¿Un alcalde solidario o sin programa de acción?

Carlos Lozano

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Caminando con Carlos
Carlos Lozano

Esa es la pregunta que habría que hacerse ante el desconcertante reclamo del Alcalde de Valencia, Edgardo Parra, pidiendo que se le bajen los recursos destinados al municipio. ¿Es un simple alarde político disparado al aire -porque no se sabe a quién va a impresionar positivamente- o una forma de buscar excusas para una obra de gobierno que no termina de aparecer?

Debemos suponer que el Alcalde y su equipo tienen un programa de obras y acciones para mejorar la calidad de vida de los valencianos. Que hay cosas por construir, que reparar, que ampliar o reformar, o al menos eso es lo que se supone que hace un alcalde. Entonces, se supone también que esas obras y acciones tienen un costo; que ese costo es detalladamente analizado; y que el costo del funcionamiento de la Alcaldía, más los presupuestos cuidadosamente analizados y decididos conforman el presupuesto de la alcaldía en cuestión.

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Ese presupuesto, analizado, detallado, justificado y coherentemente planificado, suma un total que se plantea a los poderes responsables, presentándoles los pros y contras, demostrándoles que el alcalde y su equipo saben de qué están hablando. Comprenderíamos incluso un enfrentamiento entre alcalde y legisladores por diferencias sobre un proyecto. Entenderíamos que esos legisladores y controladores pudieran exigir detalles o no estar de acuerdo con los recursos pedidos para un determinado programa. Pero que el Alcalde motu proprio, sin que nadie le haya preguntado, se lance a enmendarle la plana a las normas, eso no lo entendemos.

Las asignaciones presupuestarias desde el Estado son el resultado de cálculos, previsiones y porcentajes constitucionalmente establecidos; no dependen de propuestas sorpresivas de un alcalde. Un funcionario de tal nivel, electo por el pueblo, tiene perfecto derecho a hacer sugerencias, propuestas. Pero a un nivel diferente.

El error del alcalde de Valencia es lanzarse con propuestas inoportunas. Primero debe establecer el -por llamarlo así- “Plan de Vida” del municipio para cuyo gobierno fue electo, y después, o de manera paralela, sin mezclar necesidades con decisiones, puede hacer propuestas de diferente magnitud y responsabilidad.

Después de casi un año al frente de la alcaldía, es el momento de mostrar de manera concreta qué piensa hacer por Valencia.

 
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