¿Por quién doblan las campanas?

hemingwayLa Pequeña Política

Espantapájaros

Avizor.uno@gmail.com

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio,  no veo y otros ven, lo compenso pensando en lo que otros,

por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”

Escrito para gente inteligente

¿Recuerdan ustedes, mis queridos pajarracos, el espantoso deslave de Vargas? Aquella tragedia que se produjo mientras contaban los votos aprobatorios de la nueva Constitución. Las lluvias comenzaron a caer en las cumbres de Ávila desde temprano.  Era el 15 de diciembre de 1999. Hubo llamadas por la tarde, pidiendo autorización para cerrar algunos centros de votación. En el litoral guaireño se temía lo peor. Pero el CNE insistió en que quedaran abiertas.

Nace Águila Uno

Sobrevino la tragedia y el Presidente estaba desaparecido. Se había marchado del país, presumiblemente a Cuba, para celebrar no sé qué, algún rito, quizás, y apareció cambiado, muy cambiado, apenas dos días después. La tragedia tuvo proporciones nunca antes vistas en el país. Todavía no se sabe el número de muertos o de niños desaparecidos.  Pero el Presidente, como si nada.

A Carabobo llegaron miles de refugiados.  En instalaciones militares y los gimnasios de la región, se acomodaron de la mejor manera posible y, en Carabobo, me consta que recibieron alimentación y servicio médico gratuito, porque muchos de ellos me han visitado, y se sienten agradecidos.  Lástima que yo no tenía aún el helicóptero que me regalaron después, como reconocimiento a los cinco soles que me impusieron. Hubiera participado en esa labor humanitaria que se llevó adelante, no sólo en la región sino en todo el país. Porque si bien en Vargas lo ocurrido tuvo dimensiones de una tragedia mundial, lo cierto es que casi todo el país quedó afectado. Me consta que Carabobo brindó apoyo a los damnificados de Táchira, Falcón, Guárico, a las serranías de Miranda en el Parque Guatopo y no sé a cuántos sitios más. Participaron grupos voluntarios y el Gobierno regional.  Algo digno de recordar. ¿Cómo olvidarlo con ese alboroto que armaron los pájaros, asustados al ver a la Naturaleza reaccionar?

El Presidente con su ausencia, dio señal de cuáles eran sus prioridades. También señaló con claridad quiénes serían sus enemigos, sobre todo cuando rechazó la ayuda norteamericana que había sido despachada hacia las costas de Venezuela en uno de esos inmensos portaviones que son hospitales flotantes, con su tropa de ingenieros, dispuestos a contribuir con la reconstrucción de Vargas.  Pero más importante que auxiliar a la gente Vargas, se vio clarito que en adelante, para el Presidente, su agenda política venía primero. Allí, creo yo, nació Águila Uno, y comenzó a morir Hugo Chávez, soldado de la Revolución Continental.

Moriré con aguacero

El poema es de César Vallejo, el gran poeta peruano a quien el destino complació. En Vargas también murieron con aguacero, y por montones. Por ello, esos aguaceros de los últimos días me han traído de regreso la memoria de aquellos días. Hubo quienes dijeran que la tormenta era presagio de males por venir.  Y algo de razón debieron tener.

Poco tiempo después, el Presidente comenzó a llamar a la nueva Constitución “La Bicha”. Ya había dejado de ser la “Mejor Constitución del Mundo”. Ahora era simplemente “La Bicha”. Claro, una Constitución que, como dice Alvarenga en su entrevista, fue hecha para la democracia, no podía servir para otros fines.

Para mí que el deslave de Vargas anunció la desaparición de “La Bicha”.  Y me imagino que ésta, cuando ve a la Asamblea construir una Constitución paralela, Bacalao dixit, “La Bicha”, ella misma, encarnada en el bardo peruano, al ver la lluvia caer, repetirá sus versos imperecederos.

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París y no me corro
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Vallejo murió en París un viernes, no un jueves, pero murió con aguacero.

¿Que anuncian los vientos del 2009?

Las señales ominosas han retornado.  El 28 agosto la prensa registró la primera noticia. Varios rayos habían caído sobre la Catedral de Maracaibo, y uno de éstos le dio de lleno al rostro de la Chinita, la adorada Virgen de Chiquinquirá que preside la edificación.

Quince días después, se produjo un terremoto de grandes proporciones en las profundidades del Mar, a unos 20 kilómetros frente al Golfo Triste, sacudiendo toda la Región Central. 50 réplicas del sismo ocurrieron en las horas y los días subsiguientes. Pero lo que llama poderosamente la atención, no fueron los grados Richter, sino su puntería. El sismo torció la cúpula del Panteón Nacional, en medio de la granizada, las lluvias torrenciales y los fuertes vientos que azotaron a la capital.

En Valencia, también ocurrió algo extraño. El reloj de la Catedral se detuvo por primera vez, que se recuerde. Eran las 3 y 42 minutos, según me informó un acucioso periodista que suele visitarme. Si hubieran visto la facha que llevan. Me vino a visitar al descampado con un paraguas, un sombrero de ala ancha, zapatos de goma y una capa de esas amarillas que utilizan los bomberos. Parecía un arrendajo, pero precaución no es miedo ¿no es así, colega? Al parecer temía, prócer que es, que le cayera encima una granizada.

¿Por quién doblan las campanas? “La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti.”

Cuidado Águila Uno. Pueden doblar por este pobre Espantapájaros, con todo y sus cinco soles. Pero nadie está a salvo, también pueden doblar por ti.

Celebración adeca

Con muchísimo esmero prepararon los adecos su nuevo aniversario. Cenas, agasajos, conferencias y muchos escritos dedicados a sus figuras señeras.  Los dos Rómulos, en primer lugar. No me llegó nada de Andrés Eloy, ese gigante de la literatura que militó en sus filas. Me da la impresión de que buscan traer de regreso la imagen del buen adeco. Ojalá con tanto esfuerzo, logren el milagro de Lázaro.  Quedaron atrás los tiempos de cambio, escribe Jesús Heras esta semana, y un cambio de tiempos comienza a imponer su agenda. ¿Se colocará AD a tono  con la grandeza de su pasado? ¿O seguirá imponiéndose, como en otros partidos, la sargentada que vino después? Amigo Henry, tú tienes la palabra.

Desde mi descampado, y sin descuidar mis cosechas, este Espantapájaros, con humildad y sus cinco soles en cruz, les desea la mayor suerte.

Valencia, 16 de sept. 2009

 
EspantapájarosNo photo
Top