Porque soy anti-estalinista

stalinCarlos Dallmeier
Domingo, 6 de septiembre de 2009

Atendiendo una invitacion, a finales de 2006, expuse en uno de los salones de un cuerpo legislativo, mis apreciaciones sobre la peligrosa situación que afronta Venezuela de sufrir una intervención militar norteamericana con el fin de apoderarse de nuestros yacimientos petroleros, producto de la crisis mundial causada por el agotamiento de ese preciado recurso no renovable.

– Cuando en el transcurso de la charla expliqué la urgente necesidad de que Venezuela impulsara la creación de una organización política, economica y militar de los paises latinoamericanos y del Caribe, como uno de los mecanismos de afrontar exitosamente ese peligro y salvaguardar nuestra integridad territorial, saltó un veterano visitante de un país latino y me interrumpió para expresar que ese planteamiento era contrarrevolucionario, ya que de constituirse, ese organismo seria en realidad una unión de países burgueses, la mayoría con gobiernos oligarcas, lo que sería un peligro para el proceso revolucionario latinoamericano. Esta idea fue apoyada en forma entusiasta por un grupo de asistentes que lo acompañaban.

– Esa idea la refuté explicando que la gravedad del asunto imponía necesariamente esa unión, ya que de lo contrario, Venezuela sería intervenida militarmente y probablemente desmembrada con la creación de Estados independientes en el Occidente del pais.

– A lo que el asistente respondió que eso era preferible a contribuir a la unión de la burguesía continental, y que, en todo caso, si esa intervención se materializaba quedaría demostrado palpablemente, la naturaleza maléfica del imperio y su efecto dañino para Latinoamérica.

– Por supuesto que esa respuesta me sorprendió y me indignó, sobre todo por que lo dijera un extranjero de visita “revolucionaria” en mi país.

– Pero luego, analizando en frio los argumentos expresados por ese visitante, llegue al convencimiento de que, para ellos, son correctos. Y es así porque el proyecto político de sus partidos se basa, fundamentalmente, en presentarse ante sus pueblos como enemigos irreconciliables de sus gobiernos “oligarcas”, y mal pudieran ellos aceptar que una revolución socialista dependa de la unión de estos últimos para su defensa. Seria la negación de sus tesis políticas. En realidad, poco les importa que Venezuela sea invadida y desmembrada. En su vision mineralizada del socialismo, los neoestalinistas quieren que los pueblos supediten su lucha por la integridad y la soberanía a los “intereses supremos” de una supuesta “revolución mundial”.

– No vacilo en calificar esa conducta de estalinista, o más bien, neoestalinista, porque se enmarca dentro de la forma aberrante en que el estalinismo manipuló el concepto de internacionalismo proletario, que pasó de ser la lucha solidaria de los explotados del mundo para alcanzar el socialismo, a ser la subordinación ciega del movimiento revolucionario mundial a los intereses de la camarilla dictatorial de la URSS, poniéndolo a bailar al son de sus directrices, ora apoyando o combatiendo a Alemania, ora haciendo lo mismo con Estados Unidos, segun los intereses circunstanciales del Kremlin.

– Pero con el caso de Venezuela tienen un problema. El peligro real de una intervención a nuestro país impone la necesidad que se construya la unidad política latinoamericana, o como llaman ellos, la unidad “burguesa” de Latinoamerica. Es por ello que para los neoestalinistas es vital minimizar esa amenaza, basandose para ello en argumentos tan pueriles como que Estados Unidos no atacará a Venezuela si no se afectan sus intereses económicos; que el imperialismo no puede sostener dos frentes bélicos a la vez en contra de los países pobres; u otros similares.

– Para mi, los neoestalinistas son los principales enemigos que tiene hoy, tanto el proceso venezolano, como la integración latinoamericana. Hasta que los venezolanos, únicos que queremos de verdad a nuestro país, no asumamos completamente las riendas de nuestro destino, liberándonos de las distorsiones ideológicas del extranjero, no podremos alcanzar nuestro destino.

maildemocraciaglobal@yahoo.com

 
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