Asaltan edificios con intención de ahuyentar a la clase media

Rodó en la Barra
BUENAVENTURA NORIEGA (BUENO)
abcbuenaventura@gmail.com

Me desplazaba a 20 kph por una céntrica avenida cuando un mozalbete me rebasó con su auto para gritarme sin remordimiento:” apártate viejo del c…” y sin preocupaciones por romper los amortiguadores, los muñones o los espárragos de su carro, voló por encima de los reductores de velocidad – o policías acostados-, que han colocado las autoridades, en vano intento por contener los abusos de esos conductores irresponsables, en su mayoría niños que están comenzando la pubertad. Mi viejo Ford Fairlane del 79 tiene doble árbol de leva y es de 8 cilindros, pero en aras a contribuir al ahorro de combustible ni siquiera intenté una persecución al estilo Bullit, película que marcó hito como el primer thriller policial estrenada en 1968 con Steve McQueen como protagonista y la dirección de Peter Yates. Recuerdo que asistí al estreno con mi esposa, Brunilda, en el flamante Teatro Imperio, hoy tomado por un grupo de invasores capitaneados por el director de Cultura de la Alcaldía de Valencia.. Pero volviendo al tema inicial., a 20 kph llegué al lugar de la cita con Pantaleón Indalecio Muñoz, quien siempre me recuerda a aquel torpedero del Magallanes que después derivó en Oriente, llamado Pantaleón Espinoza, quien se ponchaba tanto que los jodedores lo bautizaron como “Poncheleón” Espinoza. Me citó para contarme que en el PSUV de Carabobo hay mucho movimiento con miras a las elecciones internas del 15 de noviembre para designar los 42 delegados de Carabobo que asistirán al Congreso Nacional del partido d, que se efectuará una semana después. Los integrantes de los “toletes” que hacen vida en esa organización política se mueven como “pesos pluma”- según mi informante- acicateados por las amenazas de intervención, que no se concretan, y que parecen más bufonadas de Eliécer Otaiza y de Mario Silva. Pantaleón Indalecio considera que la yunta de Héctor Agüero y Francisco Ameliach tiene las de ganar, ya que cuentan con un equipo que sabe mover los pocos batallones y patrulleros que realmente existen. Pantaleón Indalecio de repente sintió hambre y pidió una parrilla de solomo de cuerito, yuca, hallaquitas, chorizos, chinchurrias y guacamole. Mientras come con apetito voraz señala que Valencia elegirá 13 delegados entre 77 inscritos; Guacara, Carlos Arvelo, Libertador y Los Guayos 3 cada uno; Juan José Mora, Diego Ibarra, San Joaquín y Naguanagua 2; Puerto Cabello 5 y San Diego, Bejuma, Miranda y Montalbán 1 cada uno. Por todo, en Carabobo, se inscribieron 437 aspirantes y en el proceso funcionarán 289 mesas electorales. Pantaleón Indalecio no quiere revelar nombres, me dice que en el PSUV prohibieron a los inscritos promocionarse por prensa, radio y televisión. ¿Pero tú no eres del PSUV? Así que puedes hablar, le indiqué a mi amigo. Vio hacia todos lados, parecía temer a que lo espiaran agentes del DAS colombiano, hasta que finalmente habló: “Bueno… entre los que suenan como seguros delegados han mencionado a Miguel Flores, a la señora Yudelsi Marín, a Augusto Martínez, presidente del Consejo Legislativo y a Pablo Montoya, presidente del Concejo Municipal de Valencia… no puedo decir más nada Buenaventura”, apuntó mientras comía un pedazo de yuca bañado en guacamole.

Asaltan edificios con intenciónde ahuyentar a la clase media

En su edición del 4 de octubre, este Semanario le dio cabida al relato de Olga K. denominado Secuestro.  En el mismo, la escritora narra la pesadilla que vivieron ella y su familia, y luego todos los habitantes de un edificio en Caracas, cuando un comando profesional muy bien armado, lo tomó sometiendo uno a uno los vecinos que iban llegando, amordazándolos tras amenazas, y llevándose sus asuntos de valor. Las denuncias sobre este tipo de acción se han multiplicado en Caracas y ahora se denuncian en Valencia. Por la naturaleza del operativo, algunos de los afectados dan por seguro que se trata de una operación política para estimular el éxodo de la clase media del país. Le hará tanto daño al Régimen tener en el país esa valiosa y preparada clase media que se forjó a sí misma durante 50 años de democracia.

¡Si me das, te doy!…  Si hay alguien condescendiente en el gremio de los periodistas, ese es Clemente Espinoza, reportero gráfico de trayectoria nacional, que también cumplió funciones gremiales como secretario general del CNP en Nueva Esparta. El “poet” o monsieur Clemont -como lo llaman sus amigos- quiso interceder por su compañero Pancho Pérez ante el alcalde Edgardo Parra o al menos tratar de apaciguar los ánimos. Pero “nanai… nanai”, Parra se mantuvo irreductible y anunció que llegará hasta el final por el bien de su honor familiar. Fue tal la emotividad del burgomaestre, que Clemente levantó su arma -la cámara fotográfica- como diciendo: “¡Si me das, te doy!”, aunque Parra -de seguro- no tenía esa intención. Así los captó Elíterse Hernández Arias.

¡Si me das, te doy!… Si hay alguien condescendiente en el gremio de los periodistas, ese es Clemente Espinoza, reportero gráfico de trayectoria nacional, que también cumplió funciones gremiales como secretario general del CNP en Nueva Esparta. El “poet” o monsieur Clemont -como lo llaman sus amigos- quiso interceder por su compañero Pancho Pérez ante el alcalde Edgardo Parra o al menos tratar de apaciguar los ánimos. Pero “nanai… nanai”, Parra se mantuvo irreductible y anunció que llegará hasta el final por el bien de su honor familiar. Fue tal la emotividad del burgomaestre, que Clemente levantó su arma -la cámara fotográfica- como diciendo: “¡Si me das, te doy!”, aunque Parra -de seguro- no tenía esa intención. Así los captó Elíterse Hernández Arias.

Lo de Edgardo Parra es cuestión de hono

El alcalde de Valencia, Edgardo Parra, parece un personaje surgido de las páginas de Alejandro Dumas o de Víctor Hugo, ya que la apertura del proceso judicial que condujo a la imputación del periodista Pancho Pérez por parte del Ministerio Público, es una cuestión de honor. Parra- según gente que ha tratado de mediar en el caso- siente profundo malestar por los señalamientos contra miembros de su familia, pero él mismo ha señalado que unos cuantos trabajan en la Alcaldía. Si esa es una cuestión de honor, cualquiera pudiera señalarle en honor a la ciudad que las bases de la administración municipal son para servir a los vecinos, no para servir a la familia de cualquier gobernante. Betulio Agripino Matute quiso darnos su opinión y manifestó que Parra, en el fondo, quiere también respeto como funcionario público, pero su administración ha sido tocada por la corrupción. Y que conste, que en ningún momento Betulio Agripino ha señalado a Parra, pero el paso de cuatro presidentes por Fundatur evidencia que algo raro ha pasado allí. Siguió diciendo que en el PSUV no tiene apoyo para llevar adelante el proceso contra el periodista, aunque este martes los concejales pesuvistas no quisieron meterse en pozo hondo. Los ediles Claudio Suárez, Noé Mujica y Gladys Valentiner trataron de imponer un acuerdo de solidaridad con Pancho Pérez, pero los munícipes oficialistas escurrieron el bulto y negaron el voto a la propuesta. Tampoco aceptaron la propuesta de una mesa de diálogo. Betulio Agripino precisó que Parra pudo salir airoso en esta oportunidad, pero dentro del PSUV las molestias se acrecientan. Como “zorro viejo”, mi informante le pide a Edgardo Parra que deje sin efecto la demanda contra Pérez porque eso va para largo y pudiera contribuir al agotamiento de su gestión, aunque él ha señalado que eso no le importa sino la burla a su honor. Igualmente, Betulio Agripino le aconseja que para evitar posiciones tan honorables, es mejor mantener la familia en casa. No se trata de seguir al pie de la letra las palabras de Los Tres Mosqueteros, célebres personajes de Dumas: “todos para uno y uno para todos”.

El pito de Casal

Mi abuelita Genoveva en su argot campesino se refería al órgano sexual del hombre como “pito”. Una vez recuerdo que mi tío Primitivo Segundo llegó pasado de tragos y orinó frente a la casa. Al día siguiente, Genoveva contaba a mi mamá que Primitivo Segundo había sacado “el pito” frente a los vecinos, hecho que le produjo un “soponcio” y mi atribulada madre tuvo que buscar gotas de Valeriana. El caso de ahora es diferente, pero me cuenta Remberto María Arciniegas que el doctor Rafael Enrique Casal llegó con un pito en la mano…”epa, ese no, Buenaventura, era un pito de los que usan los policías”. Me contó Remberto María que Casal llegó eufórico y cuando los presentes estaban de lo más distraídos, sonó con tanta fuerza el pito, que muchos se asustaron y un parroquiano que se encontraba en la barra perdió el equilibrio y “rodó” hasta el suelo. Remberto María apuntó que lo que comenzó como un juego inocente terminó en un embrollo.

P.D. A tantos aspirantes que andan pescueceando para meterse a diputado. Les recomendamos consultarle al Dr. Casal quien, como político, aprendió lo que no aprendió como médico. Que los deseos no empreñan.

 
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