Gobierno es ineficiente en crisis de electricidad

Leopoldo Puchi

Leopoldo Puchi

Enfoque
Leopoldo Puchi
elepuchi@gmail.com

Flash ROJO

La gestión del gobierno es muy deficiente y siempre ha tenido fallas, por más que se haya mejorado la calidad de vida de los sectores populares. Para disimular los errores han tenido invariablemente a la mano la excusa del golpe o la “Cuarta República”. En algunos casos estos argumentos han sido verdaderos. Pero con la electricidad no hay explicación que valga. El alto gobierno sabía lo que estaba pasando. Tomó la decisión de hacer las inversiones para solucionar el problema, pero no cumplió con su propio plan. Se trata, evidentemente, de ineficiencia a nivel de ministros, pero éstos siguen atornillados en su cargo. ¿Por qué? Sin medidas concretas, la autocrítica se convierte en un simple mea culpa.

"No es sólo la falta de lluvia sino de obras”.

"No es sólo la falta de lluvia sino de obras”.

Con la escasez de agua puede decirse que es un poco diferente por las causas naturales de la poca lluvia, aunque pudieron haberse tomado previsiones. Sin embargo, Jacqueline Farías centró todo en mejorar el servicio con las Mesas Técnicas, una buena iniciativa que funcionó, pero olvidó  realizar nuevas obras. Ahora, a última hora las están anunciando, como el acueducto para Macarao, que estará listo dentro de dos años. Tapara, por falta de planificación y de obras.

También está actuando el gobierno de una manera muy tardía frente a la inseguridad. La muerte del jefe policial de la operación “Caracas segura” muestra cómo el país ha sido tomado por el hampa y que el problema se ha venido acumulando sin que se haya actuado a tiempo. El voto castigo vendrá.

Flash NEGRO

La discusión en la oposición sobre los candidatos a concejales y diputados va durar varios meses. Todo depende de la fecha que fije el CNE para la inscripción. La costumbre es que se llega a acuerdos treinta o quince días antes. Por el momento, se conversa sobre la metodología del reparto. Los partidos, los medios de comunicación y la llamada sociedad civil quieren su cuota. Otro problema es que muchas “personalidades” no encuentran cupo porque viven en Baruta, y la gran mayoría de los circuitos es por las regiones del interior.

La decisión de Colombia y Estados Unidos es de aumentar la presión sobre Venezuela. A nadie debe extrañar que los paramilitares sean utilizados de manera sistemática con este propósito, ni que se incremente la acción de los servicios secretos. Es costumbre de algunas agencias de Washington utilizar delincuentes para sus operaciones, como ocurrió con la triangulación de armas para Irán y de la cocaína de los carteles colombianos para financiar la contra nicaragüense. La oposición no tiene por qué apoyar ni negar este tipo de acciones.

A Antonio Ledezma le han caído encima los ultra radicales de la oposición que se oponen al ingreso de Venezuela a Mercosur. Unos lo hacen porque son partidarios sólo de la integración con Estados Unidos, tipo Alca. Otros, simplemente porque consideran que hay que llevarle la contraria a Chávez en todo, tenga o no razón. Pero Ledezma ha actuado con responsabilidad y madurez. Un punto a su favor.

"Ledezma es atacado por la oposición radical".

"Ledezma es atacado por la oposición radical".

DESDE LA SALA SITUACIONAL

Bases, sudor y lágrimas

Ya está listo, ya firmaron el acuerdo militar que permite a Estados Unidos tener siete bases en Colombia. El acto de entrega tuvo lugar en Bogotá. La foto de Jaime Bermúdez, ministro de Relaciones Exteriores de Colombia y William Brownfield, embajador de Estados Unidos, indudablemente pasará a la historia. No ha ocurrido un evento cualquiera. La herida tardará tiempo, mucho tiempo, en cerrar.

El acontecimiento ha pasado por debajo de la mesa, casi inadvertido. Quizás por resignación o tal vez por costumbre, esa de ver en los filmes tropas con la bandera de barras y estrellas desplegadas por todo el planeta. ¿Qué tanto puede significar otra raya? En Venezuela influye, además, la polarización. En sectores de la oposición todo lo que disguste a Chávez es considerado como bueno, así que hasta la bienvenida se le da a las bases.

Sin embargo, lo que ha pasado es uno de los eventos más importantes ocurridos en mucho tiempo en estas tierras y marcará por años la vida de Colombia y sus vecinos. No es cualquier cosa que en tu territorio se instalen efectivos militares de otro país. Y cuando este tipo de hechos tiene lugar, tarde o temprano surgen resistencias. Se crea una legitimidad para la insurgencia que no se sustenta en las formalidades jurídicas, sino en un principio, el de la soberanía.

Hasta en Puerto Rico, “Estado libre asociado”, las protestas contra las bases militares de Vieques se hicieron sentir. Las bases extranjeras son una marca en el rostro de los vencidos y sometidos. No hay argumento que valga, ni causa que lo fundamente. Como nunca se justificó la intervención militar en Vietnam, por más que el noble motivo fuese el de detener el totalitarismo, ni las bases en el canal de Panamá, para protegerlo.

El asunto de las bases saca la política colombiana del estricto ámbito electoral que, en el enfrentamiento a la guerrilla, legitimaba al sistema político, porque el tema de la soberanía no se encuentra atado a la dinámica de los votos. Un nuevo rencor puede surgir, que tal vez capitalice la FARC o se exprese en nuevos actores. El tiempo lo dirá. Pero lo que sí es seguro es que hemos entrado en una nueva época de sangre, sudor y lágrimas.

 
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