De nuevo Honduras
Las razones de un disparate

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JESÚS HERAS

Si algo es muy difícil, es encontrarle explicación a un disparate, mucho más cuando es cometido por respetables adultos. Pero el caso que nos ocupa es muchísimo más grave. Se trata de naciones importantes las que, actuando como guapetones de barrio, intentan hacerle a Honduras, un pequeño país con dignidad, lo que nunca intentarían hacerle a otros.

Alguna explicación debe tener una actuación tan deleznable.  De manera que, sin mucha esperanza de encontrar la razón de la sinrazón, intentemos juntos descubrir que pudo haber llevado a Brasil, el país más comprometido en la aventura, a Estados Unidos que, con Brasil, luego de consumada la travesura, pidió convocar al efecto una reunión urgente del Consejo de Seguridad; a Chile, de donde procede el inefable Insulza, en fin, ¿qué los une y que llevó a los países confabulados en esta trama hollywoodense, a generar una peligrosa crisis, penetrando sigilosamente el espacio aéreo hondureño, depositando en la pista aérea de alguna propiedad al depuesto aspirante a dictador y – escondido en la maleta de un carro – introducirlo en la Embajada carioca de Tegucigalpa? Vale la pena analizarlo.  Acompáñeme, amigo lector, amiga lectora, que algo iremos descubriendo…

La conspiración y la trampa

La Organización de Estados Americanos se reunió en Tegucigalpa el 2 de junio de este año, y fue Zelaya, entonces Presidente, quien sirvió de anfitrión. El debate se centró en la necesidad de dejar sin efecto una resolución de los años 60 que excluyó a Cuba de su seno, entre otras, porque “Las actuales vinculaciones de Cuba con los países del boque chino-soviético son ostensiblemente incompatibles…”.  Pero ese debate, como veremos, sólo sirvió de mampara.

Dos elementos nos asisten al afirmar que aquel debate no tenía otro objetivo que divertimento: Primero, porque antes de concluir, Fidel Castro en su reflexión semanal, rechazó toda posibilidad del reingreso de su país a la OEA, alegando que nadie tiene derecho a entrometerse en sus asuntos internos (claro, en los asuntos de Honduras, sí). La segunda, porque cómo hoy es sabido, el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, sin el conocimiento del Consejo de Seguridad de ese organismo, venía colaborando con Zelaya en la preparación de referéndum constitucional, acción que constituía, de acuerdo a la Carta Magna de ese país, un acto de “Traición a la Patria”.

Aquí encontramos la primera pista: Habiéndose comprometido la OEA por vía de los hechos en cooperar para la celebración del referéndum, mal podía el organismo, luego del derrocamiento, convalidar que Zelaya hubiese sido, como en efecto lo fue, depuesto por esa causa.  De allí que el énfasis mediático, impulsado por varias naciones del continente, la nuestra entre ellas, haya sido puesto en el “derrocamiento militar”, que en parte también lo fue, pero actuando las FAN sólo como brazo ejecutor – admitamos que un tanto rudo- de decisiones tomadas por los poderes civiles constituidos.

Las razones de Insulza

Pero usted, con toda razón, se preguntará ¿Qué pudo haber llevado al Secretario General de la OEA a colaborar, casi subrepticiamente, con el proceso inconstitucional que se venía adelantando? En política, dice el adagio, lo que parece es. Insulza fue electo Secretario General con los votos de Venezuela y los países del ALBA; Venezuela venia “montando el proceso referendario” e Insulza aspira a la reelección, ergo necesita los votos del ALBA para continuar en el cargo. Pequeñeces, si. ¿Trágicas las consecuencias para Honduras? Posiblemente.

De manera que el encuentro de Tegucigalpa sirvió, no para lograr el reingreso de Cuba, que nunca estuvo interesada en el asunto, sino para rodear de afecto a los ilustres visitantes, promoviendo un acercamiento entre a los países miembros que, de hecho, los comprometía con la suerte de Honduras y, lógicamente, también con la de su amable anfitrión, el entonces Presidente Zelaya. Esa fue la trampa montada por ALBA, y sobre la cual escribimos en ediciones anteriores. Que se sepa, todos se tragaron el anzuelo.

La aparente confusión de EE.UU.

Estados Unidos es una nación compleja y con complejos. Se convirtió, tras el colapso de la Unión Soviética, en la única potencia militar de significación en el mundo, hecho que para su cultura supone una contradicción existencial. Habiendo nacido de su lucha contra el Imperio Británico, y librado cuatro guerras posteriores contra fuerzas Imperiales (España, 1898, Alemania, 1914 y 1941 y la Unión Soviética, durante la Guerra Fría), hoy con más de 1.200 bases militares en distintos países del mundo, la mitad de la capacidad bélica del globo terrestre, fuerzas especiales de combate, organismos de contrainsurgencia, y el instrumental bélico más sofisticado del globo, le es imposible dar un paso o tomar una decisión sin que su ciudadanía, para sus adentros, perciba que está actuando como los Imperios que históricamente combatió, y sin poder evitar que la opinión pública mundial así lo señale.

Pero mientras EE.UU. se siente y, en efecto lo es, militarmente poderoso, ha descuidado mucho su brazo diplomático, y en la conducción del país existen interferencias e importantes desconexiones. En este caso, indicios sugieren que Hillary Clinton, como Secretaria de Estado, llegó a Tegucigalpa sin conocer lo que, según, afirma Heinz Dieterich en un documentado artículo, había sido planificado por militares y empresarios hondureños, con pleno conocimiento de la CIA y el Pentágono. Nos referimos a la decisión de deponer a Zelaya para frenar la expansión del eje CUBA-Venezuela en Centro América.

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En abril de 2005, el Congreso ecuatoriano decidió en sesión especial a la que solo tuvo acceso la Oposición, remover a Lucio Gutiérrez, para entonces Presidente de su país, electo tres años antes, nombrando en su lugar al Vicepresidente, Alfredo Palacios. Tanto EE.UU. como Venezuela aceptaron los hechos sin chistar. En cambio en Honduras, donde existe acuerdo unánime en el Tribunal Supremo de Justicia y el Senado de la República para remover a Zelaya, han decidido hacer “cayapa” para imponer de regreso al Presidente depuesto. En la grafica el Coronel Gutiérrez, durante su visita a la Casa Blanca en febrero de 2003

Durante casi una década, Latinoamérica estuvo dividida políticamente en dos bandos irreconciliables. De un lado la Izquierda, encabezada por Brasil, Chile y Venezuela, y del otro, los aliados más cercanos a EEUU en el hemisferio, Colombia, México y Perú, hecho que, con el inusitado activismo internacional desplegado por Hugo Chávez, con su maletín petrolero, comenzó a jugar en clara desventaja para los segundos.  Cuando Condoleezza Rice, mucho más hábil en lo político que el afamado General que la precedió,  asumió la conducción de la política exterior de su país, se dio inicio a una iniciativa diplomática dirigida a acercar a Brasil y Chile e introducir una cuña entre la izquierda moderada y las posiciones extremas del bloque Cuba-Venezuela.

Este proceso se aceleró con el triunfo de Obama y en Marzo de este año se celebró en Villa del Mar un “Encuentro preparatorio del G-20”, Reunión que formalmente se realizaría en Londres cinco días después. Al encuentro que tuvo como anfitriona a la Bachellet, asistieron, entre otros, el Vicepresidente de EE.UU., Joseph Biden y el Primer Ministro de Gran Bretaña, Gordon Brown, ambos de tendencia centro-izquierda y los Presidentes de Brasil y Argentina, Lula da Silva y Cristina Fernández de Kirchner. Lo interesante del caso es que el encuentro se celebró en Chile, que no es miembro del G-20, y que no asistió México, que si lo es.

Las relaciones de Brasil y EEUU se han ido consolidando con un doble interés. En Brasil, país que comienza a emerger como potencia económica mundial, existe el deseo de ser admitido en el Consejo de Seguridad, vale decir el “cogollo”, de las Naciones Unidas. Del lado de EE.UU., el interés ya mencionado, por estimular el surgimiento de un gran bloque que, encabezado por Brasil y Chile, permita aislar las iniciativas más agresivas de ALBA, evitando de paso que el hemisferio se polarice entre Izquierdas y Derechas.  Pero ¿De dónde el gran interés por Honduras? Sigamos hurgando.

Tanto Brasil como Chile tiene gobiernos moderados, pero su votación popular se nutre en parte de esa izquierda exaltada que se siente atraída por las andanzas de nuestro Presidente. Y tanto en Chile, que elige nuevo presidente en diciembre como en Brasil, que hará lo propio en abril de 2010… los candidatos de derecha van adelante.

La razón de la sinrazón

¿Por qué naciones respetables cometen disparates? Sencilla puede ser la respuesta: Porque actuando cada quien por su propio interés, los tres bloques han coincidido en hacer valer “principios” que jamás han hecho respetar, algunos sin medir las potenciales consecuencias trágicas de tal acción. Bien se ha dicho que el camino al Infierno está empedrado de buenas intenciones.

Lo cierto es que Honduras está cercada, pero los hondureños son guapos. Sigamos de cerca los acontecimientos y veremos a que conduce el disparate y la sinrazón.

 
Jesús HerasNo photo
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