Bases en Colombia ponen asedio sobre drogas, armas y uranio (*)

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Orlando Ochoa Terán

Con los sistemas que se instalan en las Bases de Colombia, muy pronto Venezuela, como Irán, estará sitiada por los más avanzados sistemas de inteligencia de señal y de comunicaciones.

Un proverbio gringo aconseja, “si no está roto, no lo repares”. Las presiones hechos sobre Ecuador para que clausurara la base de Manta en la costa del Pacífico, obligaron a los gringos a desplazarla a Colombia, donde menos le convenía al presidente Chávez.

Lo que para los colombianos parecía al principio una mala idea, las Bases en su territorio, finalmente fue aprobado, vista la estridencia bélica y el crecimiento exponencial de Venezuela como traficada autopista de la droga, armas, tráfico humano y ahora de uranio, esto último con la ayuda de Irán, según lo acaba de confirmar Rodolfo Sanz, ministro de Industrias Básicas y Minería.

La declaración de Sanz, prominente figura en el gobierno de Hugo Chávez, no pudo haber sido más inoportuna. Se produjo el mismo día en que EE UU denunció la existencia de una nueva planta clandestina de enriquecimiento de uranio en Irán.

El Ministro Jesse Chacón, trató en vano de desviar la atención hacia el imperio de Putin, versión que de inmediato negó Sergei Novikov, vocero de la agencia atómica rusa, Rosaton. Al día siguiente, el ministro de Energía y Petróleo de, Rafael Ramírez, trató de “aclarar” la aclaratoria de Chacón, asegurando con muy poca convicción, que al gobierno bolivariano nunca se le había ocurrido nada relacionado con uranio.

Sanz sí sabe

Nadie está más autorizado que Rodolfo Sanz para confirmar la ayuda de Irán para explorar y explotar uranio. Sanz no sólo es el ministro de Industrias Básicas y Minería, sino también presidente de la CVG, chairman de la Comisión Económica Conjunta Venezolano-Iraní que se reúne con frecuencia en Teherán o en Caracas, y el coordinador de todos los proyectos iraníes que se derivan de decenas de tratados secretos de cooperación.

Sanz ha sido además el enlace permanente de Venezuela con el ministro iraní de Industrias y Minería, Alí Akbar Mehrabien (acusado de fraude recientemente por una corte de apelaciones de Irán), con el anterior viceministro de Industria y Minería, Moshen Shatezadeh, ahora embajador en Brasil, y con el actual viceministro Afshin Roghani, con quien se reunió el pasado mes de mayo. Si alguien en el gobierno bolivariano es responsable y conoce las actividades iraníes en nuestro país es Rodolfo Sanz. Retractarse incluso es inútil.

Señales en el aire

Como todas estas actividades clandestinas son conocidas en el continente, el hecho justifica ante los ojos de muchos gobiernos las Bases en Colombia, aunque no lo digan. De modo que como Irán, pronto  estaremos sitiados por sofisticados y avanzados sistemas de inteligencia de señal y comunicaciones.

Nuestro espacio aéreo será monitoreado por los sistemas E-3 Sentry, aeronaves con radares rotatorios de 9 metros de diámetro que independientemente de las condiciones del tiempo, proveen vigilancia, comando, control y comunicaciones en tiempo real a todas las unidades desplegadas en un teatro de operaciones de gran extensión.

El E-3 fue diseñado para detectar, identificar y rastrear cualquier aeronave  o embarcación hostil más allá de las fronteras de EE UU o de los países miembros de la OTAN, con el objeto de reaccionar rápidamente en momentos de crisis o en apoyo a operaciones militares.

Señales en el mar

El complemento del E-3 Sentry son los sistemas P3-Orion de patrullaje aéreo y de vigilancia marítima, dotados de avanzados sensores anti-submarinos y sono-boyas para detectar anomalías magnéticas. Su capacidad es tan amplia que puede proporcionar apoyo a todo un grupo naval compuesto por un portaviones con sus respectivos buques y unidades anfibias. La aeronave P3-Orion porta una panoplia que incluye Harpoon anti-misiles de superficie y torpedos MK-50 y Mk-60.

En pruebas en el Mediterráneo el PC-3 ha identificado hasta 3.500 embarcaciones simultáneamente al tiempo que rastrea y fotografía las sospechosas de transportar drogas o contrabando para trasmitirlas al portaviones Teodoro Roosevelt. Valiosa información de una situación  táctica en tiempo real.

Los gringos sólo ocupaban un 5% de la base de Manta en la costa del Pacífico con un número limitado de personal militar y aeronaves. Ahora reaparecen en un costado de Venezuela, multiplicados en siete Bases. Era previsible. Desde allí desplegarán el mayor asedio a gobierno alguno en el continente desde la invasión a Panamá.

Comprensible pues el tormento que significará para los bolivarianos estar vigilados las 24 horas del día, siete días a la semana, por gringos y colombianos.

“Si no está roto, no lo repares” pero… ¿quién lo convence?

(*) Titulo original: Bases militares, droga, armas y uranio

 
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