¿Un Mundial?: ojalá y así sea

Jhonny Castillo

Jhonny Castillo

Letras del Fútbol
Jhonny Castillo

Desde que era un mocoso flaco, tímido y pensativo a   quien lo único que le interesaba en la vida era jugar al fútbol, soñé con la posibilidad de que Venezuela asistiera a una Copa del Mundo. Era la cosa  más grande que podía desear para mi país. Al fin y al cabo correr detrás de una pelota como correr detrás de la vida era lo único que alejaba los monstruos cotidianos que acechaban mi espíritu y le daba sentido a mi existencia. Para ese entonces ya era un admirador del fútbol brasileño y especialmente de Pelé y Garrincha. Además un consumidor compulsivo de revistas y periódicos que hablaran sobre las grandes hazañas del balompié. Leyendo supe acerca de los dos campeonatos mundiales que había ganado la canarinha y hasta lloré al enterarme de la trágica derrota sufrida por los brasileños 2-1 ante Uruguay en el Maracaná de Río de Janeiro, donde muchos años más tarde tuve la suerte de entrar alucinado y con lágrimas en los ojos.

Eran los años difíciles y sentimentales de Barquisimeto. Allí antes de soñar con ser periodista, soñaba con ser Edson Arantes do Nascimento, ese virtuoso artista del movimiento  y  poeta del balón, que marcó más de mil 200 goles  en toda su carrera y que tanta alegría y satisfacción le ha dado a muchos habitantes del mundo y especialmente a los de Brasil  que viven y mueren por el fútbol. Recuerdo que  no me gustaba la escuela y sólo me sentía libre y a plenitud  driblando y pateando la pelota en aquella canchita que improvisamos con los amigos del barrio a un costado de la vía férrea. En ese rectángulo que por suerte existe todavía pasé los momentos más felices de mi infancia.

DxT-futbolAños más tarde cuando empecé a jugar fútbol de manera organizada, iba todas las tardes al estadio Farid Richa, en la avenida Libertador. Unas veces a entrenar como integrante de  las selecciones infantiles del estado, y otras a observar los entrenamientos del equipo profesional el  Deportivo Lara. Allí en el coso del barrio El Japón  conocí a buenos  jugadores criollos  como Tarzán Rodríguez, Papelito Cáceres, Pelé Tovar, Motoneta Azuaje, Jordán Aguirre y algunos brasileños como Sergio Mekler, George Campos, Alberí  y Arnud de Melo, entre otros.

Rodeado de ese ambiente y tratando de alternar la pelota con los libros, tuve la suerte de hacer una pasantía como jugador de fútbol profesional. Creció la ilusión de que Venezuela asistiera a una Copa del Mundo e incluso de ser protagonistas.

Una patada de un Negrón que pegaba como una mula me retiró del fútbol profesional. Entonces opté por terminar mi carrera en la UCV donde había ido a graduarme como periodista. Ahora quizás me queda el consuelo de hacer con las manos lo que nos pude hacer con los pies. Como en aquellos días difíciles y sentimentales  sigo soñando, ahora más que nunca, por ver a mi país metido en un Mundial. Ojalá y así sea.

 
Top