El candidato contra Chávez

Francisco A. Bello

Francisco A. Bello Conde

Francisco A. Bello Conde

En todas las elecciones realizadas en Venezuela después de 1998, ha existido un mismo candidato por parte del oficialismo. No importa si va a elegirse juntas parroquiales, la Presidencia de la República, la directiva de un colegio profesional, un centro de estudiante o si se trata de un referéndum cualquiera. Siempre el candidato rojo ha sido, es y será Hugo Chávez Frías.

Prueba de esto es la inmensa cantidad de desconocidos que han salido electos por el MVR y ahora por el PSUV, escondidos tras la figura del Presidente, ya que éste representa su mejor opción electoral, aglutinando todo el “Chavismo”. ¿Quién conocía en Carabobo a sus representantes al Consejo Legislativo de Carabobo? ¿Quién conocía o conoce a sus concejales? ¿Quién conocía a Edgardo Parra?

Esa estrategia ha sido exitosa durante 11 años, imponiéndose, aun en escenarios donde el oficialismo es minoría, sobre candidatos que representan una parcela  del sector conocido como “oposición” y un porcentaje menor de aquellos “independientes” que están descontentos con el Gobierno Nacional.

En estos momentos cuando Chávez una vez más aglutina sólo a 3 ó 4 de cada 10 venezolanos y la gente lo responsabiliza de los errores de su gobierno, urge unificar el discurso en torno a un candidato capaz de convocar todas las voluntades que disienten del Presidente y ese no es otro que la suma de los principales problemas que nos agobian.

Si cada uno de los líderes a todos los niveles, miembros de partidos, representantes de la sociedad civil organizada, gremios profesionales, sindicatos, autoridades universitarias, gobernantes, legisladores y por supuesto el movimiento estudiantil, se apartan de la agenda electoral y unifican un discurso que incluya los temas: inseguridad, desempleo, apagones, racionamiento de agua y salud pública, no hay duda que se contribuirá de manera determinante con el deterioro de la imagen presidencial y con el posicionamiento de los factores democráticos para las elecciones pautadas para el segundo semestre del año próximo.

Si por el contrario nos enfrascamos en un reparto de candidaturas, estaremos perdiendo sintonía con los electores, corriendo el riesgo de perder una vez más por nuestras propias miserias, oxigenando al chavismo al regalarles un resultado que no merecen.

 
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