El hoyo en que se ha metido

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ESPANTAPÁJAROS • avizor.uno@gmail.com

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio,  no veo y otros ven, lo compenso pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar”.

 

Escrito para gente inteligente

La cosa como que se está poniendo seria mis queridos pajarracos. Yo miro y miro y lo que veo en el horizonte es violencia. Por el atardecer el cielo se pone como rojizo. Eso es de mal augurio. Veo venir violencia, verbal pero también física y hasta guerra veo venir.

Ya hace tiempo que Venezuela se convirtió en un país tan inseguro como hace muchos años era Colombia. De tanto enfrentamiento de Uribe con las FARC y de tanto apoyarlas Chávez, o al menos es lo que parece y en política, lo que parece es. En fin, de tanto enfrentamiento allá y tanto afecto acá, terminaron por mudarse de país, no las FARC, salvo cuando utilizan nuestra  geografía para descansar un poquito, sino los capos de la droga que si no están aquí, andan muy cerca.

De otra forma cómo explicar tantos asesinatos. La mayoría mueren en enfrentamiento entre bandas juveniles que trafican droga. Es lo que me han contado. Me contenta que al menos el pollito haya podido lograr que bajen un poco los asesinatos en Carabobo, porque en el resto del país, siguen disparados. Según vi hubo cien muertos menos que el año pasado. Eso es bastante pero es muy poco, cuando es casi tres veces lo que ocurría hace apenas cuatro años.  Y dónde andará Acosta Carlez, aquel que iban a enjuiciar, pero como lo que querían era otra cosa y el hombre se les puso pichirre y no compartió. Porque ahora que tienen las pruebas, naiboa. Se enfilan es contra Parra. Claro, Valencia es una mina de oro, y aquí hay mucha vocación de minero.

Como aflojarle las patas

Pero volvamos al tema. Según yo lo veo, desde aquí en mi descampado, mirando lejos hacia el horizonte, lo del narcotráfico tiene que ver, no con nosotros, sino con los EE.UU. Nosotros somos sólo el pasadizo, como lo era Honduras también. Claro, ellos dirán, si no le puedes caer a los gringos a bombazos, porque bombas tienen demasiadas, hay que aflojarles las patas. Me dicen que en México la cosa es peor que aquí, y las bandas han comenzado a penetrar los estados del sur de ese país, incluso los que colindan con el río Grande.

A los mexicanos que cruzaban la frontera ilegalmente para conseguir empleo recogiendo cosechas, lo hacían cruzando a nado ese río que me dicen que es muy ancho. De allí que los llamaban wetbacks, no sé si se escribe así, por favor me corrigen, pero lo importante, lo que quiere decir wetbacks, es “espalda mojada”, lo que me trae el recuerdo de aquella periodista gringa que subió a la Sierra Maestra, cuando Fidel estaba en la montaña y cuando apareció varios meses después estaba llena de moretones. ¿Muchas garrapatas, señorita? le preguntaron en La Habana a lo que la periodista, que aún no lograba dominar el español respondió: “Hay señor, yo contarle. En Sierramestra garran patas, garran manos, garran everything”. Me recuerda lo de los mexicanos aquella historia porque no alcanzo a explicarme porqué los llamaban “espaldas mojadas”, cuando si cruzan a nado un río de tan ancho se mojan everything.

En fin, con lo del narcotráfico ahora tendrán medios más sofisticados para pasar la droga. Se habla de túneles que ni Petkoff cuando estaba en el cuartel San Carlos hubiera podido fabricar. Porque claro, es mucho real lo que está de por medio y hay maquinaria sofisticada, me imagino que hasta robots, para abrir esos túneles y más rápidos que la topa Yiya que lleva como diez años tratando de cruzar Valencia y mira que se ha tragado millones. De manera que los mexicanos metidos en el negocio me imagino que se han convertido en unos topos que entran por aquí, y salen del otro lado de la frontera con su cargamento. A algunos los descubren y los raspan, pero otros sobrevivirán para echar el cuento. Pero otras vías para pasar la droga también tendrán. Tanto  que hasta la industria del secuestro ha penetrado ese país.

El enemigo común

Lo cierto es que esto cada vez me recuerda más lo que ocurrió con la guerra del opio. Les echo el cuento tal como lo recuerdo. Inglaterra le compraba mucho a China, les hablo de hace dos o tres siglos, pero no tenia como pagarles que no fuera vendiéndole opio que sembraba en la India y lo transportada en su Armada. Varias veces los chinos intentaron parar el tráfico de opio, pero business is business. En seguida aparecían las fragatas invencibles de los ingleses y cañoneaban sus puertos hasta que los chinos se rendían, firmaban un armisticio y aceptaban de nuevo la importación de opio y, con ello, los fumaderos que adormecían a su población, la doblegaban, le quitaban el espíritu de lucha y el deseo de superación. Eso fue hasta que llegó Mao.

Aquí como que es al revés, son los chinos, quiero decir los países más pobres, como lo era entonces China, los que buscan vender la droga en EE.UU., el país rico y poderoso, para pagar las armas que requieren para la insurgencia. Vueltas que da el mundo. Quienes dicen Business is Business ahora no son los gringos, sino los traficantes la droga aquí, allá y acullá, para “equilibrar su balanza de pagos”.  Y si EE.UU. es enemigo de la droga y de la revolución también, y a la inversa, al menos tienen un enemigo común. Pero como que me estoy metiendo en honduras y me saldrá si no Zelaya cuando menos la Sayona.  Dios me salve.

Sigo viendo guerra

Que hacen por ejemplo esos Ayatolas de Irán aquí. Esos lo que quieren es guerra. Lo de Israel fue antes. Ahora quieren caerle encima también a EE.UU. porque saben que sin el apoyo de Estados Unidos, Israel no sobrevive, aunque sorpresas te da la vida, la vida te da sorpresas. Los judíos inventaron hasta el comunismo, sino no me creen, pregúntenle a Trotsky o al mismo Carlos Marx.

Pero el problema que relato nada tiene que ver con los musulmanes. Los musulmanes vivieron en España por ochocientos años y convivieron tranquilamente con los judíos y los cristianos. Me dicen que Toledo, en España es un espectáculo. Allí hay las más hermosas Mezquitas, Catedrales y Sinagogas con piso de arena. Todo en un espacio tan reducido que la paz y la convivencia debió ser la única manera de sobrevivir. Tan unidos eran que todavía los cubanos tienen un plato que llaman moros y cristianos. Pero igual podrían hacer el congrí, utilizando judías.

Pero eso no es a donde voy. Todos los enemigos de Estados Unidos se están juntando como para decirle a los gringos, este patio no es tuyo, este patio es mío, pero aunque ellos, los gringos, son soberbios y a veces se creen la última coca cola en el desierto, mochos no son.

En fin, me he extendido mucho, pero no echen en saco roto lo que les digo. Con esta mezcla de judías, con moros y cristianos, y un toquecito de locura, lo menos que nos espera es una indigestión. O la aparición de Luisa Ortega Díaz, convertida en Santa Inquisidora por la Gracia de Dios, previa consulta con aquel que reina en la escarpada roca, lejos muy lejos del pueblo, y no se ha dado cuenta -creo- del hoyo en que se ha metido.

 
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