Mensaje al adeco oprimido

Nelson Acosta

Nelson Acosta

La política es así
Nelson Acosta Espinoza

Con este título José Ignacio Cabrujas encabezó un artículo en El Diario de Caracas el 22 de marzo de 1992. Intentaba explicar las circunstancias que permitieron el surgimiento del abismo que separaba al pueblo adeco de su partido. En esa ocasión se preguntaba, ¿cómo explicar al adeco oprimido este derrumbe? “Aquel que no roba ni abusa demasiado, el que guarda los papelitos y la fotocopia del acta constitutiva o la noticia del regreso de Rómulo junto a una foto de primera comunión con medias rodilleras y contraluz místico ¿Qué hacer con el adeco creyente?”. Desde luego para ese momento, a juicio de Cabrujas, no existía una respuesta a la mano. La dirigencia de este partido ya se encontraba extraviada.

Sin duda, esta argumentación aún se encuentra vigente. El pueblo oprimido, de nuevo, se enfrenta al barranco de la desilusión.  En esta ocasión portando una nueva franela. No es la blanca de Juan Bimba, sino la roja del socialismo del siglo XXI; y  con certera terquedad formula las mismas interrogantes que con brillantez plasmó Cabrujas en su artículo. Parafraseándolo, pudiéramos enunciarlas. ¿Quién toca en la orquesta del  chavismo? ¿Dónde están sus solistas? ¿En qué chequera se quedaron, estimado camarada?

Es posible cerrar este ciclo histórico. Para ello haría falta voluntad y comprensión de este pasado reciente. Expulsar, por ejemplo, los demonios del personalismo. Apuntar fuerte y claro al sujeto de esta nueva lidia histórica. Desde luego sin complejos, en la seguridad que  podremos abatir las trampas que aún extiende el viejo relato político. Ese que desilusionó, por igual,  al adeco y chavista oprimido.

En fin, no  basta con regodearse sobre los problemas que afectan nuestra cotidianeidad. Empinarse sería necesario para poder mostrar el rostro verdadero de la democracia del siglo XXI.

 
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