EL APAGON SOCIALISTA

POr-Vela copiaJESÚS HERAS –

Durante toda una década se insistió en que Chávez quería retrotraernos al Siglo XIX, época en Venezuela de caudillos y montoneras.  La discusión no pasó de ser un debate de café porque para el pueblo llano, Hugo Chávez representaba una esperanza y por tanto era la encarnación del futuro.

Pero de pronto, todo parece haber cambiado. Montado en su Socialismo del Siglo XXI, es el propio Presidente quien esta  empecinado en convencernos de que es así.

Remontémonos por un minuto al pasado.

EL AGUA Y LAS CIUDADES

De las grandes poblaciones que nacieron a orillas del Éufrates y el Nilo, la Biblia nos aporta un amplio testimonio.  En Europa, las mayores ciudades también crecieron en torno a caudalosos ríos, el Támesis, el Sena, el Danubio…

En nuestro suelo, Caracas fue fundada al norte del Guaire. Maracaibo y Valencia, en las riberas de los lagos que llevan sus nombres. Las aguas del rio Turbio, del Neverí, el Manzanares, el Torbes, el Chama, el Apure, el Arauca y el Orinoco, vieron nacer a Barquisimeto, Barcelona, Cumana, San Cristóbal, Mérida,  San Fernando y Ciudad Bolívar…

La presencia de agua en abundancia fue siempre indispensable. Los ríos eran fuente de agua dulce para la población y cuando eran navegables – en nuestro caso el Apure, el Arauca y el Orinoco- también servían para las actividades mercantiles y el abastecimiento.

guri_2031LA ELECTRICIDAD CAMBIO LAS COSAS

El desarrollo de los sistemas de abastecimiento eléctrico a finales del Siglo XIX e inicios del Siglo XX hizo posible la construcción de embalses para almacenar agua a distancia con lo que las ciudades, impulsadas por el crecimiento exponencial a que las condujo la revolución industrial, pudieron crecer a espaldas de sus aguas de origen, llegándose a convertirlas, hasta con desprecio, en simples receptoras de cloacas y de efluentes pestilentes y contaminados.

Algo muy similar ocurrió paralelamente en las ciudades con la vida nocturna. Mientras no hubo corriente eléctrica, la gente utilizaba de noche las velas y las lámparas de kerosene y, en el trópico, se recogía temprano para evitar el paludismo transmitido por la picada del zancudo. Pero con el abastecimiento de fuerza eléctrica, la noche se hizo día. Y como los lagos y los ríos, las lámparas de kerosene también cayeron al olvido.

Durante casi todo el Siglo XX y en lo que va del XXI, salvo en las zonas rurales más apartadas, la necesidad de quedarse en casa por falta de luz o de bañarse en el rio por falta de agua en casa fue algo inaudito.  Y lo seguiría siendo a no ser porque el Socialismo del Siglo XXI amenaza con llevarnos de un solo envión de regreso al punto de partida. Y lo más grave es que las cosas se pondrán peor, mucho peor, antes de que puedan ser corregidas.

De allí el titulo de este editorial: El Apagón Socialista. De nadie más es la responsabilidad

Camion_cisterna_3LUZ Y AGUA: DERECHOS VITALES

No estamos ante problemas separados: se trata de un solo gran problema que todo lo abarca y todo lo multiplica. Admitamos que la escasez de agua y  los “apagones” no son hechos nuevos. Pero ahora estamos ante un racionamiento de ambos, y la frecuencia y magnitud de los apagones no tiene parangón. Por complemento, todo coincide con la aparición cíclica del fenómeno de El Nino, cuyas manifestaciones sobre el abastecimiento eléctrico no se han comenzado a sentir.

¿Qué ha sucedido? Nada distinto a lo previsible en la lógica del Régimen Socialista. Según ella, la prioridad es la consolidación del modelo revolucionario y luego la atención de los  problemas heredados de la Cuarta República. Solo que son suyos, absolutamente suyos, los problemas que ahora lo atenazan.

En el año 2007, el Presidente Chávez decidió nacionalizar toda la industria de generación y distribución eléctrica, anunciando grandes planes de expansión. De hecho, Venezuela ya tenía la capacidad de generación necesaria, 23 mil megavatios, pero, debido a falta de mantenimiento, solo 17 mil están hoy disponibles, lo que es insuficiente para atender la demanda nacional… y la situación inevitablemente va a agravarse. La semana pasada quedó fuera de servicio la cuarta turbina de Planta Centro, reduciéndose aun más la capacidad de generación eléctrica, y la sequia, que, como veremos, era perfectamente anticipable, amenaza con reducir sensiblemente la capacidad de generación eléctrica del Guri, con lo que se convertiría todo esto en una verdadera tragedia nacional.

En pocas palabras, el Régimen se enfrenta a una situación potencialmente catastrófica, lo amenaza un tsunami que de tomar mayor fuerza, arrastraría a toda la población, interrumpiendo la prestación de  servicios básicos, entre ellos la Salud, el Transporte (Metro de Caracas) y la Educación; reduciendo la producción y las fuentes de empleo, disparando los precios; dañando alimentos y costosos artefactos domésticos… en fin, complicando aun más la ya de por sí precaria vida cotidiana del venezolano. No en vano el gobierno acentúa las tensiones con Colombia para distraer la atención.

7168137_copia.jpg.360.0.thumbEL GRAN DESENCANTO

A no ser por las gravísimas fallas de mantenimiento que vienen afectando el suministro eléctrico desde hace algún tiempo, el fenómeno de “el Niño” podría haber sido una excusa plausible. Pero no lo es, porque todavía no se ha manifestado con fuerza y porque esa eventual emergencia, la reaparición de El Nino, fue advertida y pudieron haberse tomado previsiones. Lamentablemente, el gobierno nacional, nuestro gobierno, emborrachado de poder (porque otra explicación no cabe) no le prestó la atención que una amenaza de tal magnitud exigía.

El ingeniero Andrés Mata lo advirtió hace un año: “nos las veremos negras si reaparece “el Niño” durante el verano por lo que se podrán presentar apagones muy severos y nos podremos quedar sin luz en un par de años”. El experto agregaba: “ello ocurrirá si baja la cota del embalse del Guri, producto de una sequía, y en ese lapso no se construye la suficiente capacidad de energía térmica en el resto de la red nacional” Mata recordaba que en los últimos cuatro años “se han registrado lluvias abundantes y siguiendo el cálculo de las probabilidades los años 2009 y 2010 pueden ser de sequía” *Diario Tal Cual.

También se viene desoyendo la recomendación de un grupo de geógrafos que sostienen que estando Venezuela entre los diez principales países del mundo con aprovisionamiento de agua natural, es inconcebible que no existan planes concretos para su aprovechamiento cuando el tema del agua es prioritario en la agenda conservacionista del Planeta.

DE REGRESO AL SIGLO XIX

Si al costo y las predecibles consecuencias que se derivan del drástico racionamiento de agua y luz (sólo justificable en escenarios de guerra) se le suma la ofensiva de la delincuencia, se comienza a dibujar el sombrío escenario que nos espera, y la dimensión del reto que enfrenta un Presidente que durante once años se ha valido de los dineros públicos para “vender” las bondades de una revolución que, al margen de los sinceros efluvios idealistas de algunos de sus seguidores, no ha hecho otra cosa que enriquecer a unos cuantos y complicar una realidad socio-política que ya venía sumamente comprometida.

Las mediciones de opinión pública no han tardado en registrar el enorme desencanto popular, algo por lo demás lógico en un país que ha vivido la mayor y más prolongada bonanza de recursos de su historia, y frente a un gobierno cuya predica ha sido la solidaridad y la inclusión social. Con el sacudón, Venezuela parece salir de su prolongado encantamiento.

Es cierto, dirán, ahora todos estamos incluidos, todos somos dolientes, todos estamos sometidos a racionamiento y todos, absolutamente todos, estamos arrechos. Pero nuestro reclamo es seguramente inútil, porque el Régimen – por una serie de factores- puede no estar a la altura del gigantesco reto que, por obra de la negligencia, la corrupción y la arrogancia, ahora le toca afrontar.

Con su Socialismo del Siglo XXI, el Hugo Chávez nos ha llevado de regreso al Siglo XIX – alguna razón tenían los políticos de café-  pero las cargas del Siglo XXI son insoportables y siguen estando aquí.
Fenómeno de El Niño. En climatología se denomina El Niño a un síndrome climático, erráticamente cíclico, que consiste en un cambio en los patrones de movimientos de las masas de aire provocando, en consecuencia, un retardo en la cinética de las corrientes marinas “normales”, desencadenando el calentamiento de las aguas sudamericanas que puede provocar estragos a escala mundial, afectando singularmente a América del Sur, Indonesia y Australia. El nombre de “El Niño” se debe a pescadores del puerto de Paita al norte de Perú que observaron que las aguas del sistema de Corrientes Peruana ó Corriente de Humboldt, que corre de sur a norte frente a las costas de Perú y Chile, se calentaban en la época de las fiestas navideñas y los cardúmenes de peces huían hacia el sur. A este fenómeno le dieron el nombre de Corriente de El Niño, por el Niño Jesús. El nombre científico del fenómeno es Oscilación del Sur El Niño (El Niño-Southern Oscillation, ENSO, por sus siglas en inglés). Es un fenómeno con más de once milenios de historia climática.  Fuente: Wikipedia

 
Jesús HerasNo photo
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