y la belleza de este deporte que por suerte nos hace más llevadera la existencia.

Jhocas10@hotmail.com

 
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