Felipe González, piedra en el zapato de Chávez

2588954326_016772205cAlta Política
Jose Antonio Santis

Una parte de la izquierda moderada internacional empieza a reaccionar contra el chavismo. Porque, hasta ahora, a Chávez le acompañaba la confusión ideológica que produce su retórica de “socialismo revolucionario”, lo que daba la impresión de que su régimen era de “izquierda” y, por tanto, podía concitar la simpatía de la izquierda internacional. La realidad, según han coincidido en señalar a EL IMPARCIAL numerosos observadores internacionales, es que el régimen de Chávez se ha instalado en el populismo caudillista, y en eso se parece igualmente a los que proceden de la izquierda como de la derecha. Así lo demuestra su deriva militarista, por una parte, y su deseo de perpetuación en el poder, por otra. Además de por su progresiva evolución hacia el silenciamiento de toda disidencia.

Precisamente, uno de estos “disidentes”, el acosado alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, ha viajado a España para explicar la situación venezolana a personalidades de la política y de los medios de comunicación.

El caso de Ledezma es relevante porque, en primer término, es una de las personalidades, si no la más, más significativas en la oposición venezolana, que desde la llegada de Chávez ha tenido serios problemas de unidad interna. Y, en segundo término, ese alcalde, al que Chávez le ha quitado prácticamente todas sus competencias, pese a ser electo por los votos populares, es un hombre que procede de la socialdemocracia venezolana.

Precisamente con un antiguo compañero suyo en la Internacional Socialista, Felipe González, Ledezma mantuvo una significativa entrevista que, aunque discreta en los detalles, sí demostró que el ex presidente del Gobierno español está muy preocupado por la evolución del régimen venezolano.

La voz de González es muy escuchada entre amplios sectores políticos de Iberoamérica. Con algunos de sus representantes mantiene un Foro de opinión con innegable capacidad de influencia. Y González ahora, aunque con prudencia, sostiene tesis alejadas del Gobierno Zapatero en su relación con el chavismo.

Algo puede cambiar, por tanto, en el crédito internacional de Chávez, aunque el negocio petrolífero logra que muchos regímenes democráticos americanos y europeos prefieran mirar hacia otro lado ante la degeneración del chavismo y su progresivo acoso a las libertades y derechos de los venezolanos, fundamentalmente el de expresión y el de participación política.

Chávez puede encontrarse, por tanto, con una piedra en el zapato, que no se la pondrá Zapatero, pero sí el también socialista González. Si a esto se añade que los sectores liberales (Ledezma también se entrevistó con Mariano Rajoy y con Durán y Lleida, entre otros) son claramente contrarios al régimen autocalificado de bolivariano, y que las nuevas relaciones internacionales de Chávez con países como Irán, Siria o Bielorrusia, además de su expansionismo en Iberoamérica en Ecuador, Bolivia o Nicaragua han elevado el temor internacional, el chavismo puede caer en un descrédito rápido.

Una de las claves puede ser la actitud de Lula da Silva, el actualmente prestigiado presidente de Brasil. Porque Lula también procede de la izquierda y, sin embargo, su pragmatismo diametralmente opuesto al chavismo está tomado como modelo por las democracias.

El problema es lo que tardará la opinión internacional en influir sobre Chávez para que dé marcha atrás en su proyecto caudillista. Porque, mientras tanto, la oposición sufre del acoso implacable de los poderes del Estado venezolano (todos sin excepción controlados por Chávez), y el mandatario venezolano no duda en utilizar a la Fiscalía, a la Justicia y, por supuesto, el Legislativo y el Ejecutivo que maneja a su antojo, para impedir que pueda existir una alternativa política.

Para muestra, que no anécdota, el propio Ledezma se enfrenta actualmente a diecinueve causas pendientes ante la Justicia. Y cada día se encuentra con que la Fiscalía chavista le abre una nueva. Y no son menores, porque una de ellas es por “alta traición”.

Fuente: El Imparcial – Espana

Es claro que Chávez ha visto un peligro en el socialdemócrata Ledezma. Con el anterior candidato opositor, Rosales, gobernador del Estado de Zulia, ya pudo: Rosales se tuvo que exiliar a Perú. Con Ledezma todavía no ha podido. Y que lo logre o no está, como se ha visto en Madrid, en la movilización de opiniones tan relevantes como la de Felipe González.

 

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