Entrega de divisas o cuando los deseos no preñan

Yván Serra Díaz

Yván Serra Díaz

Periscopio
Yván Serra Díaz*

Malos resultados económicos obligan a tomar medidas. Se promete en acto público que habrá 40. La única que suelta es ésta: acelerar la entrega de divisas al sector productivo. Siempre se ha dicho que el nivel de conocimiento de la economía del actual gobierno es bastante precario. Podría estar en desacuerdo si no se empeñaran en demostrarlo casi a diario. Nos preguntamos ¿A qué responde la velocidad de la entrega de divisas?

Un somero análisis nos podría indicar que depende de tres factores, su disponibilidad, el cumplimiento de los requisitos formales por parte de los demandantes y la agilidad del agente intermediario en el procesamiento de las solicitudes. Nunca debería entrar en el análisis una orden presidencial.

Al ser una medida anunciada por el Presidente y no ser ámbito de su competencia el cumplimiento de los requisitos formales de la empresa privada, ésta no se considera como la causa de la demora.

Con relación a la disponibilidad, como todo mercado, el punto de equilibrio económico se ve afectado por dos variables, la oferta y la demanda. En el caso que nos ocupa, la baja en el precio de nuestro principal producto de exportación indiscutiblemente es un factor que la perturba. También hay que considerar el excesivo aumento de bienes importados, ocasionado entre otras cosas por la enorme apreciación de la tasa de cambio oficial. Es probable, que muchas solicitudes hayan estado represadas mientras llegan los dólares, favoreciendo cierto tipo de importaciones consideradas prioritarias o a quien tenga los contactos dentro de CADIVI. Pero tampoco esto se resuelve con una orden presidencial. Hay dólares o no.

Igual ocurre con la agilidad del ente proveedor. Si CADIVI se encuentra en capacidad de atender tantas solicitudes al día, que las tramite eficientemente no depende del Presidente. Más bien a elementos vinculados a los procedimientos utilizados, las políticas,  la habilidad y motivación de los recursos humanos y la posesión de las herramientas adecuadas.

Tenemos entonces que: o bien los sistemas funcionan ineficientemente, en cuyo caso en se debió pedir la revisión de los procedimientos o las divisas no son entregadas por una decisión deliberada de la máxima autoridad. Si este fuera el caso, sólo hay un responsable del desabastecimiento y la inflación producida por la lentitud en la entrega de divisas.


* Licenciado en Estudios Políticos UCV

www.periscopio2.blogspot.com

 
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