“Despacharse y darse el vuelto”

Luis Cisneros Cróquer

Luis Cisneros Cróquer

Tiempo Confiencial
LUIS CISNEROS CRÓQUER

Éste es un dicho, un decir, de hecho muy popular, aplicado desde hace años a personas que, ejerciendo un cargo, tienen el poder para designar en puestos claves a familiares y/o amigos, ejercen marcada influencia en los órganos de control fiscal y, en consecuencia, pueden actuar con ventajismo.

También podría hablarse de nepotismo, apellidos y consanguinidad que se multiplica y sobre lo cual el Derecho Civil se expresa, es cuestión de interpretarlo. Así que, el colega Francisco “Pancho” Pérez, a mi juicio, suele destapar ciertas ollas que nosotros los periodistas estamos obligados a husmear para salvaguardar, por lo menos hacer el intento, lo que es pertenencia colectiva. Y está muy de moda la práctica abusiva del poder en función de la gestión familia-gobierno que, en los tiempos que corren, más que un hábito parece una contagiosa enfermedad.

Nepotismo5El funcionario debe agradecer al periodista que le ayude a evitar un delito que en el futuro pudiera castigarse. Y cuando se siente ofendido, tiene en la Ley del Ejercicio del Periodismo y el Código de Ética, el derecho a la réplica, que nunca se ha negado. El periodista reconoce el esfuerzo del funcionario que se encuentre agobiado por el peso de la responsabilidad que ha asumido y que, atado de manos por intereses partidistas, tenga que emplear a personas no suficientemente capacitadas, o que al mismo tiempo, desconfiado por la calidad de las personas que le ofrece el entorno partidista, se vea obligado a emplear a familiares que sean competentes profesionalmente. Pero de allí a encolerizarse por que se le aplique uno de esos tantos dichos generados por las prácticas abusivas del poder, y acudir a una acusación de vida o muerte contra un periodista, existe un buen trecho de racionalidad.

De manera que un buen consejo no es otro que contratar asesores que manejen la verdad y hagan que el funcionario caiga en cuenta que el poder no es eterno y que debe ser manejado con austeridad y humildad. Son reales los abusos de los “hijos de papá”, sean éstos o no funcionarios públicos, con sus enormes y modernos vehículos y sus ínfulas y atropellos contra los ciudadanos, los viajes, los cambios de traje, la transformación de las conductas en el vecindario. Sabemos que el poder emborracha pero precisamente el periodismo se ejerce duramente frente al poder, a los que gobiernan y a los que poseídos por el dinero creen que tienen al señor de todos agarrado por la barba. Qué hermoso es recordar a brillantes ciudadanos de Valencia que se destacaron justamente por ser humildes, seguir viviendo en la misma casa de padres y abuelos y salir a las calles a saludar a las personas, sin que se les fuera el poder  o ilustración a la cabeza.

 
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