El futuro es un majarete

¿Será un tsunami o un huracán?

¿Será un tsunami o un huracán?

La Pequeña Política
Espantapájaros
Avizor.uno@gmail.com

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio,  no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros,

por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”

Escrito para gente inteligente

Todo me comienza a cuadrar. Los chavistas, son cada día menos chavistas y los opositores cada día quieren menos a la Oposición. Nada más lógico, digo yo, sin moverme del descampado.

Y tanto que me recuerda todo esto a aquel Presidente que inventó fabricar los elevados que llamaron “la solución por arriba de los problemas por abajo”. Como el tráfico era insoportable, se colocó una vía a otro nivel para que el tráfico fluyera en ambas direcciones sin encontrarse, eliminando aquel pavoroso embotellamiento cotidiano. Dijeron que eran feos y, en verdad lo eran, la solución funcionó. Sólo que aquí, como en muchas otras cosas, las soluciones políticas son al revés. No ven ustedes al Presidente llamando a bañarse con totuma, cuando -con dinero hasta para regalar- tendríamos que estar comiéndonos un buen sancocho en una de esas totumotas que hay en cada casa.

Pues sí, con el pleito entre Águila Uno, soberbio y arrogante como es, pero con disimulo, y una Oposición poblada de náufragos, igualmente avara y pendenciera, todos en Caracas, peleándose el coroto por arriba, obviamente el problema se tiene que resolver por debajo.  O sea, al revés de aquellos famosos elevados. Por arriba el tráfico está embotellado. Entonces es por allí, por debajo, por donde anda la mayoría de los venezolanos, que algún día se va a dar la anhelada unidad.

El forcejeo de los miuras

Ayer llegó por aquí mi amigo Buenaventura, lo reconocí por su Ford Fairlane 79, porque con lo que come, aunque me dice que ha rebajado un poquito, no lo hubiera reconocido. Buenaventura es buen amigo. Además tiene criterio, quería oírlo. Me alegró mucho su visita.

Me dice que Proyecto Venezuela no termina de decidir si se cuadra o no con la Oposición. Y yo los entiendo, porque así anda todo el que pasa por aquí. A Águila Uno, evidentemente se le acabó su tiempo, todos quieren un gobierno mejor, pero no cualquier gobierno. Nadie, salvo los que andan desgaritados, quiere un quítate tú para ponerme yo.

No se trata en Venezuela, digo yo que tanto pienso en el futro de mi país, de hacerle Oposición a Chávez, porque quien existe porque se opone a algo, es como la luna que depende de la luz del sol. El día que desparezca el objeto de sus desvelos, no tendrá nada que decir. Entonces, no sé si me entienden, no se trata de hacer oposición o hacerse oposición los unos a otros, aunque eso es parte del forcejeo de miuras que es a fin de cuentas lo que estamos presenciando. Lo que el país reclama es otra cosa, creo yo, algo muy superior. Es vernos construir algo nuevo, un cauce en que todos podamos transitar y en el que podamos crecer.

El camino de la unidad

Lo de los apagones y la falta de agua, por ejemplo, nos da una oportunidad de observar cuánto podemos unirnos, al margen de los cantos de sirena y las ideologías. Contra el  racionamiento socialista igual. Contra la arrogancia, sea socialista o no, igualito.

Nadie en este país está dispuesto a que le racionen nada, sobre todo porque está harto demostrado que los venezolanos sabemos valernos por nosotros mismos, eso sí, si nos dejan actuar en libertad, si podemos construir a nuestras anchas, si se nos permite producir, sin tener a un gobierno jurungándonos hasta las lombrices.

La necesidad no tiene dueño. El apagón es de todos. El desencanto también. Asimismo, nuestras aspiraciones no pueden tener dueños, mucho menos un solo dueño. Todos tenemos necesidades y todos tenemos derecho a tener aspiraciones también.  Incluso yo, aquí en mi puesto fijo, cumpliendo con mi deber, cuidando mis cosechas, me siento calladamente orgulloso de mis cinco soles. Trabajé duro y me las gané.  Pues que me las respeten, es todo lo que pido.

Pero como Chávez es como es Chávez, hablador hasta por los codos, cobero como el que más, arrogante como ninguno y desordenado hasta decir basta… y la Oposición no es mucho mejor… tanto así que sus partidos desaparecieron y ahora los intentan reflotar, la mayoría del pueblo es cada día es menos chavista y también menos Oposición, lo que quiere decir, aunque le duela a los viudos de la Coordinadora, y a los mismos de la Mesa de la Unidad, aquí lo que la gente quiere es algo nuevo.

Salas Römer me está copiando

Por eso escribía yo hace algunas semanas aquello de POR EL MEDIO DEL RIO. Así se tituló mi columna, y después vino Salas Römer a copiarme diciendo más o menos lo mismo cuando lo entrevistó Fermín. Y, por cierto,  hablando de Salas Römer, me dice Buenaventura que se corre el rumor de que vuelve a la pelea. Callado, demasiado callado ha estado. Ya me imaginaba que algo estaría tramando.

Claro, el dijo en el 98 que aquel que ganara, fuera Chávez o fuera él, definiría lo que iba a ocurrir en Venezuela en los próximos quince anos. Bueno, han pasado once, y no hay duda que Águila Uno ha marcado la pauta.

Pues bien, Buenaventura especula que el hombre puede estar oliendo un desenlace. Yo francamente no lo sé, pero de lo que si estoy enterado es que a él, eso de la Oposición nunca le gustó. Recuerdo que cuando lo entrevistó Napoleón Bravo por Venevisión, a los dos o tres días de ganar Chávez, y le dijo que ahora seria él quien liderizaría la Oposición, y Salas Römer le respondió más o menos lo siguiente, “Estás equivocado Napoleón. Yo en todo caso seré la contrafigura de Chávez.” Convencido debió estar que lo de Chávez era para largo.

Entre el ying y el yang

Yo no sé que tendrá ahora entre manos, me refiero a Salas Römer, no soy adivino, pero es interesante observar. Tampoco sé que tiene entre manos Scarano que se la pasa haciendo boxeo de sombras con el Gobernador.  A lo mejor no tiene nada entre manos. Hay gente que me dice que a  ese muchacho lo malcriaron demasiado cuando estaba chiquito, igualito a Hugo Rafael que lo consentía la abuela, y lo único que le interesa es estar llamando la atención.

Entre tanto, al Alcalde Parra se le está poniendo el mundo chiquito.  Tan chiquito como a la garcita de mar de Puerto Cabello que ya ni lo mencionan, de tantos problemas que tienen encima los porteños. Parra ve enemigos hasta en la sopa, y los que no ve, los fabrica. Mira que es tonto ponerse a pelear con el Pájaro Negro, en lugar de ponerle atención a lo que dice pero como no aprende, ahora le busco la lengua a esa pajarita que vuela como un cohete y recibió su piñazo.

Ya se lo dije una vez, señor Alcalde. Ocúpese de cumplirle a Valencia. No se meta en rollos. Y no intente parecerse a Hugo Chávez porque -ya se lo dije, lo repito- segundas partes nunca fueron buenas.  Además, como bien dice Américo en la entrevista que le hicieron para esta edición, ya nadie o casi nadie quiere parecerse a Hugo Chávez, ni aquí en Venezuela, ni en el Continente. Parece que el Ángel lo abandonó.

En verdad las cosas han cambiado y no han cambiado, las dos cosas al mismo tiempo. Pero como dice Heras en su editorial de esta semana, a Chávez se le viene encima un tsunami, ¿o será más bien un huracán? La verdad ya no sé si las cosas han cambiado o no han cambiado. El problema con los apagones, es que uno ya no sabe si es ying o es yang… y el futuro se ha convertido en un majarete.

 
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