Por dónde empiezan las cosas

Caminando con Carlos
Carlos Lozano

Uno nunca sabe realmente por dónde empiezan las cosas hasta que terminan, o están a punto de   terminar. Es cuando se ve el camino que se ha recorrido y viendo atrás, uno puede concluir por dónde empezó. A veces, con frustración, por donde debieron haber comenzado y no se hizo.
A la oposición le está pasando algo así, en la difícil, compleja e inevitable tarea de integrarse en un bloque unitario. Unitario y sólido. Unitario, sólido y generoso. Unitario, sólido, generoso y pragmático.
Es difícil acertar por dónde empezar el camino sin considerar la frágil unidad que despierta el interés de quienes, con madurez y sentido de victoria, ven las elecciones en camino. Uno de los problemas es que hay muchas formas de ver esas elecciones.
Los métodos parecen cada vez más definidos. El tema de las primarias se cuenta como uno de los mecanismos del consenso democrático para escoger sus candidatos, aunque pueda ser complejo y en unos cuantos innecesario. La Asamblea Nacional es una difícil elección que no sólo requiere del apoyo de la mesa unitaria, sino también de candidatos con fuerza propia, nombre y pulso hecho con constancia y profundo conocimiento de sus regiones.
Pero sólo eso no será suficiente. También hay dirigentes cuyas cuotas de poder en representación de tarjetas de partidos que ya arrojaron sus resultados pasados, reclaman con razón sus posiciones. La tarjeta única que algunos proponen enceguece las realidades electorales de los partidos y de los mismos candidatos -e incluso de electores a los cuales les gustaría votar por su propio partido con su tarjeta de siempre, aun no siendo militantes.
El tema no es nada fácil. Es el regreso de la oposición a una lucha trascendental que erróneamente dejó de lado la vez anterior, un error que cambió a la historia del país y terminó perjudicando gravemente a la oposición. Es el regreso de los partidos a su escenario natural, el Poder Legislativo; y la oportunidad para independientes se integren y puedan exponer y defender sus ideas, allí donde se sanciona las leyes.
La última vez partidos e independientes se unieron para no hacer nada. Quiera Dios iluminarlos para que esta vez se unan entusiastamente y puedan hacer mucho.
Porque esta oportunidad es única, y no se va a repetir. Después de estas elecciones, todo será diferente, nada será igual que hasta el sábado anterior. Pareciera que algunos no se han dado cuenta cabal todavía.
Chávez sí.

 
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