La larga historia de paquetes chavistas

Col-SantiagoGuevaraDESDE MI TORRE
Santiago J. Guevara García

1) ¿Son o no un muy, pero muy largo paquete económico la historia de más de una década de conchupancia con la banca cómplice (léase el punto 5); el viejo cuento de la alta inflación; la informalización del empleo; la destrucción de la agricultura permanente y la industria; los últimos lugares mundiales en facilidades para producir, clima de inversión, competitividad y probidad en la cosa pública; la entrega progresiva a Cuba; los negocios con la millonaria pareja presidencial argentina; los gallineros verticales; las rutas de la empanada; las cooperativas; las empresas nacionalizadas; los fundos zamoranos; el iluso “desarrollo endógeno”; el central azucarero de Barinas; el Complejo Ezequiel Zamora de El Baúl; los diversos planes de ajuste explícitos o subrepticios; etc., etc.? (Que conste que hay un largo etcétera).

2) Hemos insistido ante nuestros pares del mundo democrático sobre la relevancia política de la agenda económica. La hemos analizado día a día. Hicimos entrega a buena parte del corro político y abrimos dos blogs y un Grupo Facebook de aportes relacionados con nuestro “Plan Especial Anti Crisis”. Disponemos de un “Proyecto de País”. En lo local propusimos -y seguimos trabajando- en una “Visión de Futuro para Carabobo”. Nos hemos ocupado de la economía local porteña y otro largo etcétera.

Pero, nada. La política democrática venezolana discurre alrededor del negocito de unos cuantos vivos con los padrones y las movilizaciones electorales, una que otra marcha sin estrategia válida, mucho “pescueceo” (fotos y más fotos en los medios), un salvaje “quítate tú, pa’ ponerme yo” y ninguna agenda.

3) En enero de este año escribíamos en nuestra columna semanal española: “la agenda económica que nos choca en la cara es altamente prioritaria. Mientras tanto, los sectores democráticos siempre vamos por detrás del régimen, en la trampa de su agenda política. No puede ser, pensado estratégicamente, que siempre estemos alineados con Chávez y su claque en el día a día de la agenda política nacional. Nosotros, los muy diversos agentes de la sociedad democrática nacional, debemos marcar la impronta de poner en la agenda política nacional los temas que consideramos de nuestro interés estratégico. Pero, además, aquéllos en los cuales tenemos claras ventajas comparativas respecto al régimen”.

4) Sobre lo que ocurriría este año, en el mismo artículo anticipábamos exactamente lo que ha venido ocurriendo: “El entorno económico amplio de este año se nos muestra altamente preocupante en cualquier escenario que se mire: una drástica caída del crecimiento, la desaparición de la situación boyante de gasto público y liquidez permitida por los precios altos del petróleo (que –hay que decirlo- ha sido la única fortaleza económica del país en los últimos años), un escenario de mediana a alta probabilidad de ajuste cambiario, la persistencia o recrudecimiento de la inflación, un presupuesto de divisas para importaciones seriamente afectado por los ingresos corrientes previstos, alzas impositivas, etc.”

5) Todo lo anterior implica no sólo daños al bien económico más sagrado a las familias: el bienestar; sino el diferimiento o anulación de su probable solución.

Es una historia que se ha mantenido así desde el arranque mismo del gobierno chavista.  Mi fallecido amigo Diego Salazar, miembro de lo que llamaban el CTN del MVR, me solicitó en 1.999 realizar una evaluación independiente del primer año de gobierno de Chávez. El capítulo en el cual me ocupo de la política económica comenzaba con el largo párrafo que sigue.

“La política económica  -y también la social-  han estado en un equívoco permanente. Los ejecutores de la política económica  -fundamentalmente el Ministro de Finanzas-  podrían incluso ser acusados  de “crimen de lesa patria”, en la medida que han sacrificado el interés nacional en beneficio de los sectores bancarios del país: la decisión expresa del gabinete ejecutivo de privilegiar el financiamiento interno del déficit  -a tasas iniciales de cerca del 22 %, cuando en los mercados de capitales de Nueva York o Londres se podía obtener tasas entre el 5,5 y el 8 %- es sencillamente una triste demostración o de lo poco profesional del manejo de las finanzas públicas o de la ya tradicional connivencia entre gobierno y banca para la obtención de privilegios indebidos al costo del sacrificio de las mayorías. Pero, además, también de lo precario del establecimiento de responsabilidades administrativas a los funcionarios públicos que actúan con perjuicio al interés común. Y ése no ha sido el único problema: el lamentable acuerdo Gobierno-SUDEBAN-Banca, que otorgó reducciones de costos y nuevas fuentes de ingresos a la banca nacional a cambio de nada es otro hecho demostrativo de lo errado de la política oficial. Agréguese a ello a situación de minusvalía del Banco Central de Venezuela, la “política monetaria” basada en bonos de deuda pública y letras del tesoro, que no tienen ningún efecto restrictivo sobre la monetización, y que no han producido mayores efectos inflacionarios en razón de la descomunal caída de la demanda efectiva interna, son otras demostraciones de la inefectividad en la esfera de la política económica”.

6) Vendría otra época mucho peor, del 2.001 al 2.004. Las cifras de hundimiento de la economía real son un fantasma en la memoria de todos. Eran los tiempos  del fulano submarino del macondiano Jorge Giordani. Fueron años de una inmensa irresponsabilidad y liviandad en la conducción del régimen.

7) Faltaba un largo trecho para que las misiones y el dinero puesto a circular crearan la ilusión de un país de oportunidades. Se avecinaban los buenos tiempos de la boliburguesía, importadores, “empresarios” aprovechadores y otras especies. Con la guinda del coctel de los chulos de la ALBA.

El crecimiento inducido por la demanda (había dinero de la renta petrolera para gastar) y el agravamiento de las imperfecciones de los mercados (cada vez menos competencia efectiva y, por tanto, altos márgenes de negocios, por el poder de monopolio) definieron los dos grandes factores explicativos del modelo de crecimiento chavista: liquidez y cómodo poder de mercado. Fueron los veintitantos trimestres de supuesto crecimiento modelo de los cuales se ufanaba el régimen. Modelo con pies de barro, como hemos venido descubriendo incluso desde antes de la crisis. No sólo el modelo, sino también la clara negligencia del equipo económico y, ¡terca que es la realidad!, la más que evidente exposición frente a la crisis global.

8) Desde antes de la ya imposible negación de la crisis externa, el gobierno nacional ha estado actuando en plan de ajuste macroeconómico regresivo. La revisión sólo desde el año pasado, nos muestra un permanente apretar de tuercas. En febrero 2.008 fueron ajustes de precios a alimentos regulados, alzas de intereses y racionamiento de divisas. Un lunes de ese mes, El Universal, tituló en primera plana: “Cercado por el desequilibrio el Gobierno aplica su ajuste”. Abril fue la oficialización del llamado “dólar permuta”, forma inteligente de devaluación -a ratos por sobre el 300%-, que se concretó en una operación bursátil de títulos “en dólares de los Estados Unidos de América”, junto con el anuncio del staff económico de Chávez sobre el fin de dólares baratos para automóviles y alimentos. Septiembre mostró la debacle del financiamiento a las misiones y la crisis del sector hospitalario público. Diciembre y enero fueron de malas noticias para viajeros e importadores. Marzo, las y que medidas anti crisis: una “raqueta” más a la maltrecha economía privada. Y ahora se nos anuncia un nuevo paquete.

9) Nuestra opinión ya la hemos emitido. Un impuesto a las transacciones cambiarias es la peor opción. El “timing” de una eventual emisión de bonos para permuta se dejó pasar y ahora impactará mucho más fuerte los precios. Aumentar las exacciones a las transacciones financieras es también inflacionario. El alza de la gasolina llegaría en un pésimo momento ante la perspectiva de un recalentamiento de la calle en septiembre y octubre. O sea…

10) Miguelito Rodríguez, súper ministro del arranque del segundo gobierno de CAP, aplicó en 1.989 un paquete económico incompleto y se quedó para siempre “Paquetico”. Chávez tiene once años aplicando un súper paquete chileno, suelta que viene uno nuevo y nadie lo ha apodado aún. “Paquetón cubano”, podría ser. ¡Con chulos de varias nacionalidades incluidos, señores! ¡Cosa más grande, ché!

LA NECESARIA POLITIZACIÓN DEMOCRÁTICA DE LO ECONÓMICO

Siendo la economía una de las áreas de peor desempeño gubernamental; no es, sin embargo, el objeto de un seguimiento sistemático, análisis, plena comprensión, crítica, propuestas alternativas, desarrollo de estrategias de superación, discusión de modelos, etc., de parte de los expertos en el área y         -peor aún- de la dirección política opositora.

La consecuencia: el ciudadano de a pie no dispone de elementos cabales para el abordaje de una estrategia de solución integral a los profundos problemas que se plantean en tan esencial esfera.

La realidad de la existencia de un conflicto económico nacional -así es cómo debe ser aprehendida la situación actual-, las debilidades del modelo manejado por el régimen y la imperiosidad de una propuesta alternativa deberían ser el objeto de un trabajo permanente y sistemático de la intelligentsia económica democrática.

Cómo responder en el conflicto, opciones frente a los desafueros gubernamentales y demostración de superioridad en la propuesta económica deberían ser cometidos de la sociedad democrática. Creemos en la conveniencia de un “shadow cabinet” al estilo británico. La economía no es un tema de sobremesas ni de “pescueceos”. Tampoco de improvisaciones. La política democrática debe ser asunto serio.

 
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