El Gran Dilema SER OPOSITOR O SER DE OPOSICION

POr-PaisajeJESÚS HERAS –

El hecho de que nuestro semanario calce el nombre de ABC no quiere decir que seamos aficionados a los juegos de letras o de  palabras, sin embargo, el dilema que encierra el titulo de este editorial está hoy en el centro del debate político en Venezuela.

Le tenue diferencia entre las dos cosas es mas que semántica, es política. Un pequeño detalle puede cambiar el rumbo de los acontecimientos así como la famosa teoría del caos postula que el aleteo de una mariposa en China pueda causar una tormenta en Nueva York.

Postular en este momento la consigna correcta y en los términos correctos puede ser la diferencia entre salir de la crítica pesadilla de la Nación o perdurar en ella.

Discúlpenos amigo lector la insistencia en este lingüístico detalle pero traeremos en nuestro auxilio a un maestro de las letras españolas que podrá explicar mejor que nosotros de qué rayos va todo este rollo.

Cuentan que Camilo José Cela cayó en brazos de Morfeo durante una latosa sesión en las Cortes españolas por lo cual la Presidencia le recriminó.

–       Señor diputado haga el favor de prestar atención, está usted dormido,  a lo que Cela contestó:

–       Su señoría, no estaba dormido, estaba durmiendo…

–       Y ¿no es lo mismo?

–       Pues no, fíjese usted que no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo…

El tema en cuestión pareciera ser propio de discusión para las direcciones de los partidos políticos y los grupos de acción de la sociedad civil, pero lo tratamos como tema de nuestro editorial porque pensamos que es necesario que un medio como el nuestro tome posición frente a este asunto y nosotros queridos lectores hemos resuelto tomar partido por ser opositores y no ser de oposición.

Vamos a ver con que se come esto.

Ser opositor tiene como punto de partida la integridad y una posición ética definida ante la vida. Una posición que se expresa en el respeto a la persona humana, en defender nuestros derechos fundamentales; en promover la democracia como instrumento del bienestar social y del progreso; y en propiciar el empoderamiento ciudadano para que, siendo cada quien más dueño de su propio destino, podamos avanzar como sociedad.

Ser opositor supone sostener posiciones críticas frente a las acciones, actitudes o medidas que nieguen  o entorpezcan el logro de estas metas, vengan de donde vengan, pero sobre todo frente al Estado, cuando desviándose de su propósito esencial actúa  en detrimento y no en apoyo al pueblo del cual procede.

Ser opositor es expresarnos en contra de las medidas que afectan nuestros derechos y nuestra calidad de vida, y adversar las políticas e iniciativas que las coartan. Ser opositor es luchar por defender los ciudadanos de las regiones y los municipios, y a sus autoridades electas, a las que con frecuencia el gobierno escamotea recursos y competencias.

Ser opositor es defender causas. Un alcalde y un gobernador, por ejemplo, así como un medio de comunicación pueden ser opositores aun cuando sean afines políticamente al gobierno nacional. En esta Venezuela absurdamente polarizada, un consejo comunal que reclama que no llegan sus recursos o no se solucionan los problemas de su comunidad es un opositor al régimen que se los niega, aun cuando sus miembros se vistan de rojo.

Ahora ser oposición es otra cosa. Ser oposición es definirse en relación con el gobierno y con el presidente para comenzar. Es optar por ser luna y no sol. Es aceptar que la agenda te la ponen desde la acera de enfrente y que no eres dueño ni del orden del día de tus reuniones porque tienes que esperar que se transmita Alo Presidente para saber que vas a decir. Es decir, para comenzar a joder en lugar de defender a los que están jodidos.

Ser de oposición es dinamitar el puente que nos lleva hacia millones de nuestros compatriotas que aun simpatizan con el presidente pero que no están de acuerdo con sus ejecutorias.

Ser de oposición es decir: “Chávez, vete ya!!!” en lugar de decir, por ejemplo:”Presidente, el pueblo está sufriendo, nos angustia la suerte de los más pobres y también la de aquellos que se sienten acosados sin razón por el desasosiego, la falta de seguridad y por carencias de todo tipo. Ha llegado la hora de cumplir.”

Ser oposición es una definición ontológica, sin utilidad práctica; es el perro que busca morderse la cola sin poderla alcanzar. Es tener una política circular, cerrada donde no cabe sino quien piensa como tú.

ABC tiene una línea editorial y la defiende con el ardor que se merecen las causas que la insuflan, eso no significa que ABC es un órgano de oposición.

En nuestras páginas colaboran personas de las más variadas posiciones políticas, no para rendirle tributo a la “imparcialidad” porque –repetimos- no lo somos sino como una ofrenda a la tolerancia, somos una declaración de principios -negro sobre blanco- del país que queremos. Un país en el que todos cabemos pero en el que tenemos que tener el derecho a disentir y a expresar nuestras ideas… y en nuestro caso, también, la obligación de informar.

“RADIANTE, HERMOSA Y LIBRE”

El gran dilema ser Luna o ser Sol

El gran dilema ser Luna o ser Sol

Las consideraciones que hacemos sobre el país, son perfectamente extrapolables a nuestra región, a la que queremos, como dice nuestro himno: “Radiante, hermosa y libre…”

De allí que nos consideremos con licencia para hacer algunas observaciones sobre lo que ocurre en la arena local y la actuación de las organizaciones políticas y respetables individualidades que activan en el campo del cambio social y político necesario.

Alrededor de la llamada Mesa Democrática se han agrupado estos factores. De seguro, con la mejor buena voluntad, de esa de la que esta empedrado el camino al infierno, se han propuesto la tarea de forjar la unidad.

Sin embargo, el método que se está empleando solo podrá lograr (con mucha suerte) la unidad de la oposición y no la unidad de los carabobeños.

Pasemos por alto que los protagonistas, salvo añadidos honorables y otros menos, son los mismos de siempre. Esto, en realidad no es culpa de ellos, al fin y al cabo, como dice el proverbio, hay que arar con los bueyes que hay. Lo malo no es que sean las mismas caras, lo malo es que son los mismos métodos cuestionables.

Hace poco –por ejemplo- se dieron cita, convocados bajo la firma de la misma señora que acudió al Tribunal Supremo de Justicia para solicitar la inhabilitación de Henrique Fernando Salas Römer, entonces candidato unitario a la gobernación.  Hay que tener sindéresis si se quiere ser opción alterna de poder.

Empeñarse en esta actitud de marcar distancia de los liderazgos reales, de quienes obtuvieron el favor popular y consumirse en pequeñas rencillas, no parece ser la actitud más inteligente. Es como conspirar contra Pérez Vivas en el Táchira o contra Enrique Capriles en Miranda o contra Pablo Pérez en Zulia o Morel Rodríguez en Nueva Esparta. ¿A dónde va a llevarnos esta Oposición?

Pues la respuesta es simple: A ningún lado.

Saber de política, conocer los clásicos y escuchar los discos de vinilo de Gaitán puede ser importante para ser un buen dirigente, pero mucho más importante es saber sumar y saber hacia donde se inclina la voluntad popular.

Afortunadamente, esta semana, las visitas de Ramón Guillermo Aveledo, Secretario Ejecutivo de la Mesa Democrática; Cesar Pérez Vivas, gobernador del Táchira y Oswaldo Álvarez Paz han reordenado un poco el panorama y devuelto un poco el sentido de la perspectiva correcta.

Esperamos, por el bien de Carabobo y de Venezuela, que prive el sentido común, que nos propongamos unir a Venezuela y a  Carabobo a favor de una causa mayor, más que juntar a la Oposición. Solo así podremos comenzar a ver el camino a la salida de la crisis.

Tenemos que obligar a los que quieren sacar del juego a la democracia  a que la retomen. La voz del pueblo sigue siendo la inapelable voz de Dios.

EL NUEVO AMANECER

Por coincidencia, ABC de la semana sale a circulación hoy, jueves 3 de diciembre, en la fecha misma en que se cumplen veinte años de la primera elección de gobernadores y alcaldes.

Fue aquella una jornada realmente histórica y genuinamente gloriosa.

A todo lo largo y ancho del país estalló la alegría. Al fin nos habíamos quitado los venezolanos el odioso tutelaje y el trato subalterno que nos imponía la Capital.

Venezuela seguiría siendo una, pero en adelante y sin perjuicio la primacía nacional, la autoridad y las responsabilidades serian compartidas, y el tricolor tremolaría con igual fuerza en Caracas y en cada rincón del país.

Saludamos desde esta trinchera de letras a quienes fueron protagonistas esenciales de aquella hermosa e inolvidable gesta y al pueblo que la hizo suya.

Lo que entonces se sembró sigue hoy tercamente vivo.

 
Jesús HerasNo photo

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