Venezuela: Geopolítica, uranio e Irán (*)

Entre amistad, ideología e intereses.

Entre amistad, ideología e intereses.

Alta Política
Orlando Ochoa Terán

Korea del Norte, un país devastado por una economía centralizada que con frecuencia debe recibir ayuda internacional para paliar la hambruna de su pueblo, es una prueba viviente de que las ambiciones nucleares bolivarianas son posibles.

En círculos políticos nacionales e internacionales la idea de que el presidente Chávez aspira a un programa nuclear provoca sonrisas de burla o de incredulidad. No es fácil explicar que el gobierno bolivariano que ha pensado en un programa de energía nuclear es el mismo que con los excedentes de ingresos petroleros sin precedentes históricos no haya podido encontrar, en 10 años, la fórmula para recoger la basura, que fluya el agua potable o la electricidad regularmente o que no haya podido evitar que el sistema nacional de salud colapse miserablemente o que la inseguridad en las calles sea su primera arma de destrucción masiva.

Corea del Norte pudiera ser el modelo. Un país devastado por una economía planificada, como la que se ha iniciado en Venezuela, que sufre los rigores de un proceso de desgobierno que ha conducido a su pueblo a vivir períodos de hambruna inimaginables, pero con un avanzado desarrollo nuclear.

El 27 de julio de 1953 se puso fin a la Guerra de Corea, pero para el gobierno comunista de Corea del Norte nunca ha terminado. Así como para el presidente Chávez las bases colombianas forman parte de una ocupación del imperialismo yankee para invadir  a Venezuela, para Corea del Norte las bases militares de EE UU en Corea del Sur son también un ejército de ocupación que desde 1953 se preparan para una invasión. Dudosos de que la Unión Soviética los dejara en la estacada como a Cuba en la crisis de los misiles de 1962, la dictadura norcoreana decidió que sólo un arsenal de armas nucleares podrían disuadir al imperialismo de la invasión.

Esta paranoia condujo a una de las más absurdas paradojas geopolíticas de nuestra era. Un país con la capacidad para colocar un misil con ojiva  nuclear (el Taepodong-2) a 8.000 kilómetros se ve obligado con frecuencia a recibir del imperio capitalista, en forma de limosna,  centenares de miles de toneladas métricas de trigo y otros alimentos para combatir la hambruna de su pueblo.

Plan nuclear

Impotente ante el desarrollo de su rival americano, la Unión Soviética ayer y la Federación Rusa de hoy, contribuyen a que algunos jefes de Estado encuentren más satisfacción en pertenecer al club nuclear o en posesión de misiles balísticos que a satisfacer las necesidades básicas de sus pueblos.

Este el proceso mental, sicológico y geopolítico que parece seducir al líder bolivariano. La ambición nuclear o misil-balística parece cuadrar con las intensas y secretas negociaciones que han tenido lugar con Cuba, Irán y con Rusia en donde el interés crematístico de estos tres países es obvio pero no así la contraprestación de Venezuela, que por alguna razón no se ve por ninguna parte. La posibilidad de que se haga visible es nula pues la pasada semana la Asamblea Nacional sancionó una autorización para que al presidente Chávez pueda clasificar como secreto de Estado todos los acuerdos de cooperación “técnico-militar” con Rusia. Los tratados con Irán y Cuba son, de suyo, tan secretos que no ha habido necesidad clasificarlos. Los rusos, más formales, lo exigieron.

El enemigo

Sin embargo, los movimientos de las grandes potencias en el tablero geopolítico mundial no están en la dirección que favorecen la arriesgada apuesta bolivariana. Por una parte se revela una nueva planta subterránea en Irán para enriquecer uranio; en otra se informa que la Agencia Internacional de Energía Atómica está asegura que Irán ha avanzado mucho más de lo que previamente se había estimado en obtener un arma nuclear y por último el Times de Londres indica que el imprevisto viaje del Primer Ministro, Benjamín Netanyahu, a Moscú era para informarle a Vadimir Putin los nombres de los científicos e ingenieros rusos que asisten a Irán en el desarrollo de armas nucleares.

Esta última información, que pone al descubierto la penetración del Mossad en Irán, demuestra también que Israel se aproxima a una decisión y, de ser ciertas las otras dos, no desmentidas hasta ahora, le ofrecen fundamento a la tesis republicana que señala que la debilidad del presidente Obama puede ser la vía más rápida de un conflicto.

Como señala George Friedman, analista de Stratford Global Intelligence, esta situación de Irán afectará severamente las relaciones de Rusia con Europa y EE UU, repercutiría en Irak, Afganistán, Siria y El Líbano, “así como en las relaciones de EE UU con Venezuela”. Un país alineado con los enemigos de Occidente. Pobre, pero importante.

(*) Titulo original: Geopolítica nuclear bolivariana

 

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