El muro mental

Rubén A. Díaz

Rubén A. Díaz

De Vista
Rubén A. Diáz

Con ocasión del vigésimo aniversario de la caída del muro que dividió la ciudad de Berlín, he tenido la oportunidad de leer muchos artículos y analizar las diversas opiniones que se han dado al respecto, llevándome inconscientemente, el análisis de la algarabía mundial por la celebración de ese hecho, a reflexiones sobre el acontecer en nuestro terruño. Como premisa mayor debo adelantar que estoy en contra de toda división, llámese pared, frontera, bloqueo, muro o cerca de alambre de púas, aunque debo reconocer que en algunas ocasiones pueden ser necesarias.

muro+poema+objetoSin que nadie haya levantado físicamente un muro en Venezuela, los mismos ciudadanos hemos venido poco a poco levantando -no muros- sino barreras mentales que nos condenan a vivir divididos, como si fuéramos dos países, dos Venezuela, las cuales serán más difíciles de derribar que el muro que partió la capital alemana si no hacemos algo de inmediato. Además, debemos prever que será mayor el tiempo que lleva derrumbar una barrera mental, que el tiempo que se invirtió en  levantarla y esto por una razón muy sencilla, el levantamiento se hace de una manera inconsciente, mientras la demolición es un acto consciente.  Este principio aplica tanto para las relaciones individuales como para las relaciones de los integrantes de una sociedad.

Mientras los sectores oficiales acusan a la oposición de todos los males de la patria, del otro extremo lo que le lanzan a Chávez y sus aliados, es todo, menos flores. Y los ciudadanos que no formamos parte de ninguno de los extremos ¿dónde quedamos? ¿O es que acaso alguien puede creer que todos estamos imbuidos en la visceral lucha que se libra en nuestro país?

Somos los mismos ciudadanos los que hemos venido construyendo las barreras que nos separan, si bien el discurso de ambos extremos políticos en mucho contribuye a fortalecer sus cimientos, los ciudadanos no podemos dejar que eso siga creciendo, y la única manera de frenar las barreras que nos dividen y separan es concientizarnos de su existencia, suprimirlas de nuestra vida diaria y denunciarlas, si podemos, para contribuir a que otros igualmente tomen conciencia. Con que cada quien contribuya con su granito de arena es suficiente. Debemos aprender a convivir con las diferencias que nos separan y lograr una sana convivencia social. A eso aspiramos quienes deseamos vivir en

 
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