Cadenas electorales

chavezmilagro231009 Mikel las Heras

El Presidente una vez más lo ha confirmado. Lo de él ha sido y es una sola campaña… desde el cuatro de febrero del ‘92. Qué duda cabe. Lo ha dicho en una cadena, mientras celebraba, así como si nada, el paciente número “un millón” atendido por la Misión Milagro. Todo vale en una campaña, sobre todo el abuso a las matemáticas.

Y a propósito del motivo -¿excusa?- de la cadena, inauguración de una -o eran muchas, ¿miles?- clínicas oftalmológicas, me viene a la mente aquella frase que hemos escuchado más de una vez pero que en estos tiempos lo vivimos y sufrimos en carne propia: En el país de los tuertos el ciego es rey.

Yo no sé si lo hacen queriendo, o el cúmulo de chapuzas es tan grande que los desborda, pero lo cierto es que resulta irónico que en plena época de oscuridad forzada, de racionamiento eléctrico y de apagones de luz, el señor venga a hablarnos de las bondades de la vista. -Para lo que hay que ver- habrá dicho más de uno.

En este país de tuertos llevamos por lo menos dos años escuchando y leyendo reportes sobre esta crisis eléctrica que se avecinaba. Cuando hace unos meses, en ocasión de uno de los tantos apagones nacionales, la diputada Pastora Medina pidió en la plenaria de la Asamblea tratar el asunto, los diputados tuertos se rieron y se hicieron los locos.

A los pocos días el Presidente hizo un acto desde Punto Fijo donde inauguraba una inmensa cantidad de obras eléctricas a todo lo largo y ancho del país. Recuerdo que fue una cadena plena de números y de pases satelitales a los más recónditos parajes de nuestra geografía. Y hasta ahí llegó la cosa, un show televisivo más.

Ahora le estalla la crisis en la cara y es tarde para tomar medidas. Se suma además ¿inesperadamente? el problema de la escasez de agua. Y, una vez más recurre a la improvisación y a la chapucería –ingredientes indispensables en su acción de gobierno- para hacer creer al pueblo que tienen al toro agarrado por los cachos.

El Presidente habla de derroche, del fenómeno del Niño, del cambio climático y de las culpas del capitalismo… y de los ricos que le quitan agua y luz al pueblo. Giran instrucciones para no usar palabras inconvenientes como racionamiento, escasez, etc., y se crea un nuevo ministerio, que al igual que los otros -¿cuántos son ya?- no hará nada.

Dentro de poco se encadenará de nuevo. Remember Orwell, al fin y al cabo el Gran Hermano está en campaña.

 
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