De los enredos y desenredos del alcalde Parra

Carlos LozanoCaminando con Carlos
Carlos Lozano
Carlos@carloslozano.com

Estuve en Tucacas, tras el movimiento tectónico de 6.2 en la escala de Richter que sacudió, entre otras, a esta ciudad. Tucacas, en plena temporada vacacional, se veía desolada. En lo que respecta a las estructuras, muchas estuvieron al punto del colapso. Peor suerte corrió la cabeza del Niño Jesús, en la iglesia de Tucacas que con humor y buena mano parroquial dirige el Padre Alberto Medina; “La Virgen sacrificó a su hijo”, mencionó el párroco, “por la ayuda que recibió Tucacas al no perder ni una sola vida humana durante el terremoto de poco más 5 segundos, que, de extenderse más, hubiese sin duda colapsado algunas estructuras y con ello la pérdida de vidas”.

Tanto en la religión como en la política siempre existe el mito de quien te cuida o protege. Durante mucho tiempo, la opinión carabobeña, había distinguido lo que en anteriores escritos habíamos reseñado en corrientes revolucionarias, que no por estar conformadas por factores de poder distintos tienen líneas distintas, pues todas hacen ver el respeto a la línea suprema del presidente Chávez.

La última oportunidad  que tuve de plantear esta situación fue durante el desarrollo de las campañas electorales regionales en Carabobo, específicamente el pre electoral del PSUV y seguidamente la campaña en si regional, cuyos resultados ya conocemos. En aquel entonces, como ahora, esas mismas corrientes han seguido su rumbo, se han desarrollado, sólo que  algunas se despliegan y otras se repliegan para dar origen a su propia corriente. Hablemos entonces de lo que planteamos ahora.

Opi-virgenExiste la corriente de Francisco Ameliach, que está conformada por el grupo de mayor vinculación institucional al estado, entre los que destacan alcaldes y dirigentes de alto relieve del sector regional. El grupo de Mario Silva, que mediáticamente pero no a distancia conserva un buen número de contingentes de bases que mantienen viva la llama del regreso a la batalla; y ahora un tercer grupo que se abre sin duda del segundo, alrededor del alcalde Parra, quien tendrá  la tarea de navegar por sí mismo en un mar turbulento entre corrientes que generan su propia dirección y causa, con propósitos particulares a los de Parra. Se evidencia la oportunidad que puede estar dando el instinto de madurez política y de poder que Parra, hasta ahora, ha sabido ir llevando con la conducción de su gobierno en Valencia. Pareciera que no tiene muchos en quien creer, pues ha hecho también cambios bruscos en su equipo de gobierno, lo que quiere decir que algo no anda bien y debe ser ajustado a cada momento.

Consultado por las declaraciones dadas por Silva en su programa La Hojilla, arremetiendo contra él y otros alcaldes, Parra se precipitó y ahondó más aún en el ya conocido conflicto para llevarlo a los generadores de opinión y ser ahora el entre líneas de muchos opinadores, como yo desarrollo ahora. Quedó claro que hay fisuras entre las corrientes de Silva y Parra; que Ameliach está como el agua, incoloro e insípido, ni bueno ni malo, pero está allí, y que el desmarque de Parra es un riesgo de serias consecuencias para quien en una oportunidad fue considerado muy poco, para resultar ser más que lo poco que se pensó, y generó así la casi victoria en un estado opositor y que por poco no quedó rojo rojito por completo.

No era necesario que Parra dijese que Silva no ganó en Carabobo porque no lo quisieron. Parra debe considerar a Mario Silva como un factor determinante en las relaciones que pretende con las bases del PSUV, porque son esas bases las que mayormente ven en su programa La Hojilla el perfil del revolucionario auténtico, gústele a quien le guste y quienes mantienen contactos directos con bases, por lo que no tengo dudas de que Silva volverá por el desquite en Carabobo.

El mito pendiente es quién va a dar la cabeza por Parra, quien está colocándose en una posición avanzando a lo que se consideró en un momento la situación de Acosta Carlez, cuyo mito protector fue el Presidente, hasta que dejó de serlo y el padrinazgo de Chávez se acabó, y quedó al descubierto que el general andaba solo por sus caminos y que ni con gobernación o partido organizado, sacaría por su cuenta los votos que jugarían al final el papel determinante en la derrota del PSUV en Carabobo.

¿Tendrá Parra la habilidad de andar su propio camino y desarrollar su propia corriente sin perder el norte del liderazgo del Chávez? ¿Alguien pondrá su cabeza ante el terremoto político interno del PSUV, que puede desarrollarse entre corrientes?

 
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