Los 5 años de Scarano

Luis Cisneros Cróquer

Luis Cisneros Cróquer

Tiempo Confidencial
Luis Cisneros Cróquer.

Hace ya cinco años Enzo Scarano inició su gestión como Alcalde de San Diego. Si fuese menester exigir alguna prueba de lo acertado y eficiente de su gestión, bastaría con examinar los resultados de las consultas electorales que en este lapso se han efectuado en este hermoso municipio. Las opiniones sobre esta gestión se encuentran en todos los rincones del Estado y toda persona que visita a San Diego elogia la limpieza de sus calles, el ornato de sus plazas y parques, el mantenimiento de la vialidad interna, el control y vigilancia de su policía municipal, la construcción de preescolares y centros de recreación infantil, el rescate y construcción de de instalaciones deportivas, los campos de fútbol con iluminación y tribunas, las escuelas deportivas y recientemente la escuela deportiva del Magallanes; la atención a los adultos mayores con la puesta en servicio del Geriátrico Juan Pablo II; la atención hospitalaria infantil y el trabajo de las unidades médico-odontológicas en colegios, barrios y urbanizaciones. Y para los niños la Alcaldía ha desarrollado una política de atención preferente y ha cubierto esa parte esencial del acuerdo municipio-familia.

Parque Metropolitano, municipio San Diego.

Parque Metropolitano, municipio San Diego.

Enzo ha logrado un feliz entendimiento con el sector privado, por una parte, y con la comunidad por la otra. San Diego ha sido agredido por la invasión de La Caracara y ahí están los invasores. Pero Enzo sigue adelante y no desmaya y este viernes, en el Parque Metropolitano, encenderá las luces de la Navidad y abrirá las puertas de la Casa de San Nicolás.

Frente a lo que el propio presidente Chávez ha calificado como desastre de sus gobernadores y alcaldes, se proyectan estas conductas positivas de alcaldes que, como Enzo, nacieron con la democracia, la abrazaron y la defienden con la eficiencia de su trabajo.

OTRO SI: Parece que mi artículo del pasado jueves causó -lo que me propuse- discusión en algunos círculos políticos. Quise que se colocaran las cartas sobre la mesa y, hoy repito lo que he dicho durante los últimos diez años: Desde las barras del Marchica, Tiberius, La Grillade o el Country Club no se hace buena política, es parloteo inútil dirigido al espejo. Los que fuimos alumnos de los viejos demócratas aprendimos a hacerlo muy cerca del corazón del pueblo Si los partidos -que son imprescindibles- no entienden el giro que ha dado la sociedad y no abren las puertas de la participación y  quieren comerse toda la torta, podrían quedarse apenas con las migajas. La política -como me enseñó José Bernardo Granadillo- no es para “pícaros” ni para insensatos.

 
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