La universidad cuando es pensante es subversiva

Nelson Acosta

Nelson Acosta

La política es así
Nelson Acosta Espinoza

El 2009 no ha sido un año bueno. A lo largo de este lapso hemos sido castigados por diversos flagelos: inflación, inseguridad, cortes continuos del flujo eléctrico, escasez de agua potable, racionamiento de alimentos, ineptitud gubernamental y… pare usted de contar.

Lo gravedad de esta  situación no reside exclusivamente en la recurrencia de estos problemas. La crisis gravita, a mi juicio, sobre la dificultad que pesa sobre los actores colectivos a la hora de enfrentar esta coyuntura. Pareciera que se encuentran atrapados por una suerte de ceguera conceptual. Esta ofuscación  impide la construcción de una alternativa que proporcione respuesta a estas  urgencias y, al mismo tiempo, descargue el lastre histórico que implica actuar dentro de los parámetros que definieron  nuestro pasado reciente.

MARACAY.4Del oficialismo no puede esperarse ningún tipo de apertura. Su visión de país y de mundo responde a una concepción cercana al siglo XIX. El  culto y vocación hacia todo tipo de fundamentalismo les impide crecer discursivamente. Su socialismo del siglo XXI, se desliza sobre la ruina institucional que acogota  nuestra condición de ciudadanos.

La oposición, por su parte,  no termina de construir un proyecto en torno al cual se pueda construir la unidad. Excepciones, desde luego, existen. Pero el inmediatismo táctico oscurece el propósito estratégico. Sin este horizonte bien definido no es posible solventar el impasse.

Para las universidades el año ha sido duro. Recortes presupuestarios amenazan su continuidad institucional. El gobierno se afinca sobre este espacio donde predomina el  culto a la diversidad y la libertad. A pesar de esta amenaza, su dirección institucional no proporciona señales a partir de las cuales encaminar la institución. No basta con denunciar, hay que enunciar. Y la enunciación, ya lo prescribió el maestro Edgar Morín,  es algo más que un programa. Ha de ser una idea maestra. Las universidades están llamadas a producirla. Desafortunadamente no estamos cazados aún con este precepto.

Para finalizar, debemos militar en la idea que la universidad cuando es pensante es por subversiva y enunciativa; y  es esa  ruta la que debemos transitar.

 
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