Por el medio del Río

medio-rioLa Pequeña Política

Espantapájaros

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“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio,  no veo y otros ven, lo compenso pensando en lo que otros,

por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”

Escrito para gente inteligente

Con el aniversario de Acción Democrática me puse a pensar que aquello, lo de la democracia fue en verdad un sueño en aquella época, cuando nació ese partido, hace 68 años. Cuando arrancaron, la mujer no tenía derecho al voto, y mira lo que vale el voto femenino. Hoy todo el mundo puede votar, claro, quien gana, depende no de quien cuente con los votos sino quien los cuente… electrónicamente, claro.

El gobierno de Rómulo

Ahora venimos de regreso, me refiero históricamente, porque ese que tenemos, mí, que quiere que votemos. Si  fuera por él, nadie votaría, salvo los rojo, rojitos, y eso si puede ver con una lupa por quien votó. Y fue allí  que recordé el plebiscito de 1957. Hubo solo dos tarjetas, una era Azul y la otra Roja. Si ganaba la de mi Gene, se quedaba. Si  ganaba la otra, se tenía que marchar. Saben ustedes lo que ocurrió? Que no gano la otra, y nos quedarnos con el mismo dictador. Pero a lo poquito, los mismos militares los rasparon, montaron una junta, y luego vinieron las elecciones que ganó Betancourt.

El Presidente de aquella junta fue Wolfgang Larrazábal. Tenía fama de buena gente y dicen que le gustaba cantar. Cuando yo lo conocí ya estaba entrado en años, seguía sirviendo al país como senador. Un hombre sencillo que no le hizo mal a nadie. Y, como buen marino, mira que quería a Puerto Cabello. Se emocionaba de solo recordar su tiempo allá.

Claro, no faltó quien lo entusiasmara en 1958 y se lanzó a la Presidencia y sacó un pocotón de votos, pero el zorro de Rómulo controlaba a los campesinos que en aquella época eran mayoría. Los mandaba a buscar en camiones de estaca, bebiendo aguardiente que es lo que le gusta al campesino venezolano y arrasó.

Pero su mandato fue difícil. A Rómulo no lo quería todo el mundo. Los comunistas, emocionados por la victoria de Fidel, sin darse cuenta, como dice hoy el Macho Pérez Marcano, que la Sierra Maestra es como el Parque del Este en comparación a las montañas de aquí. Pero en fin, los “fidelistas” de entonces decían que Rómulo se había entregado a los Yanquis, a lo que ahora Hugo Rafael llama ahora el Imperio. Pero Hugo Rafael es diferente, no quiere nada con ningún imperio.  Ni con los Yanquis ni con el Imperio de la Ley. Lo que quiere ser es mandamás, emperador, de ser posible Rey, por los siglos de los siglos, amen. Pero resulta que a Rómulo, los del otro lado, no me refiero a los que botan la segunda, no señor, hablo de los que piensan distinto, lo tildaban de comunista, de manera que tenía que tomar una decisión y lo hizo.

Cuando comenzó su gobierno, Jóvito estaba a su lado, recuerdo con cariño al catire y a su esposa Ismenia que se nos acaba de ir. Pero Jóvito no pudo aguantar las presiones de los que en su propio partido se inclinaban por Fidel y, como Rómulo debía tomar medidas fuertes porque si no lo tumbaban, URD, el partido de Jóvito se marchó, y solo le quedó Caldera. Y sin Caldera, cuidado si no hubiera terminado su mandato. Cada vez que había una intentona militar o un movimiento raro, Caldera salía por televisión a tranquilizar al país y mantener alineadas las fuerzas más conservadoras. Rómulo también se movió hacia el centro del tablero. O sea que Caldera se movió hacia Betancourt y Betancourt hacia Caldera. Lo cierto es que su gobierno favoreció el desarrollo de la empresa privada y la educación, y con el tiempo todo el mundo se olvidó de los comunistas y de los militares, y los factores más radicales del país, se fueron quedando solos. El otro día me trajeron unos numeritos que lo demuestran. Los partidos que giraron alrededor del centro en aquellos años, crecieron, en cambio los comecandela, fueron disminuyendo, claro, porque de la peleadera, solo queda la peladera.

El Aniversario de Proyecto

Y esto me lleva al discurso de Salas Römer y al aniversario de Proyecto Venezuela, que como le dedicamos tantas líneas a AD… En  fin, así como el nombre Acción Democrática me hizo recordar, o mejor, imaginarme lo que debió ser un sueño para aquellas generaciones que nunca habían vivido en libertad, hoy, cuando hemos vivido tantos años de democracia, a veces nos hace falta soñar un poquito más en Venezuela. Esa forma que tiene ese partido de decir: El Proyecto ES Venezuela me suena bonito. Es en Venezuela y no en izquierdas y derechas que debemos pensar. Es en Venezuela y no de Gobierno y Oposición que debemos pensar. Y perdonen que repita la misma palabra, pensar, pero la única forma de pensar es con el pensamiento, y yo, aquí en el descampado, no hago más que pensar en mi país. Si en Venezuela, Venezuela, Venezuela.

Pero juntando mis ideas, recordé que en los buenos tiempos de Rómulo y Caldera, cuando esa llave se hizo imbatible porque se metieron en el centro del río, y fue precisamente el río lo que menciono Salas Römer en su discurso, que me dicen que fue breve pero sustancioso. En pocas palabras, dijo, que no había que nadar pa’ lo hondo, sino navegar por el medio del rio. Algo de eso dice hoy, me contaron, mi compañero Buenaventura, el Dr. Buenaventura, ese que la gente no reconoce, a menos que vean afuera su Ford Farelane 1979. Pero si estoy repitiendo lo que él dijo en su columna, que por favor me perdone, los curas repiten domingo tras domingo las mismas cosas, y todavía no nos las hemos aprendido.  Son siempre las mismas cosas, pero es que las verdades nunca se desgastan porque son eternas. Así es, mis queridos pájaros, son eternas.

Y ustedes pensaran que estoy divagando, pero no, lo que dijo Salas Römer, como señalando un camino, fue que si, según las mediciones de opinión, estaba cayendo el Chavismo y la Oposición también, eso quería decir que el centro se estaba robusteciendo, que había más agua allí para navegar, que por allí la gente, el venezolano común, se quería orientar. Y no dijo mas, claro, seguramente por cortesía, porque estaban allí todos los partidos de Oposición.

Escuchen al campesino

Pero si Rómulo y Caldera se movieron hacia el centro, y fue eso lo que consolidó la democracia, por que no hemos de movernos nosotros también hacia el centro para reconstruir a Venezuela? Y de paso, la democracia también? Pero claro, eso como que no lo me lo van a entender muchos, y yo les encuentro razón, porque están angustiados por los excesos de Águila Uno, que ahora, no cansado con echar varillas aquí, las está echando en Centro América.

Pero la historia enseña mucho y las encuestas también, mis queridos pajarracos. Ojala Henry tuviera la sabiduría de Rómulo y Julio Borges, que se cree un Calderita redivivo, se diera cuenta también. Pero no, me equivoco, por allí tampoco es el camino. Nunca segundas partes fueron buenas. El mundo ha cambiado y sigue cambiando, a una velocidad pasmosa, y la gente quiere formas de conducción y de hacer política distintas.

Pero lo que no ha cambiado ni cambiara nunca, son las ganas de comer completo, de educar a los muchachos, de avanzar para que el futuro sea mejor que hoy, o el deseo de que haya paz, y si el camino del centro es el que debemos navegar, hagan sus maletas, señores del gobierno, señores de la oposición… porque, como diría un campesino que vive por aquí, se van a sentir como cucaracha en baile de gallina, muy pronto, sin sabe pa’onde cogé.

 
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