¿Por qué no me la hicieron a mí?

¿O A MÍ?

¿O A MÍ?

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio,  no veo y otros ven, lo compenso pensando en lo que otros,

por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”

Escrito para gente inteligente

Águila Uno debe estar bien contento. Que el mundo entero haya marchado en su contra, es de por sí un reconocimiento. ¿Por qué no lo hicieron por  mí? pregunto. A mí que tengo muchos más méritos. Paciencia como yo, no tiene nadie. Vocación de servicio para cuidar las cosechas tampoco. Humildad mucho menos. Él tendrá cuatro soles, pero yo tengo cinco, y callado como soy, sin emitir un solo graznido, cumplo con mi deber. Entonces, ¿Por qué no marcharon por mí?

Esa fue mi primera reacción, pero luego, me puse a meditar, como siempre lo hago cuando entra el atardecer y los pájaros se van a su guarida. ¿Por qué marcharon? ¿Qué pudo haberlos llevado a hacerle propaganda precisamente a aquel a quien dicen rechazar?  Águila Uno, te pregunto directamente a ti. Tú que estás hoy lejos del pueblo que te quiso tanto, que andas siempre montado en un avión, regalándole real a cuanto pichón de dictador encuentras por ahí, tú que desde que te montaste en esa escarpada roca, sólo bajas para echártelas de Zamora, cabalgando en un pony, pero ojo, me lo dijo un viejo llanero, lo hiciste para la foto sin darte cuenta que llevabas las riendas como los gringos, en la mano que no es. El llanero siempre deja libre  la mano de enlazar,  la de colear los toros, o la de empuñar la lanza, como lo hizo Zamora. Pero tú lo hiciste al revés.

Pues sí, dímelo tú. ¿Cómo te sientes? No te hacían falta esas marchas porque el mundo entero te conoce y Venezuela cada vez te conoce mejor. Entonces, ¿por qué se empeñaron en montarte ese tremendo show? Te hicieron propaganda como si te hiciera falta. Pero a nadie le amarga un dulce. ¿Cierto?

El retorno del expatriado

Como no me respondes por estar tan lejos, con el Ayatolá, creo, yo responderé por ti. Marcharon contra ti porque hacen precisamente lo que tú quieres. Los provocas para que salten a protestar y tú bien sabes que ningún daño te harán y que más bien te van a ayudar. En eso te pareces un poco a Salas Römer que provocó al pobre de Oscar Celli hasta que, picado de orgullo, se lanzó solo y recibió tremenda paliza. Eso fue en el 92. Lo recuerdo bien porque Henry Ramos, que había tenido que refugiarse en Caracas, porque los Celli en Carabobo le hacían la vida imposible, al ver el tamaño de la paliza que le habían propinado, se vino en seguida a Valencia y no pudo resistir las ganas de decirle a los medios que la victoria de Salas sobre su compañero partido había sido algo extraordinario.

Pero hasta allí, porque Salas Römer no persiguió a nadie y cuando llegó el momento, se apartó. Que lo sucediera su hijo es otra cosa. El Pollo méritos propios debió tener. Pero tú no, Águila Uno, cada vez quieres más y más poder. Y no le aflojas poder a nadie, ni siquiera a los tuyos. No te puedes detener. Por cierto, esa fue la frase de la entrevista que me hizo recordar a Salas Römer. Pero comencemos por el principio.

Vuelven los pájaros de la Luna

Todos los lunes, cuando recibo la prensa, abro El Carabobeño, separo el primer cuerpo y lo comienzo a leer de atrás pa’lante porque me interesa mucho conocer las peripecias de los pájaros lunáticos, al Pájaro Negro, mi paisano y viejo amigo, aunque hace tiempo que no lo veo y creo que se ha olvidado de su querido Espantapájaros… y también leo con interés al Pájaro Áureo, con ese estilo que le es muy propio, siempre pavoneando, pero con gestos de valor y diciendo sus verdades… Pero lo que me sorprendió esta vez fue que ambos se refirieran a Salas Römer, el viejo, que andaba tan pero tan callado que yo sí que me había olvidado de él.

Y lo que me sorprendió más aún fue que hablaran bien del ex gobernador. El Pájaro Negro lo santifica en una foto al lado del Arzobispo. Buena la foto. Y el Pájaro Áureo dice que coincide con mucho de lo que afirmó Salas Römer, pero no en todo. Fue allí donde me detuve en mi lectura. ¿Cuándo habrá hablado Salas Römer que yo ni me enteré? En seguida mandé a buscar el periódico del domingo que es el único que no me llega, y allí precisamente me encontré la frase que recoge Fermín en una larguísima entrevista. Dice Salas que Águila Uno no se puede detener y yo aquí desde el descampado veo algo parecido. Desde hace varias semanas lo vengo advirtiendo, que cada día está más lejos del pueblo, tanto que no escucha el tremor de las masas.

Pero volvamos a Salas Römer. En la entrevista dice más o menos lo siguiente. Ojo, escribo de memoria. Dice que Chávez es cada día más dueño de sí mismo y menos dueño del poder. Que no se puede detener. Que va en marcha acelerada por una pendiente que lo llevará al abismo si antes no se estrella. Debe ser eso lo que le gustó al pájaro Áureo, porque él a Chávez no lo quiere ni ver.

No te metas con el chino, por ahora

Pero luego se metió con el chino. Con ese que él llama Sun Sung, pero que en verdad se llamó Sun Tzu. El legendario estratega que vivió hace más de dos mil quinientos años y todavía lo mientan. Dice el Pájaro Áureo que Salas Römer se escuda en las enseñanzas del chino y no se mete en peleas con Águila Uno para cuidar a su hijo. También afirma, si recuerdo bien, que las peleas hay que darlas siempre, se gane o se pierda, que esa misma había sido antes su propia ley. La de Salas Römer.

Pero como que le salió el tiro por la culata. Chávez no es Celli. Por estar dando peleas que en este momento no puede ganar, al pájaro Áureo le quitaron su programa de televisión… Y bueno que era el programa, según me cuentan porque yo, aquí en el descampado, no lo alcancé a ver.  Bien popular, metido en los barrios, compartiendo con la gente sus angustias y aspiraciones, como debe ser.

Y eso le ocurrió, óigame bien pajarraco, porque Águila Uno va pa’lo hondo, ya no se puede detener y cada día se aferrará más al poder y menos al pueblo, y aunque tal vez lo quisiera, ya eso no lo puede evitar… Más sabe el Diablo por viejo que por Diablo. Será por viejo, pero Salas Römer como que tiene razón.

Pero adelante pajarraco. Que estas cosas no te amilanen, pavoneas mucho, sacas a relucir siempre tus alas doradas, pero aprecio tu coraje, y tu voz es necesaria en este desconcertante coro en que se ha convertido el país.

Avizor.uno@gmail.com

 
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