Huele a conspiración

Para espantaLa Pequeña Política
Espantapájaros
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“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio,  no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros,

por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”

Escrito para gente inteligente

Semanas hay en que la imaginación, impulsada por un hecho, por un acontecimiento, vuela como pájaro al nido. En otras, es más difícil comenzar a darle la vuelta a la rueda. Pero hay un acontecimiento esta semana que me llama poderosamente la atención. Y realmente no es uno sino son varios.

Me refiero a muertes inexplicables, muertes que parecen no tener sentido, pero algún sentido estoy seguro tendrán. La responsabilidad de las muertes a manos de sicarios en Carabobo fueron asignadas sin fórmula de juicio a una familia que razones pudo haber tenido para eliminarlos. Orel había hecho acusaciones en su contra y Francisco Larrazábal les prestaba buenamente su pista de aterrizaje y pudo haber visto algo que no convenía. Pero si eran ellos los responsables, porque dejaron tantas pistas para que los descubrieran. Por aquí, donde yo trabajo, en el descampado, cuidando de mis cosechas, no ha llegado nadie que hable bien de esa gente. Pero sí hay quienes dicen que los culparon para quitarles el negocio que tenían.

Alguien anda en algo

Pero si las muertes de esos dos amigos nos dolieron tanto, las nuevas muertes causan suspicacia.  La muerte del alcalde de Coloncito en el estado Táchira, por ejemplo, y luego la muerte de Gustavo González, un alma de Dios, que ni siquiera diputado era.  De pronto, cuando almorzaba en los Altos Mirandinos, le descargaron dos tiros en la cabeza. ¿Por qué? ¿Para qué?

Y luego la muerte de todo un equipo de fútbol conformado según entiendo por vendedores de maní. Los liquidaron a todos. ¿Por qué? ¿Para qué? Y, ¿por qué el gobierno no dice nada?

También han muerto varios efectivos de la Guardia Nacional y ha hecho aparición en la frontera el Frente Bolivariano de Liberación. Cosas extrañas. Pero precedentes los hay.

Si mi mente no me falla, una cadena de muertes inexplicables ocurrió a finales del ‘91, poco antes del golpe que intento Águila Uno. A un oficial de la GN lo mataron en Caracas. Luego un efectivo de la misma GN fue asesinado en la autopista Valencia-Puerto Cabello. Todo parecía parte de una conspiración. También fue entonces que el diario El Nacional recogió en una nota pequeñísima la primera incursión del FBL.

Los mismos síntomas del 92

Yo tengo un amigo que sigue de cerca acontecimientos como el que les relato y él me viene insistiendo en que se están presentando los mismos síntomas que en aquella ocasión lo llevaron a concluir que una conspiración estaba en marcha. Y no se equivocó.

Sólo que ahora el sicariato se ha vuelto algo común y corriente, le respondo yo, y el número de víctimas es mayor. La pregunta que se hace mi amigo, sin embargo, es pertinente. ¿Quién está conspirando contra quién? La situación es confusa porque el Presidente habla de Guerra con Colombia y todos sabemos que Venezuela no está preparada para guerra alguna.

Si algo ha hecho, es armar a las FARC para que le sirvan de muro de contención para el caso de que Colombia llegue a atacar. De hecho se rumora mucho de cargamentos de armas de otros países que están siendo trasegados por las carreteras nacionales porque el gobierno no quiere que se vuelvan a descubrir armas del ejército venezolano en manos de las FARC.

Hay quienes piensan que todo esto le conviene tanto a Uribe como a Chávez.  A Uribe, porque ante la arremetida de Chávez, los colombianos son capaces de otorgarle el derecho a gobernar cuatro años más y el hombre como que tiene ganas de volver a repetir. De que se pega se pega. Y a Chávez porque mientras mantenga al país en tensión, los militares, que siempre han visto a Colombia como el Coco, no pensarán en cosas que no deben, y todo el país se olvidará del desbarajuste, el robo, la indolencia que han conducido a que en un país donde tendría que haber de todo, no hay seguridad, ni agua suficiente, ni servicio eléctrico, ni empleo. De lo que sí hay es de aumento de precios que van hasta por las nubes. Pero si Águila Uno logra que en lugar de pensar en sus estómagos, piensen en la guerra con Colombia, su desgobierno le hará menos daño en los comicios para elegir la nueva Asamblea Nacional.

El voto es con la chequera

Ahora bien, hay algo que no me explico. Hubo una vez en que los empresarios venezolanos se hacían pasar por anti-chavistas, pero como estaban ganando demasiado hacían lo posible y lo imposible para que Chávez se quedara en el poder. Ese fue el gran negocio del 2004. Ni los partidos se querían contar, me refiero a los que no tenían candidato como AD, Primero Justicia y la izquierda tradicional, y los empresarios no querían que Chávez perdiera el referéndum revocatorio, porque se les iba la manguangua. Entonces lo cuadraron todo con Mr. Carter. Ahora pareciera que es al revés, los empresarios se hacen pasar por chavistas, pero realmente no lo son porque Chávez se ha hecho demasiado peligroso. O eso piensan ellos.

Lo mismo, pero al revés, ocurría en Colombia. Antes todo el mundo estaba con Uribe quien, contrario a Chávez, sigue gozando de una inmensa popularidad. Pero son los empresarios los que ahora no  lo quieren. Será porque Chávez les cerró la frontera y ahora no pueden exportar. Dicen que es igualito a Chávez, etc., etc., etc. Yo lo sé, porque por aquí es mucho el colombiano que pasa y me lo cuentan.

Hubo una época en que se decía que nosotros votamos con el corazón, los europeos con la cabeza y los norteamericanos con la chequera. Pero las cosas como que han cambiado, pienso yo. Luego de la elección de Obama en EE.UU., de los verdes en Francia parece que somos nosotros los latinoamericanos los que votamos con la chequera.

Lo cierto es que vienen elecciones y el conspire es grande. Ya la pandillita de los DECÍDELO todos está haciendo de lo suyo, estado por estado, y después vendrán a Carabobo a pedir que los tomen en cuenta. Por allí vi a Cisneros proponiendo una plancha para Carabobo. Es bueno que comiencen a salir nombres, pero no se vayan a caer de un coco los partidos “nacionales” cuando encuentren, para complacer a Henry, que en Carabobo todavía hay pendejos, pero los bobos se acabaron.

 
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