La renovación del discurso político

Carlos Ochoa

Carlos Ochoa

MERCURIALES
Carlos Ochoa

El colapso del sistema partidista en la década de los 90 produjo la opción del líder carismático como alternativa. El deterioro se debió entre otras a una falla en la construcción del tejido necesario para mantener y profundizar la conexión democrática entre Estado y sociedad. En Venezuela los partidos tradicionales, y los que surgieron de sus divisiones, dejaron de cumplir la función interlocutora que les dio origen. Esta ruptura se mantiene, impidiéndoles remontar la cuesta de la impopularidad.

El problema que tienen que resolver los partidos y la sociedad civil que adversa el proyecto socialista de Chávez, pasa por reconocer que las viejas prácticas de repartirse la representatividad política son excluyentes. De repetir el modelo, la parte opositora puede sufrir una derrota importante en las elecciones del año 2010. Para constituirse en alternativa al liderazgo mesiánico del Presidente, los partidos tienen que retornar al discurso político de sus orígenes lo que pasa por articularse de manera auténtica con la realidad de las comunidades. Una política nacional opositora será popular y tendrá éxito si hace comprender a los venezolanos que el camino que nos proporciona mayores esperanzas y concreciones positivas como colectivo es el de sistema de partidos y no el del  líder providencial.

El futuro de un país como el nuestro, no puede estar atado al ciclo vital de un personaje que aprovechó los vericuetos de la historia para colarse en el poder. Requerimos de instituciones ancladas a su esencia discursiva originaria, sólo así se podrá convertir la polaridad negativa en positiva. La renovación del discurso tiene que convencer y ser capaz de transmitir la diferencia básica entre lo que nos conviene y no conviene como sociedad.

discursoEl modelo populista de Chávez mantiene un discurso que si bien es inclusivo a nivel simbólico, no toma en cuenta, ni respeta la institucionalidad del país. La oposición tiene como tarea profundizar la inclusión social, hacerla real, concretarla en el tiempo y en el espacio. La defensa de la institucionalidad democrática tiene mucho que ver con las decisiones que tomen los partidos, éstas nos aclararán si en verdad tienen voluntad de cambio o continúan expectantes, observando cómo Chávez, sin contar con la mayoría, impone su voluntad.

 
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