Valencia espera que la defiendan

Luis Cisneros Croquer

Luis Cisneros Croquer

Tiempo Confidencial
Valencia espera que la defiendan
Luis Cisneros Cróquer.

Esta ciudad que hemos visto crecer y, en medio de ese emotivo tránsito, igualmente hemos vivido, merece que nos detengamos a examinar algunas cuestiones de suma importancia. En primer lugar y, como siempre insiste Alfredo Fermín, hay que defenderla de los intrusos, pero no de quienes han venido a honrarla y a trabajar por ella y por su gente, sino por los intrusos que mediante la política y, especialmente los que afianzados en portaviones, ocupan posiciones transitorias y creen que han sido electos para propinar puñetazos a la intelectualidad regional, a la propia historia y al semen cultural de esta gran ciudad.

Queda uno atónito cuando alguien proveniente de las filas bovéricas, de aquella andanada de lanzas y muertes que sacudió a los patriotas de 1814, propone que el edificio y demás propiedades legítimas del Ateneo de Valencia y las obras del Salón Michelena, sean expropiadas para ponerlas en manos de una supuesta universidad del arte. Porqué este proponente no presenta un proyecto para la sede de dicha universidad. Y qué sabe de los desvelos de quienes fundaron esa institución y la mantuvieron como faro luminoso de la cultura nacional, y de quienes son sus miembros y autoridades constituidas. Es una manía de apropiarse de lo ya construido, de tomar para sí las cosas preexistentes y cambiarles el nombre y usufructuar la propiedad.

ateneodevalenciaCon las experiencias ya vividas en fundos y haciendas abandonadas, empresas socializadas quebradas, sistema eléctrico en el suelo, bancos quebrados, uno no tiene duda en cuanto al destino de las valiosas obras del Salón en homenaje al ilustre pintor valenciano. Es preciso que se levante una ola de indignación valenciana para oponerse al saqueo y para que se restablezca la armonía en la ciudad y se rechace esta atrocidad, manteniendo en alto los valores ciudadanos y el sentido de pertenencia que con tanto esfuerzo se ha labrado por generaciones.

Primero vendrán por los judíos, después por los gitanos, más tarde por los comunistas; también vendrán por los ancianos y los niños, y cuando ya no quede más nadie a quien llevarse al paredón de fusilamiento o las cámaras de gas, me llevarán a mí y nadie podrá protestar porque todos habrán muerto y yo también, que no protesté cuando se llevaron a los demás, que no me opuse y que no presenté pelea, moriré.

Qué puede esperarse de quienes -amigos de Mahmud Ahmadinejad- niegan el holocausto, la muerte de seis millones de judíos en las cámaras de gas y en los hornos crematorios. Hago la excepción de algunos amigos que, con seguridad y a la chita callando, no comparten esas alucinaciones iraníes y como habitantes de Valencia también se muestran conturbados por las diabluras de sus camaradas bovéricos.

Recuerdo ahora que la primera presidente del Ateneo de Valencia lo fue mi paisana María Clemencia Camarán y que de allí en adelante ilustres damas valencianas mantuvieron bien en alto las banderas de la cultura citada y que, sus exposiciones de arte se convirtieron en emblema nacional y llamaron poderosamente la atención internacional. Lamentablemente entonces es el respaldo que el actual Alcalde de Valencia le ofrece a quienes pisotearon el recinto ateneístico y se han atrincherado allí porque sus jefes, también  ocultos en la Alcaldía, saben manejar el puñal que han clavado en el corazón de Valencia.

En el relato del sitio de Valencia quedó escrita con sangre la sed de los sitiados cuando se acercaban a las riberas del Río Cabriales. Hoy como entonces, estamos sitiados. La delincuencia y la incompetencia nos tienen en sitio domiciliario. La toma de las propiedades privadas y públicas al grito de una supuesta redención de quienes tienen menos, es la otra mejilla golpeada sin cesar. Despierta Valencia, aunque sea escribiendo en tus murales, aunque sea redactando y repartiendo hojas sueltas. Que se escuche tu voz de rechazo a  este mensaje de “¡Muerte a la inteligencia!”. Finalmente, ¿no son estos invasores del ateneo y sus dirigentes, también los responsables de la corrupción      -que investiga Miraflores- en la Ciudadela José Martí?

¡Despierta Valencia!… Recuerda que tú pariste a Venezuela…

 
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