¿Qué pasaría en Venezuela si no existiera Pepeganga?

Julio Castillo

Julio Castillo

Julio Castillo

Hasta hace casi 20 años se nos estuvo haciendo la pregunta que sirve de título a este artículo. Pues bien, PEPEGANGA ya no existe pero existen Graffiti, El Tijerazo, Macuto, etc., etc.

Esto lo que quiere decir es que en Venezuela han cambiado muchas cosas. Lo que no ha cambiado es que  bajo el alero de los gobiernos, florezcan grupos económicos que adoptan emblemas distintos, y que ahora  hasta de rojo se pintan. Pero lo básico, las ganas de ganar dinero con el menor esfuerzo posible sobrevive aun en regímenes como el nuestro, en que los domingos y los días de fiesta patria se llaman a sí mismos socialistas.

Todos recordamos como estos grupos (los Amos del Valle, Los doce apóstoles, Los Yuppies, aliados de los Chicago Boys) se alternaron los favores gubernamentales y se desarrollaron gracias a los privilegios, canonjías y contratos de los gobiernos de turno.

Hoy no ocurre nada distinto. El gobierno no quiere hacer desaparecer el capitalismo sin riesgo. Lo que quiere es que nazca una nueva burguesía, una que les ayude con sus cuentas en el exterior y de paso desplace a los anteriores. Las fulanas leyes socialistas no se aplicarán con criterio ideológico sino con criterio político. Aquí se va a expropiar sólo al que no apoye al gobierno y no comparta con él.

Por lo pronto, ya hemos visto como el sector financiero de nuestra economía (con contadas excepciones) es el principal sostenedor del gobierno en el que han hecho los más impresionantes negocios. Las transnacionales en manos de las mafias rusas y chinas son otros socios perfectos para suplantar a los empresarios “golpistas” venezolanos. El presidente de Repsol, por ejemplo, es más simpático compañero de viaje que Andrés Sosa.

De manera, querido lector, no crea que en Venezuela venga el socialismo. Aquí lo que se está produciendo es un “quítate tú pa’ ponerme yo”.

Vaya a las marinas de Morrocoy y pregunte por los nuevos propietarios de los yates, pregúntese cómo es posible que Jorge Rodríguez chocara en un Audi con otro Audi. Pregunte a los botones y maleteros del Villa Magna de Madrid, dónde se paga 30 millones de bolívares por una suite, y si ellos creen que en Venezuela hay socialismo.

Aquí se fue PEPEGANGA pero aparecieron otros que están gozando tanto como aquel Pepe (que por cierto sigue gozando… con otro nombre).

Sólo que socialismo significa que la “ganga” de ahora es muchísimo mayor…

 
Julio Castillo SagarzazuJulio Castillo Sagarzazu
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