El ABC de Ernesto Alvarenga, ex constituyente y dirigente político

“Concebimos la educación como un derecho humano a partir de un ejercicio plural y democrático”.

“Concebimos la educación como un derecho humano a partir de un ejercicio plural y democrático”.

Antes de pensar en una constituyente hay que detener embestida totalitaria del régimen.

La actual constitución no le sirve a Chávez para su proyecto totalitario – El derecho a la libertad de expresión es tan importante como el derecho a la vida – Chávez pone en peligro la seguridad y soberanía del país.

Acompañó a Chávez durante la campaña presidencial, fue factor clave en la Constituyente de 1999 y jefe parlamentario del oficialismo. Ernesto Alvarenga, ahora en la oposición, reivindica transcurridos diez años, un texto constitucional que según él se proponía refundar la República sobre bases democráticas, plurales y verdaderamente participativas.   

MANUEL FELIPE SIERRA

Hace diez años, por estos días Ernesto Alvarenga sentía la satisfacción del deber cumplido. Le había tocado un papel de primera línea en la campaña de Hugo Chávez, en los primeros días de su gobierno y en la coordinación de tareas en la Asamblea Nacional Constituyente que aprobaba una nueva constitución para darle soporte legal a la V República. Luchador popular, dirigente del MVR, catedrático de historia de la UCV, Alvarenga separó aguas siendo jefe parlamentario del oficialismo a comienzos del 2002. La fractura no ha significado el abandono de sus responsabilidades militantes. Ahora apuesta a la unidad de la disidencia desde la plataforma de “Alianza Popular” y su columna semanal en el diario “El Universal”. Nadie más indicado que él para contar la evolución de un texto constitucional que de ser “el mejor del mundo” según Chávez, ahora es puesto de lado, mediante un conjunto de leyes que configuran un texto constitucional paralelo y de facto. Incansable, atiende llamadas y revisa detalles para una próxima reunión de los constituyentes de 1999 que enviarán un mensaje al país, brindándonos en esencia una esclarecedora comparación entre el ayer y el presente de la revolución bolivariana. Así habló Ernesto Alvarenga para los lectores del “ABC de la Semana”.

Qué razones justificaron la convocatoria a una Asamblea Constituyente en 1999? ¿Obedeció a una simple promesa electoral, o ciertamente, la sociedad venezolana requería de un nuevo traje legal?

El proceso político iniciado a la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, enmarcado en el “Pacto de Punto Fijo” había entrado en una etapa de agotamiento. Ello fue advertido incluso por sectores vinculados a la partidocracia que hicieron propuestas sobre la necesidad de una reforma constitucional y otros, por ejemplo Oswaldo Álvarez Paz desde COPEI, a favor de una constituyente. En ese marco se produce la elección de Rafael Caldera con el apoyo del llamado “chiripero”. Es verdad que con ella se rompe el esquema bipartidista pero no se logra una ruptura definitiva de aquel modo de hacer política sino una recomposición del poder; sin que ésta satisfaga las expectativas de la población. Chávez captó este sentimiento de cambio que conllevaba a la refundación de la República. El preámbulo de la constitución bolivariana así lo dice. Luego, los artículos 2 y 6 desarrollan el carácter democrático, descentralizado, con acento en la justicia social, la autonomía de los poderes y el respeto a la propiedad privada. Ello abre el camino para cambios y transformaciones pacíficas. La política de Chávez, sobretodo desde el 2001, ha sido contraria a estos postulados; no sólo los ha desconocido sino que los ha traicionado. El debate que ha propuesto sobre el llamado “socialismo del siglo XXI” nunca fue considerado por nosotros y en consecuencia no aparece en ninguna parte del texto constitucional.

¿Cuál fue la materia prioritaria en los debates de la Asamblea Nacional Constituyente? ¿Se tenía claro cuáles eran los aspectos fundamentales que requerían de una actualización?

Todos los debates tuvieron como centro totalizador la refundación de la República, es decir, la necesidad del cambio y la actualización de todas las instituciones pero con una visión progresista para ponerlas a tono con los nuevos tiempos, con un sentido de modernidad y progreso. Todo ello, por supuesto, por métodos pacíficos, democráticos, con respeto al libre pensamiento, a la vida y a la libertad. Ello involucraba aspectos políticos, transformaciones sociales y económicas pero siempre con la mirada hacia el futuro.

Los derechos humanos, la ecología y la participación popular fueron elementos importantes para la actualización constitucional del país. ¿Cómo quedaron reflejados en la constitución vigente? ¿Fueron conseguidos de manera tal que reflejaran un sentimiento mayoritario de los venezolanos o simplemente la visión de la mayoría representada en la Asamblea?

La participación está claramente establecida en el capítulo IV; los derechos políticos se consagran en los referendos, que constituyen un importantísimo paso de avance para la participación popular así como más adelante todo lo vinculado con las asambleas de ciudadanos. En materia de derechos humanos, las garantías y derechos consagrados en la constitución son de avanzada y reflejan los avances mundiales en esta materia. Entendimos, por ejemplo que los derechos humanos hoy adquieren una importancia capital. Tanto que el derecho a la libertad de expresión, por ejemplo, se valora con un derecho tan importante y decisivo como el derecho a la vida. Todo lo que se refiere a la ecología y a la atención requerida a la poblaciones indígenas tienen un aliento verdaderamente revolucionario. Fueron desarrollados con el mayor interés y cuidado y ellos nos colocan a la vanguardia de estos temas en América Latina.

CHÁVEZ CAMBIÓ EL 2001

¿Por qué Chávez llegó a considerar la constitución de 1999 como “la mejor del mundo”? ¿En verdad el presidente quedó plenamente satisfecho con el resultado final del trabajo realizado por ustedes?

Eso pensábamos todos los constituyentes y el propio Chávez quien no escatimó elogios por el trabajo que se realizó en tan corto tiempo. Por eso no se explica porqué quiso modificarla con la reforma propuesta en 2007, en cambio sí se explicaría porque la mayoría de los venezolanos derrotó su propuesta en las urnas electorales. Pero como está claro que la actual constitución no le sirve para su modelo totalitario ha tomado la vía de un conjunto de leyes que reproducen la reforma derrotada, que fueron aprobadas mediante la ley habilitante y una Asamblea Nacional que obedece ciegamente sus órdenes. Simplemente, la Constitución que aprobamos el 99 fue una constitución para la democracia y no para la dictadura.

¿En qué momento Chávez consideró que la constitución resultaba estrecha para su proyecto del “socialismo del siglo XXI”?

Creo que ello ocurre a finales de 2001 con los 49 proyectos de la ley habilitante. En ese entonces Chávez se negó a discutir el contenido de esas leyes incluso con el partido. Se produjo una especie de transformación en él. “Se le salió la clase” se diría en el lenguaje coloquial. Ante ello marcamos distancia con su actitud varios dirigentes que lo habíamos acompañado en los días más duros y difíciles de la lucha. Entendimos que Chávez y el sueño de la revolución bolivariana habían tomado un camino torcido.

¿Cuál fue la valoración en aquel entonces del papel de la Fuerza Armada Nacional (FAN) en un proceso de cambios democráticos?

Para nosotros las FAN tienen un rol demasiado importante en la vida democrática. A partir de su profesionalización y su carácter apartidista, se trataba de una institución consagrada a servir a la defensa de la patria y de la seguridad de los venezolanos. Ello quedó consagrado claramente en el artículo 328 de la constitución. Pero ya vemos lo que ha ocurrido con la institución castrense, desvirtuada en sus objetivos fundamentales al servicio de un proyecto personalista, adoctrinada por teorías totalmente ajenas a la tradición venezolana y manipulada de manera descarada para actuar contra el pueblo.

La reforma constitucional del 2007 que significaba en la práctica derogar la constitución de 1999 buscaba como uno de sus principales objetivos la reelección indefinida. ¿Este tema se consideró entonces y cuáles fueron las razones para que no fuera consagrado en la nueva constitución?

En la constitución del 99 se establece el lapso presidencial de 6 años y una sola reelección. Con la reforma del 2007 se buscaba la perpetuación en el poder, es decir, repetir la vieja frase: “el Estado soy yo”. Este aspecto define claramente el carácter totalitario y antidemocrático del régimen.  El capítulo VI es muy claro en el artículo 102 en relación con esta materia. Pero se insistió en los caminos verdes con el referéndum del 15 de febrero de este año, cuya convocatoria fue inconstitucional y cuyo resultado es una bofetada al espíritu y la letra de la constitución vigente. La obsesión reeleccionista de Chávez es tan grande que ha contaminado a otros países y es parte del esquema de exportación del llamado “socialismo del siglo XXI”. Ello junto con el desconocimiento del Estado de derecho y la perversión de los sistemas electorales ha contribuido a la grave crisis que hoy vive la democracia latinoamericana, y que tiene su expresión más clara en la situación que vive Honduras.

¿Qué criterios privaron en relación al tema de la educación?

Concebimos la educación como un derecho humano a partir de un ejercicio plural y democrático, respetuoso de todas las corrientes del pensamiento.  La Ley de Educación aprobada ahora es todo lo contrario, es un engendro totalitario e inconstitucional.  La sociedad democrática ha reaccionado con mucha fuerza y esta lucha no va a concluir con el inicio del año escolar como muchos creen. La implementación de las leyes complementarias y sus reglamentos abren la oportunidad para que se canalice una sólida y extendida protesta nacional.

La soberanía nacional se ha venido comprometiendo con alianzas y acuerdos cada vez más estrechos con países como Cuba e Irán que desconocen los valores democráticos fundamentales.

En el libro de los récords aparecemos como el único país del mundo que financia y entrega su soberanía a un país extranjero en el caso de Cuba. El reciente viaje de Chávez por los países donde reina el fanatismo y el fundamentalismo islámico, justamente cuando se cumplen 8 años del ataque terrorista del 11-S a las Torres Gemelas de Nueva York, es la más clara demostración de los compromisos, más que coincidencias, del proyecto chavista con los llamados “países forajidos”. Chávez está poniendo en peligro la seguridad y la plena soberanía del país en una política internacional irresponsable y sin rumbo definido.

“Las Fuerzas Armadas han sido manipuladas descaradamente para un proyecto personalista y delirante”.

“Las Fuerzas Armadas han sido manipuladas descaradamente para un proyecto personalista y delirante”.

LA REPÚBLICA BURLADA

Chávez ha dicho que el 15 de diciembre deberían ser derogadas todas las leyes que no comulguen con su planteamiento del “socialismo del siglo XXI”. ¿Qué queda hoy en día de la constitución aprobada por uds. hace diez años?

Se ha impuesto una Constitución de facto y el objetivo es que para finales de este año ella sea un papel inservible. Por eso considero una obligación restablecer la vigencia de la constitución apelando a los artículos 33 y 350 consagrados en ella para impedir que la bota totalitaria sepulte la República y las instituciones democráticas. Es un compromiso que tendrían que asumir todos los venezolanos en defensa de sus garantías y derechos.

¿Cuántos de los constituyentes de 1999 suscribirían un nuevo orden constitucional como el que se ha impuesto de facto mediante la creación de un andamiaje constitucional de naturaleza autocrática?

No podría dar números. Pero sí puedo decir que la mayoría de quienes participamos en aquellos debates y votamos por la constitución democrática vigente jamás apoyaríamos un texto que establezca definiciones contrarias a la democracia y los valores de la libertad.

¿No considera que se impone la convocatoria a una Asamblea Constituyente que rescate la naturaleza democrática de la sociedad venezolana?

Históricamente estos procesos se convocan y se desarrollan desde el poder y no antes. Creo que antes de pensar en una constituyente la tarea consiste en detener la embestida totalitaria del régimen y restablecer un clima de normalidad política, social y económica y de reconducción de una república que ha sido burlada y traicionada por Chávez y sus acólitos.

 

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