Humanismo societario I

Julio Castillo

Julio Castillo

Julio Castillo

Hace casi dos décadas, Francis Fukuyama decretó el fin de las ideologías y de la historia contada a través de ellas. La gente, sin embargo, ha seguido pensando y tratando de modelar sociedades en las que se viva mejor que en las que conocemos.

Ciertamente una ideología es en sí misma una suerte de perversión del conocimiento humano en tanto que es una tentativa de encarcelar en un sistema de ideas, cosmo realidades muy difíciles de convertir en prisioneras. Por ello de toda ideología hay que desconfiar. Hay que dejar a la religión el papel de crear dogmas para que sus seguidores los profesen. En realidad cuando se trata de estudiar la sociedad y el comportamiento de los seres humanos, debemos acercarnos más a la ciencia que a la religión.

Si esto es así, ¿Será entonces cierto que la política puede llevarse bien sin ideología? Pues la respuesta que aventuramos es que sí, incluso que es lo deseable.

¿Y dónde queda entonces -nos dirán- el sustrato de ideas que debe presidir la actividad política? ¿Cómo hacer que la política no sea esa seguidilla de conductas pragmáticas que es lo que más notamos de ella?

gruposPues la propuesta que adelantamos es que la política debe abandonar la ideología y acogerse a la doctrina.

¿Qué diferencia hay? Pues para quien esto escribe, lego en filosofía, la diferencia es notable e importante.

La ideología castra el pensamiento. La ideología existe con anterioridad a la acción política y los textos que la contiene, como dijimos, son Biblias, Coranes, Torás, libros sagrados de sus seguidores. Para un marxista, por ejemplo, ya todas las respuestas están dichas. La teoría del valor de Marx, la de la lucha de clases, el materialismo histórico y el dialéctico explican, no sólo las cosas que pasaron, sino las que están por ocurrir. El socialismo y el comunismo (su última etapa) son los paraísos de su religión.

Para un neoliberal ideologizado, la mano invisible del mercado, resolverá los problemas de la economía y de la sociedad.mundosocial

Una doctrina antes que pretender dar respuestas a todos los problemas es un conjunto de postulados que sirven de herramientas para analizar un momento dado de la sociedad y que nos ubica éticamente dentro de unos parámetros de acción. Es una teoría para la acción que se renueva, que se contrasta porque pretende acercarse más a la ciencia que a la religión.

En próximas entregas trataremos de dar las líneas gruesas de lo que podemos llamar Humanismo Societario, dos palabras tomadas del léxico de las ciencias sociales, y podrían constituirse en esa doctrina política que nos guíe en un momento en que las ideologías han hecho crisis en el mundo.

 
Julio Castillo SagarzazuJulio Castillo Sagarzazu
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