Los disidentes

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Rubén A. Diaz

Qué otro resultado pudo haber tenido el segundo concierto por la paz promovido por el cantautor colombiano Juanes, celebrado el domingo pasado en la emblemática Plaza de la Revolución de La Habana, sino el que tuvo, miles de personas congregadas disfrutando de la música de una constelación de estrellas, cero política, todo amor y paz, mensajes dirigidos especialmente a los jóvenes, de igualdad, de tolerancia, de cambiar el odio y el resentimiento que reinan en la comunidad cubana de Miami como en ningún otro lugar, por amor y respeto al prójimo, aceptando las diferencias naturales que pudieran existir entre nosotros, como seres humanos que somos y donde el protagonista fundamental del evento aprovechó para exhortar a los jóvenes a derrotar el

Paz sin Fronteras

Paz sin Fronteras

miedo, asumiendo a éste como el causante de los demás males. Eso fue lo ofrecido y fue lo que le dieron, no sólo a los cubanos, sino a todos aquellos que  pudimos disfrutar en vivo y directo la transmisión del concierto cuya señal satelital pudo ser bajada gratuitamente por quienes quisieron apreciarlo a través de la red; bien lo dijo durante el concierto el neogranadino, la música debe viajar por el aire, debe llegar a todos los lugares no importa cómo pensemos ni qué religión tengamos, al final somos iguales. Sin embargo, y aunque usted no lo crea, las cadenas de radio y televisión latinas en Miami, dominadas por los autodenominados disidentes cubanos, con antelación al concierto venían cuestionando fuertemente a todos los artistas que participarían en el mismo, tildándolo como el concierto de la discordia,  llegando incluso a contratar una gigantesca máquina aplanadora de asfalto, para montar un show mediático donde la misma pasaría por encima de los CD’S de los cantantes participantes que el grupo de fanáticos anticastritas tiraban a su paso. No sólo eso, sino que de varias formas, en distintos momentos dejaban ver su intención de vetarlos para siempre en esas emisoras. Las burlas y las muecas, antes, durante y después del evento, especialmente dirigidas contra Juanes y Olga Tañón fueron abominables. Todos los artistas participantes tuvieron siempre presente las amenazas proferidas  desde la Florida, pero ninguno se amilanó, al contrario, los hizo llenar de valor y continuar hacia delante en su propósito, pero el colombiano fue más allá y se las cantó bien claritas, les dijo que el mensaje de amor que enarbolaba era igualmente válido para los cubanos de la isla como para los Miami. Paz, paz para todos, eso es lo que queremos.

 
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