Los soviets más la electricidad

Julio Castillo

Julio Castillo

En la ingenuidad primigenia de la Revolución Rusa, Lenin, quien seguramente se quedó maravillado de que un misterioso fluido fuese capaz de mover máquinas, hacer hablar al telégrafo, proyectar la voz y la imagen hasta reproducirlas, era lógico que concluyera que el sueño del socialismo podía conquistarse añadiéndole a los Soviets la electricidad.

Nada de eso ocurrió, el socialismo necesitaba algo más que la corriente para convertirse sistema alternativo. Necesitaba desarrollar las fuerzas productivas y producir bienestar. La colectivización forzosa del campo y la expropiación de las fábricas urbanas, trajeron el hambre y la desesperación de aquel pueblo que apenas se despertaba de la servidumbre zarista.

Cuando en el año 1921 Lenin se dio cuenta de su disparate, echó marcha atrás y lanzó su célebre NEP (la Nueva Política Económica) cuya principal consigna era “Kulaks (campesinos) enriqueceos…”Fue demasiado tarde, ya el cáncer del burocratismo y la falta de democracia habían hecho metástasis en todo el tejido de la sociedad rusa y la corrupción y el acaparamiento forjaron una armazón que, dirigida por Stalin, se convirtió en una de las peores satrapías del mundo contemporáneo.

Sin embargo, en la tradición planificadora de la Unión Soviética, la generación de electricidad quedó establecida como una suerte de dogma y hasta bien entrada la renovación de Krushev, las portadas de aquellas fastidiosas revistas “Sputniks”, suerte de respuesta soviética a Selecciones del Readers Digest, nos regalaban inmensas turbinas con obreros felices que esperaban que el socialismo saliera de sus entrañas.

Ahora, digo yo, que el gobierno nacional se empeñó en copiar el socialismo brutal de Stalin ¿por qué diablos no copia, por lo menos, su pasión por la electricidad?

¿Por qué diablos los venezolanos tenemos que sufrir que nos corten la luz en el tercer inning de un juego contra el Caracas, para restaurarlo en el noveno (gracias a Dios ganándole por paliza a los Leones)?

¿Qué cosa pasa por la cabeza del Presidente que prefiere regalarle una planta eléctrica a Cochabamba en Bolivia, a la que hace meses regaló también ambulancias y patrullas, en lugar de regalársela a Mariara, a Morón, a San Joaquín, donde tanto votaron por él?

¿Dónde están los funcionarios encargados del mantenimiento de Planta Centro que tiene tres de las cuatro turbinas paradas? Cosa que ocurre igual en El Guri.

Ésta es quizás la más concluyente y lapidaria demostración de que el gobierno nacional ha sido tomado por una partida de ineficientes, poco profesionales e insensibles que sólo se han preocupado en llenar sus alforjas, mientras llega su oficio que pondrá en su cargo a uno igual o peor del que se va.

¿Es que no se dan cuenta en esas salas situacionales dirigidas por expertos cubanos que los apagones son un factor de unidad de los venezolanos? Esto no es como las fincas y las propiedades que se pueden escoger con pinzas para expropiarlas, o las sentencias de jueces que encierran opositores. El apagón afecta a tirios y troyanos, chavistas y antichavistas, magallaneros y caraquistas. A todos por igual.

¿No se dan cuenta los genios de la opinión pública gubernamental que ya no se le puede echar la culpa al gobierno anterior?

Póngase pilas, Presidente, todos los que comienzan a ver claridad en la calle y oscuridad en la casa terminan siendo odiados por los de la casa. No hay derecho a que se lleve nuestro dinero a regalarlo afuera mientras nosotros estamos alumbrándonos con velas.

¡Adiós luz que te apagaste! le tocará decir cuando no entienda por qué sus paisanos le dieron con la puerta en las narices.

 
Julio Castillo SagarzazuJulio Castillo Sagarzazu
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