Otro nueve de noviembre

Francisco Bello

Francisco A. Bello Conde

Francisco A. Bello Conde

Al momento de escribir este artículo, pasan por mi mente infinitos recuerdos. Reviven momentos que presentí olvidados y se mezclan con el pasado reciente, con el presente, incluso con el futuro incierto, que soñamos de una forma pero que en ocasiones presentimos diferente.

Se mezcla la nostalgia por el segundo aniversario de la muerte de Luis Herrera Campins y la conmovedora muerte de Don Ezequiel Vivas Terán, quienes con característica particulares ocuparon altísimas posiciones para dejarnos, en principio, un mismo legado: La evidencia de que sí se puede gobernar y ser honesto.

Luis Herrera Campins

Luis Herrera Campins

De Luis, casi todos conocen la historia. Un hombre que a fuerza de trabajo, de lucha y de entrega, pasó por encima de las cúpulas para lograr ser candidato. Inmediatamente se encargó de amalgamarlas, de buscar hasta el último de sus adversarios internos para convertirse en “el campeón de la unidad” y logró, con una  sencillez extraordinaria, convertir al partido de las élites en la esperanza del pueblo venezolano.

La mezquindad de propios y extraños ocultó por un momento los logros de su gestión. Por razones cargadas de pragmatismo electoral exaltaron el “viernes negro” y escondieron el Teresa Carreño, el Metro de Caracas, el complejo Parque Central y el parque Naciones Unidas, sin contar sus logros en otras áreas donde destacan la educación y la cultura. Sin embargo, una de las cosas más impactantes de su mandato, es que salió de La Casona a su misma casa de siempre, donde se aprende, de solo mirar, el significado de la palabra “decencia”.

De Don Ezequiel, se conoce menos, sobre todo en las nuevas generaciones. Basta con decir que aún siendo un muchacho soñó con la creación de la Escuela de Relaciones Industriales de la Universidad de Carabobo y en 1963 lo logró, como profesional del derecho llegó a ser Magistrado de la Corte Suprema de Justicia, como político: Senador de la República, como intelectual: Escritor de pluma fina y como ser humano, coronó su vida con la formación de una familia cristiana, cargada de valores.

Don Ezequiel Vivas Terán

Don Ezequiel Vivas Terán

La dulce bonhomía de Don Ezequiel y la culta sencillez de Luis Herrera no partieron un nueve de noviembre, se enquistaron en la conciencia de quienes tuvimos el privilegio de conocerlos, alentándonos a cumplir con el deber que nos corresponde y a no olvidar que son los medios dignos el camino para reconstruir a Venezuela.

 
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