Reencuentro

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Yván Serra Díaz

Asumo el compromiso de representar a la Cámara de Comercio en una de las mesas de las jornadas de trabajo llamadas pomposamente “Gran Encuentro por la Humanización del Centro de Valencia”, organizadas por el Instituto de Desarrollo Urbano del Centro de Valencia (INDUVAL). Al ser organizado por un organismo adscrito a una Alcaldía llamada bolivariana, no era difícil imaginar la tendencia del evento. La invitación tampoco dejaba duda de los paradigmas ideológicos de sus organizadores. Siento que gustan de las teorías de las conspiraciones. Los que creen que fue Bush y no Bin Laden quien mandó a explotar las Torres del World Trade Center tenían que pensar que la situación de dejadez actual del Casco Histórico de Valencia fuera producto de una idea semejante.

Pero  el ambiente que se respira es de apertura. La presencia de la Cámara de Comercio no genera resquemores. El padre Freites, párroco de la Catedral enfatiza en el llamado al diálogo, lo que es recibido con aprobación por el auditorio. Comienza después el trabajo en mesa. Luego de una introducción de uno de los participantes que profundiza en la teoría conspirativa, caemos en los problemas. La mayoría de los participantes habitan en el centro de la ciudad. Cuando los comercios y las oficinas cierran, ellos se quedan. La noche cae y la inseguridad los mantiene encerrados en sus casas. No gustan de vivir en la basura, ni en la precariedad de los servicios. El casco histórico es una zona inhóspita, sin parques ni espacios para el esparcimiento. Una zona cultural desaprovechada. Un pesado tránsito y la invasión de las aceras por el comercio informal crean un espacio de poco respeto a quienes la habitan o transitan.

Los acuerdos parecen ser mayores que los desacuerdos. Hacer un casco histórico que ofrezca calidad de vida. Lo quieren limpio, seguro e iluminado. Quieren comercios, muchos comercios, pero que trabajen con el respeto a la ley, que paguen sus impuestos y que éstos se retribuyan en servicio públicos. Que se cumplan las ordenanzas y que puedan disfrutar de áreas verdes. No lo dicen, pero no será difícil convencerlos que la solución no proviene de gobiernos socialistas o capitalistas, sino de sentido común y buena voluntad. La posibilidad de reencontrarnos está a la vuelta de la esquina.


Licenciado en Estudios Políticos UCV

www.periscopio2.blogspot.com

 
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