El ABC de Diego Arria, diplomático y analista internacional

Diego ArriaManuel Felipe Sierra


Chávez es la única amenaza
para la paz en América

Países más importantes preocupados por peligrosa alianza Venezuela-Irán. Hugo Chávez  ha vinculado al país a gobernantes más infames del mundo. Carrera armamentista del régimen es una soberana imbecilidad . La confrontación con Colombia afecta a los intereses nacionales. La crisis  en Honduras somete a prueba la OEA y los gobiernos del continente. Las bases norteamericanas en Colombia representan un peligro para los narcoterroristas y los gobernantes que los apoyan. La gravedad de las informaciones en poder del fiscal Morgenthau tendrá un efecto demoledor para la imagen del País.


Ha sido una semana intensa: conferencias, programas de radio y televisión, entrevistas periodísticas y de nuevo todo listo para emprender toques diplomáticos en Costa Rica, Guatemala, España y finalmente Nueva York, ciudad que comparte con Caracas la residencia alterna de Diego Arria. Dos temas fueron dominantes en sus exposiciones y encuentros: la crisis de Honduras y las consecuencias de la reciente gira de Chávez por varios continentes. De modo claro y directo el ex – embajador en la ONU y reconocido analista de los temas que definen el intrincado panorama internacional, ofrece explicaciones al trasfondo de las noticias que caen incesantes en su blackberry.  Acaba de establecer un diálogo que considera “gratificante” con numerosos oyentes del programa “Venezuela al Día” en Radio Venezuela, que le hacen recordar sus días como gobernador de Caracas, primer ministro de Información y Turismo y candidato presidencial en 1978. Ahora estamos en un estudio inmune al ruido cercano de la avenida Francisco de Miranda y la vía principal del Country Club. Arria, distendido, coloca el laptop sobre una pequeña mesa de caoba y responde las preguntas de “ABC de la Semana”

La sorpresiva presencia de Zelaya en la embajada de Brasil en Tegucigalpa pone a prueba a la OEA. El organismo seguramente desconocerá el resultado de una elección democrática con la participación de los principales partidos, con candidatos escogidos de acuerdo a la constitución antes de la crisis de junio. Ello convierte a la OEA en un órgano intervencionista en los asuntos de un país, contraviniendo la práctica según la cual, ante los conflictos regionales la salida es la consulta popular.

Ciertamente, la aparición de Zelaya en la misión brasileña es un nuevo episodio de un cuadro crítico producto de la precipitación inicial de la OEA en calificar los eventos del 28 de junio en Honduras, lo cual le viene impidiendo a la comunidad internacional actuar con la independencia y objetividad que demanda una situación inédita donde el presidente Zelaya intentó darle un golpe a la constitución, incurriendo de este modo en violaciones que ésta considera como un acto de  traición a la patria. Todo ello se ha hecho con la cooperación activa del Secretario General de la OEA.  ¿Y como fue esto?  Desde marzo del 2009 Zelaya con asistencia del régimen venezolano comenzó a promover una acción orientada a modificar la constitución para hacer posible la reelección indefinida. O sea aplicar la receta “bolivariana”. Como si no fuera suficiente semejante intervención del régimen venezolano, el Secretario General Insulza destacó una misión de asesoramiento electoral, aun estando en conocimiento de que tal cooperación representaba una violación constitucional. La OEA tuvo en sus manos la posibilidad de haber detenido el desenlace hondureño advirtiendo a su Consejo Permanente la desafortunada iniciativa del dúo  Zelaya-Chávez. Pero optó por cooperar con ellos seguramente anteponiendo la aspiración de Insulza de ser reelegido para lo cual el apoyo de Chávez le seria indispensable antes de velar por el cumplimiento de la Carta Democrática Interamericana. No cabe duda, que Insulza tiene una altísima responsabilidad en todo esto.

“La OEA estimuló la crisis en Honduras”.

“La OEA estimuló la crisis en Honduras”.

¿Ante la “chavetización” de la política latinoamericana el articulado de la Carta Democrática Interamericana de Lima resulta “letra muerta”?

No comparto esta aseveración de la “chavetización”. Por lo contrario. Para comenzar, después de una década “horribilis” para nuestro país cuando el régimen ha tenido el control absoluto de todos los poderes; con una riqueza sin precedentes manejada sin ningún control, y habiendo convertido a Venezuela en una gigantesca casa de caridad tanto para venezolanos como extranjeros, el régimen no representa hoy más que el 30% de la población y no ha logrado aplastar a los venezolanos con sus botas, ni siquiera con  las armas de la República de las cuales dispone a su capricho y antojo.

La democracia en América Latina vive una grave tensión a partir de la insurgencia de gobiernos que registran un desempeño contrario al mandato popular. La tendencia a reelegitimar presidentes mediante procesos constituyentes, nuevas constituciones y reelecciones indefinidas, se conjuga con el resurgimiento de populismo, militarismo y totalitarismo. Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua son ejemplos de ello. El secretario general adjunto de la OEA, Albert Ramdin considera que es “la más grave crisis política del continente desde la Guerra Fría”. ¿Cuál es su opinión?

Coincido, en que es no sólo la crisis más grave sino también la más peligrosa porque bajo el amparo y empaquetamiento de la institucionalidad constitucional de democracias electorales se ha venido infiltrando una acción corrosiva del escudo de protección de la libertad y de los derechos humanos. Vale la pena recordar cómo se inició la primera etapa del proceso de cambios constitucionales para permitir reelecciones indefinidas. Brasil fue el primero con la  reelección de Fernando Henrique Cardoso, que le abrió la puerta al hoy presidente Ignacio Lula Da Silva. Lo siguió Argentina con Carlos Menem en la que le dio paso al tumultuoso proceso político que culmina con la pareja Kirchner cuyas consecuencias están a la vista. Es claro que estas dos experiencias no son para nada comparables a los procesos en desarrollo en Venezuela, Ecuador y Bolivia que parecen no preocuparle al Secretario General Insulza ni desgraciadamente a la comunidad internacional.

El conflicto de Honduras y la creciente desnaturalización democrática del continente somete a prueba la política de Washington hacia América Latina. ¿Que pueden esperar los demócratas latinoamericanos de Barack Obama en este sentido?

Por lo pronto los encargados de nuestra región en Washington siguen siendo los mismos del gobierno del presidente George W. Bush  lo que  indica que nada ha cambiado todavía. Mientras no se entienda que la región viene siendo subvertida por acciones que se valen de los mecanismos legales para otros fines no se entenderá el daño y las consecuencias que ello genera. No hay golpes militares sino golpes constitucionales como el intentado por Zelaya; o el dado al presidente Lucio Gutiérrez en el Ecuador; o al presidente Gonzalo Sánchez de Losada en Bolivia donde efectivos venezolanos jugaron un rol destacado, sin que la OEA ni la comunidad internacional condenaran estas descaradas violaciones. No soy optimista en cuanto a esperar un cambio significativo de la administración Obama. Estados Unidos tiene situaciones muy complejas en otras partes del mundo que constituyen su verdadera prioridad.

UN PROYECTO SIN VIABILIDAD

Chávez acaba de culminar una gira internacional para promover su estrategia diplomática multipolar, que estrecha relaciones con naciones gobernadas por dictadores y enfrentadas a Estados Unidos y al sistema capitalista mundial. ¿Tiene viabilidad una política de este signo?

Ninguna. El golpista venezolano continúa anteponiendo sus intereses personales y los supuestamente ideológicos a los intereses nacionales, lo cual representa la negación  de una política exterior. No conozco ningún país que permita a su jefe de Estado tan irresponsable comportamiento. Esto sólo es posible en un régimen unipersonal, autoritario y militarizado como el de Venezuela. Realmente una acción equivalente supone traición a la patria. El régimen, al no lograr sus propósitos en la región, explora lo que él denomina “multinucleos” asociándose con regimenes cuyo denominador común es la lucha para acabar con el imperialismo norteamericano. Esto lo ha llevado a vincular al país con los gobernantes mas infames del mundo.

¿Hasta dónde la alianza de Venezuela con Irán, tomando en cuenta el plan nuclear de este país, puede ser digerida sin reacciones contrarias por la comunidad internacional?

Está llegando a su límite. El detonante final será cuando se documenten las informaciones anunciadas por el Fiscal Robert Morgenthau cuya gravedad sólo pasa desapercibido para el régimen; pero no así para los países más importantes del mundo que tienen razones legítimas para preocuparse por la peligrosidad de esta estrecha asociación. La relación yo diría contranatura entre el régimen de los ayatolás y el régimen militarizado nuestro tiene en común que ambos son autocracias, que sus países producen petróleo y que sus gobernantes odian a los Estados Unidos. Y además que gobiernan con un profundo desprecio por los derechos de “los infieles” en Irán y los derechos humanos en Venezuela

“SOBERANA IMBECIBILIDAD”

La activación de bases colombianas por Estados Unidos y la carrera armamentista de Chávez han estimulado la tendencia al equipamiento bélico de Brasil y Chile. ¿Ello representa, ciertamente, una amenaza para la paz continental?

La única amenaza para la paz la representa el jefe del régimen venezolano. “Vientos de Guerra soplan” dijo. “Preparémonos para la Guerra…enciendo los motores de  los Sukhoi y en un par de horas en Bogotá.” La carrera armamentista del régimen venezolano, es para usar un término claro: una soberana imbecibilidad. Diez mil millones de dólares para comprar equipos innecesarios para entregárselo a las fuerzas armadas más incompetentes del continente. Ya parte de los aviones Sukhoi no funcionan. Dos de los helicópteros rusos se han estrellado. El jefe del Estado tiene una formación militar de nivel medio y sin duda sigue pensando en términos de tanques para la defensa nacional, cuando en realidad sólo le sirven para amenazar a los propios venezolanos. Nadie se imagina tanques en la fronteras con Brasil o atravesando Colombia. Pero hay  un componente de las adquisiciones (misiles) que potencialmente son muy peligrosas porque pueden terminar en poder de grupos narcoterroristas como las FARC. Esto no es una especulación pues ya se conoce a dónde fueron a parar misiles suecos comprados por Venezuela. No me cabe duda que el uso de las bases colombianas por efectivos militares norteamericanos, representa un gran peligro pero sólo para los narcoterroristas y los gobiernos que cooperan con ellos. Los recursos tecnológicos norteamericanos  en esas bases permitirían un control más efectivo del tráfico de drogas que pasan en proporciones crecientes por nuestro territorio. Finalmente, la carrera armamentista solamente viene contribuyendo a la prosperidad de las empresas vendedoras de armas, de los “hombres de negocios del régimen” y a darle satisfacción a unas fuerzas armadas que constituyen el verdadero y único soporte del “socialismo del siglo XXI”.

¿Considera Unasur una instancia válida y útil para las naciones de América del Sur; y hasta dónde este organismo ampliado podría suplantar a la OEA y otros escenarios de encuentro de los países de la región?

Para Venezuela es un error darle la importancia que le ha asignado a Unasur como foro regional preeminente. Venezuela es un país suramericano, pero también lo es caribeño, con intereses estratégicos hacia México, Centroamérica y en general al Caribe. Darle al subcontinente la importancia geopolítica que se le otorga a través de Unasur nos aísla y debilita. Nuestro ámbito apropiado de interrelación debería ser el latinoamericano en toda su amplitud, y no el que le interesa a nuestros vecinos del sur (Mercosur), en cuyo ámbito tenemos un peso marginal e inevitablemente una condición de subordinados. En mi opinión, Colombia tiene los mismos intereses que nosotros. Es junto a Colombia y no contra ella que podemos hacer valer nuestra ubicación geopolítica y nuestros recursos estratégicos. La confrontación con Colombia es un contrasentido que atenta contra los intereses nacionales. La Comunidad Andina de Naciones había permitido romper el bloqueo sureño atrayendo a nuestro espacio a Perú y Bolivia. Chávez les ha permitido inclinarse hacia su órbita natural sureña y nos ha puesto indefensos a merced de la potencia que es Brasil.

 
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