Las alianzas estratégicas bolivarianas

El presidente quedó mal parado con el juego de palabras que le propinó su colega peruano en la reunión de Unasur.

El presidente quedó mal parado con el juego de palabras que le propinó su colega peruano en la reunión de Unasur.

Orlando Ochoa Terán

Pese a ser invocada en tono de broma, la observación del presidente Alan García acerca de lo absurdo que el imperialismo invada a Venezuela por un petróleo que recibe diaria y pacíficamente con la bendición del presidente Chávez, socavó el fondo y la esencia de toda la argumentación venezolana en Unasur.

El pasado 27 de agosto la Gaceta Oficial publicó un acuerdo mediante el cual la República Bolivariana y el Reino de Suazilandia desarrollarán proyectos de cooperación en áreas energéticas, agrícolas, sociales y culturales. Para todos los efectos esta es una nueva alianza estratégica de acuerdo a los parámetros de la diplomacia bolivariana.

Al contrario de la Venezuela bolivariana el rey absoluto de África, Mswati III, sólo designa 20 de los 30 miembros del Senado y 10 de los 65 de la Cámara de la Asamblea. En cuanto a los demás órganos de los poderes públicos no hay distinción alguna con Venezuela, el rey designa a todos los miembros de la Alta Corte, que decide también sobre elecciones, cuando las hay, y a todos los miembros de la Corte Superior. No obstante, en 2004 el rey incumplió dos sentencias de la Corte Superior y ésta, en protesta, se declaró en receso por más de un año. Impensable en la Venezuela Bolivariana.

Además de las coincidencias, presentes y futuras, la clave de esta asociación estratégica parece residir en el hecho de que el presidente Chávez y el último monarca absoluto de África, como también se conoce al rey Mswati III, fueron los únicos jefes de Estado que respaldaron incondicionalmente la cuestionada reelección del presidente Mahmoud Ahmadinejad de Irán el pasado 12 de junio.

Como ya sabemos, toda esta fanfarria geopolítica es el preludio de una ayuda bolivariana que nos privará a los venezolanos de millones de dólares.

El juego geopolítico

Si bien esta asociación con Suazilandia pudiera parecer caricaturesca, es una característica  de la diplomacia bolivariana que se repite en todas las latitudes. Quien se tome la molestia de examinar “La Agenda Africana de Venezuela” y especialmente el costo al fisco nacional, encontrará una mini réplica de un país mini imperialista. Sólo en 2005, Mozambique fue el séptimo país con el cual se establecieron relaciones diplomáticas ese año. Desde estonces se han establecido relaciones con 17 países de África.

Muchos de los jefes de delegaciones en estos países son seleccionados por su activismo radical en la UCV y la mayoría sólo se entera de la existencia del país en el cual van a representar a Venezuela cuando Reynaldo Bolívar se los señala con un bolígrafo en un mapamundi. Este es el caso, por ejemplo, de Javier Merayo Garcés, designado en abril de 2008 jefe de la delegación de la Venezuela bolivariana en Khartoum, capital de Sudán, en la lista de países que patrocinan el terrorismo y cuyo presidente, Al Bachir, la Corte Internacional de La Haya le dictó orden de arresto por crímenes contra la humanidad. Con estos méritos el presidente Chávez lo respaldó públicamente y lo invitó a Venezuela.

acusado por la Corte Internacional de La Haya por crímenes contra la humanidad.

acusado por la Corte Internacional de La Haya por crímenes contra la humanidad.

La vigilancia gringa

¿De qué le ha servido este despliegue de esfuerzos y gastos multimillonarios si en la primera oportunidad no pudieron lograr los votos para un puesto temporal en el Consejo de Seguridad, que gobiernos de la cuarta repitieron en dos oportunidades? Con un poderoso aliado y la tradicional habilidad diplomática colombiana, el presidente Uribe devolvió al presidente Chávez de Bariloche con más pena que gloria.

Las bases colombianas que recibirán desde EE UU la más alta tecnología de vigilancia aeroespacial es la consecuencia directa de la torpeza bolivariana de romper los acuerdos con la DEA bajo la infantil justificación de estar espiando los “secretos de estado”, al tiempo que inveteradamente se le atribuía a la CIA hasta el mal funcionamiento de un semáforo.

Sólo Venezuela y Bolivia, de todos los países del Hemisferio y otro centenar en otras latitudes, han acudido a esta peregrina explicación para deshacerse de una vigilancia que ahora se devuelve implacablemente.

Pensar que ninguno de todos estos “aliados estratégicos”, entre ellos Rusia, Irán, Bielorusia, China o Siria podrá evitar que de ahora en adelante el presidente Uribe observe, por encima del hombro de los gringos, todo lo que el presidente Chávez esté haciendo.

Viernes 4 de Septiembre de 2009

 
Top