La totuma presidencial

Luis Cisneros Cróquer

Luis Cisneros Cróquer

Confidencias
Luis Cisneros Cróquer.

Lo anunciado tantas veces se está cumpliendo a velocidad asombrosa. No hemos tenido que esperar 50 años para arribar al “mar de la felicidad”. Sin aviso y sin protesto se nos ha ordenado bañarnos en dos minutos utilizando el agua contenida en un vaso o en una totuma. Esta última muy conocida por quienes nacimos hace tiempo, cuando no existían los sistemas de búsqueda, transportación y distribución de agua potable, la cual se extraía de los aljibes. O de manera práctica se almacenaba tras el aguacero más cercano. La prueba de la fórmula de gobierno establecida ya hace algunos años, en sustitución de otra que, si no era muy buena, por lo menos no era tan mala, se ha hecho presente y, sin chistar, hay que proceder a no encender las luces de energía eléctrica sino a apelar a las viejas lámparas de carburo, tal como muchas veces lo comentamos y alertamos. Nos alumbraremos con la luz de la luna y eso sí que será romántico.

totumaQue ocurra eso en otras latitudes donde el atraso es la versión más acabada del presente, se acepta, pero que nos ocurra a nosotros que somos dueños de un producto tan codiciado como el petróleo, que el gobierno dice que produce en 3 millones y más barriles diarios, y que hasta hace poco vendió a precio de oro, es algo realmente preocupante. Se dice justamente que las próximas guerras serán por el agua y no por la posesión del llamado “oro negro”. Entre nosotros ya la angustia rebosa toda capacidad de aguante y los propios camaradas están pensando que esto no marcha tan bien como se pensaba.

Es el cuento del sofá que sirve de asiento a la infidelidad de la mujer y que el hombre resuelve vender para resolver el problema familiar. Aquí se ha creado un nuevo Ministerio, dejando atónitos a los venezolanos de la lógica y la razón, pensando los autores de este nuevo desaguisado, que así resolverán la enérgica incapacidad que han mostrado en el manejo de la Cosa Pública. Como dicen los abogados ilustrados “a confesión de parte, relevo de pruebas” y, eso es lo que intentamos hacer ahora cuando nos disponemos a encender las esteáricas y aguantar las ganas de bajarle, en un primer intento de desagüe, la cadena al WC. ¡Ah, como vamos a añorar aquellos baños y aquellos perfumes!

En mi casa, donde suelo cumplir órdenes domésticas, me armaron tremendo lío porque compré bombillos de 100 w, en lugar del paquete de velas sugerido. Entonces, nada que hacer, a regar con sudor y lágrimas, la mata de totuma y a celebrar que llegó tío Ministerio de la Energía Social.

 
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