Cuando un imperio se derrumba

Elizabeth Burgos

Elizabeth Burgos

Alta Política
Elizabeth Burgos

Por el mismo alcance de su poderío, el desmoronamiento de un imperio suscita  ondas expansivas que alcanzan el resto de los países sometidos a su influencia y al mundo entero.

El reacomodo del desajuste requiere un largo lapso tiempo antes de que el equilibrio se restablezca.  Mientras tanto, la crisis es la impronta que se impone; y tras la crisis, surgen situaciones inéditas y es esa precisamente, la característica más importante de las crisis.

En menos de veinte años hemos vivido la caída de la URSS y el debilitamiento manifiesto de la hegemonía de Estados Unidos. Y aunque parezca inverosímil: lo segundo, es consecuencia de lo primero.

USA-USSRSurge el islamismo integrista

A finales del siglo XX se derrumba el imperio soviético y con ello, se pone término al enfrentamiento entre las dos visiones que se disputaban el poder del mundo. El “banco de la cólera” de los desposeídos, de los descontentos, de los resentidos, como lo denominó el filosofo alemán, Peter Sloterdijk, cuyo monopolio lo detentaban las corrientes afines al marxismo, pasó a ocuparlo el integrismo islamista, modificándose de forma tajante el escenario geopolítico.

Estados Unidos aparecía como la potencia ganadora en la contienda que lo había opuesto a la URSS, el imperio rival. Pero el islamismo integrista no le dejaría mucho tiempo de resuello.  El atentado del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas y la decisión de George W. Bush de invadir a Irak como si se tratara de un rito vengador, derrocando a la dictadura laica de Saddam Hussein, hace pasar a ese país, de triunfador sobre el comunismo, a víctima de la onda expansiva de la derrota del mismo.

La invasión de Irak y el derrocamiento de Saddam Hussein por el ejército estadounidense, suscitó dos consecuencias de honda importancia.

La caída de una dictadura laica, le facilitó el camino al poder dictatorial teocrático de los mullahs, poniendo en marcha un plan que les permitiría convertirse en el poder hegemónico de la región. De allí, el empeño de poseer el arma nuclear.

La invasión de Irak, exacerbando el antiamericanismo tradicional del que se ha alimentado la extrema izquierda y la extrema derecha y la intelectualidad durante decenios, convierte a Estados Unidos en culpable de todos los males que sufre el planeta. A lo cual se suma la crisis financiera cuyo epicentro es, precisamente, Estados Unidos, marcando un declive severo de su poderío.

Ha visto desfilar a más de una docena de Presidentes estadounidenses

Ha visto desfilar a más de una docena de Presidentes estadounidenses

Fidel Castro aprovecha el vacío

Las repercusiones de la crisis estadounidense, han golpeado de manera decisiva su zona de influencia más cercana y tradicional; América Latina sufre de lleno las consecuencias del debilitamiento americano, que se ha desentendido de ella, centrando todo su interés en su aventura militar en el Oriente Medio.

El vacío dejado por Washington lo ocupa presto Fidel Castro, quien ha visto desfilar más de una docena de presidentes estadounidenses, y es uno de los grandes conocedores del contexto político de su eterno rival. El cubano, aprovecha magistralmente la ocasión para activar las corrientes que le son afines, ejerciendo su influencia, ya no desde minoritarias guerrillas, sino desde el Estado venezolano, que gracias a su economía petrolera, pero asesorado por los expertos cubanos, logra montar estructuras como ALBA que se dedicará sistemáticamente a subvertir las instituciones.  No habría nada reprochable, pues las reglas del juego en el mundo del poder y entre Estados, no son otras que las de ganar espacios de influencia. El problema surge cuando, en un movimiento de retroceso inaudito, en lugar de aprovechar de manera racional el debilitamiento de las grandes potencias para que América Latina ocupe al fin el lugar que le corresponde en el ajedrez geopolítico, el cubano y el venezolano, Fidel y Chávez, desencadenan un proceso mesiánico-milenarista, con visos tragicómicos, ajeno a los procesos  científico-económicos que rigen hoy el verdadero poder y miden el grado real de desarrollo.

Un escenario tragicómico.

A distancia, lo que se percibe de América Latina es un escenario tragicómico. Un presidente pronunciando discursos incoherentes en los máximos foros políticos del mundo, mientras compra armas como si se fuera de “compras al supermercado”; presidencias ejercidas por parejas unidas por un vínculo del matrimonio que se convierte en sociedad de malhechores; sacerdote que asume la presidencia, luego de ejercer más el abuso y el acoso sexual que su magisterio; un antiguo comandante guerrillero que ejerce el poder, luego de fraguar un fraude electoral junto a su esposa, madre de la niña sobre la cual su esposo, el comandante presidente, ejerció durante años el derecho de pernada; un sindicalista, presidente del sindicato de cocaleros, y hoy presidente de un país en el que, desde su acceso a la primera magistratura, se ha exacerbado la producción de la cocaína, legitimando su poder en la fractura étnica del país; y un presidente, Lula Da Silva, considerado como el más ponderado de la banda, que involucra a su país en una crisis política como la de Honduras, causada por la voluntad mesiánica del castrismo y gracias a la influencia de los petrodólares venezolanos.  Hipotecar el respeto que el Brasil había alcanzado en el mundo, precisamente por desmarcarse de la impronta circense de su colega venezolanos, prestándose al espectáculo lamentable que se vive en la Embajada del Brasil en Tegucigalpa, es, sencillamente, lamentable.

La Habana y Caracas celebran

Se hubiese esperado del presidente brasileño y de la diplomacia brasileña – no de la OEA, hoy manejada por un personaje cuyo futuro institucional depende de la voluntad del teniente coronel venezolano – que, precisamente ante la falta de independencia de la OEA, realizara un análisis sereno de la situación y de las circunstancias que llevaron a la destitución de Zelaya.

La postura equilibrada no puede limitarse a condenar al gobierno de Micheletti, al que hay mucho que reprocharle, como lo hizo Lula desde la tribuna de la ONU, sino contemplar también el origen de la crisis y el propósito abiertamente anticonstitucional del depuesto presidente que quiso hacerse reelegir. Recordemos que esta iniciativa lo ponía abiertamente fuera de la ley por ser violatoria del artículo 239 de la Constitución, un hecho que quienes apoyan a Zelaya no quieren tomar en cuenta.

Fue ante este estado de hechos que se puso en marcha el artículo 3 de la misma Constitución, pero utilizando equivocadamente al Ejército, cuando para someter a Zelaya debieron haber apelado al procedimiento constitucional que el poder judicial hondureño tenía en sus manos. En ello precisamente radica el error del gobierno actual, aunque ignoramos los elementos que condujeron a tomar semejante medida. Es posible que se quisieran evitar consecuencias trágicas, lo que no es de descartar dada la fractura institucional que Zelaya estaba suscitando. Pero visto desde afuera, parecería que privó la impaciencia, ese mal latinoamericano de querer quitarse el problema rápidamente de encima. (Por cierto, fue la expulsión de Zelaya el hecho que  internacionalizó la crisis, un hecho que supongo que Micheletti y su equipo hoy se reprochan.)

Al apoyar incondicionalmente a  Zelaya, abogando por su retorno incondicional al poder,  una mayoría de países está apoyando, de hecho, el golpe de Estado que desde el poder éste estaba fraguando. Per contra, quienes apoyan sin reproches a Micheletti, ignoran voluntariamente la intervención del Ejército y la expulsión de Zelaya. Son posturas que no conducen sino a exacerbar los ánimos, estimulando, para felicidad del eje Caracas/La Habana, un desenlace violento.

lula

"Lula la tradicional ponderación de la diplomacia brasileña"

De lo que se trata hoy, lógicamente, no es de reponer a un presidente, que ya fue depuesto, aunque de manera equivocada, por razones establecidas en la Constitución hondureña, sino de preservar la democracia. Es evidente que Zelaya no garantiza la continuidad democrática del país. Micheletti ha propuesto la celebración de elecciones que estaban previstas desde un principio para el mes de noviembre. Es evidente que se trata de una medida que favorece la preservación democrática y debería ser ese el presupuesto a partir del cual se entablaran las negociaciones. Y no a partir del golpe de Estado perpetrado desde el eje Caracas / La Habana, con la complicidad del gobierno del Brasil.

La democracia no se preserva a partir de imposiciones golpistas, como ha sido la entrada de Zelaya a Honduras. Viendo los hechos desde una perspectiva racional; el gobierno del Brasil, en su afán de oponerse a lo que considera un golpe de Estado, ha perpetrado un contra golpe de Estado contra el gobierno de Micheletti, que según la constitución hondureña, es constitucional.  Toda una comedia de enredos.

Pese a la participación del teniente-coronel venezolano en la operación retorno, el hecho de que Zelaya haya encontrado refugio en la embajada del Brasil y reciba el apoyo incondicional del Brasil para su retorno al poder, hace del gobierno de Lula el único responsable de la crisis actual hondureña, una crisis que antes del contragolpe brasileño, comenzaba a encauzarse hacia una solución negociada.

Se compara la presión de ese pequeño país centroamericano a la que enfrentó Cuba en los años sesenta. Nada más falso que esa afirmación: Cuba tenía entonces todo el respaldo de la URSS, incluso hasta la dotó de armas nucleares, gracias a lo cual, debido a la crisis que sobrevino por ese motivo, Kruschev obtuvo de Kennedy el compromiso de que Estados Unidos no tocaría militarmente a Cuba; compromiso que hasta hoy Washington ha respetado.

En el caso de Honduras, Lula perdió la oportunidad de aumentar su prestigio personal y de confirmar el poder del Brasil, demostrando la serenidad que le ha hecho falta a la OEA. Cayó en la trampa del castro/chavismo, esa suerte de fascismo telegénico mafioso, que contamina el quehacer político del continente.

chavez_y_evoEn el reino de la Coca

Pero no es sólo del tema de Honduras de donde surgen cuestionamientos hacia la conducta de Lula. También de Bolivia surgen voces que se refieren a la “chavización” de Lula. El analista boliviano, Manfredo Kempf Suárez, alude al hecho de que la próxima retirada de Planalto del Presidente, lo está llevando a darle “un toque más populista a su administración” por intereses internos que tienen que ver con la permanencia de su partido en el poder. “Exitoso en diplomacia, ahora quiere ser exitoso en una diplomacia con olor a multitudes”, y, opina el analista boliviano, “no ha tenido peor idea que “Chavizar” su posición exterior.

Da como ejemplo, la visita del presidente Lula a Bolivia, cuyo gesto de aceptar reunirse con Evo Morales en el Chapare, la capital de la coca y de la cocaína, y llenar de elogios a su anfitrión, el analista califica de “inoportuna” y prosigue el analista preguntando “si Lula se da cuenta de su error de ir al Chapare cuando la cocaína está causando estragos y muerte en el Brasil”.

La respuesta es que Lula va a Bolivia a prestarle apoyo a Evo Morales en su campaña electoral, cuando para el Presidente del sindicato de cocaleros, su capital, es el Chapare. De allí surgió su liderazgo político y allí se formó en el arte de la maniobra. Una de las claves para comprender la realidad de Bolivia es que cuando hay mucha producción de coca, hay auge económico. Nunca como hoy había producido tanta coca en ese país. A tal punto, que últimamente, ha habido enfrentamientos entre campesinos y productores de coca.

De lo inédito a lo impredecible

El colofón de la actitud bizarra de Lula fue su respuesta al preguntársele lo que pensaba  sobre la postura de Ahmadinejad quien niega que hubiera ocurrido el Holocausto. El Presidente brasileño respondió “si él piensa diferente ese es su problema no el mío”. Es decir, lejos de ser la respuesta de un jefe de Estado, fue un gesto del peor gusto para congraciarse con los socios del iraní en América Latina, en particular con su vecino Chávez.  Las exportaciones a Venezuela y el acceso brasileño a la franja bituminosa del Orinoco bien valen, habrá pensado, un dejo de populismo.

Por cierto, cabría preguntarse cuál sería la respuesta de Lula hoy cuando Estados Unidos, Francia, Inglaterra, habiendo logrado el apoyo de Rusia y China, están presionando a Irán en relación a su programa nuclear, tras haber declarado, por boca de Obama, que los servicios de inteligencia de los tres primeros, confirman la existencia en ese país, de otro centro de experimentación nuclear.

¿Cómo queda Venezuela en este nuevo escenario cuando, el ministro de Industrias Básicas y Minería (Mibam), Rodolfo Sanz, declaró en el marco de la cumbre África-Sudamérica que se llevó a cabo la semana pasada en la isla de Margarita, que  los planes del primer mandatario de estudiar las reservas de uranio al sureste y oeste del país, y las labores de exploración para el hallazgo de las reservas contaron con la decisiva colaboración iraní? “Irán nos ha ayudado en los vuelos aéro-geofísicos, en los análisis geoquímicos, tenemos reservas de uranio que las estamos detectando con Irán”.

No habrá una salida militar, pues aunque Estados Unidos puede perfectamente hacerlo de dañar las instalaciones nucleares iraníes, no creo se aventure a semejante aventura, sobre todo, teniendo en cuenta, que no logrará sino herir el sentimiento nacional iraní, y quitarle toda legitimidad a la oposición, cada vez menos temerosa.

En el escenario del uranio, Venezuela es, indudablemente, el punto débil de la configuración de Irán y de su programa nuclear.

Cuando un imperio se derrumba, la crisis es la impronta que se impone…

¿Qué sucederá?

Nota de la redacción: El texto ha sido ligeramente editado por exigencias de diagramación del Semanario. Los antetítulos son nuestros.

 
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