Las oportunidades que desecha nuestro Alcalde

Carlos Lozano

Carlos Lozano

Caminando con Carlos
Carlos Lozano

Mantener una ciudad limpia no es tarea fácil, mucho menos cuando se trata de una tradicionalmente abandonada como Valencia. De manera que todo lo que haga la Alcaldía por la limpieza valenciana, es bienvenido.

Como, por ejemplo, quitar de las calles el montón de propaganda de una feria que además de fracasada, ya terminó. Al mismo tiempo, la policía municipal debería concentrar sus esfuerzos en aumentar la seguridad de los valencianos, entendiendo que seguridad no es sólo proteger a los ciudadanos contra los delincuentes que actúan donde y cuando quieren, sino que es también establecer y sostener un ambiente de coherencia, de cumplimiento de las normas de circulación vehicular y peatonal, controlar y evitar los abusos de ciudadanos irresponsables, que es lo que realmente tiene que hacer una policía municipal.

valencia-prop-electoralPero la recolección de desechos y el mantenimiento de la seguridad ciudadana, no pasan por quitarle a estudiantes que protestan a través de una huelga de hambre, las piezas de propaganda e información que exponen para explicar sus motivos, ni a molestar policialmente a los manifestantes.

Porque protestar y difundir los motivos de la protesta son derechos constitucionales, mal que le pese al Alcalde Parra y al chavismo valenciano. Es, incluso, un derecho “revolucionario” y su violación afecta también a quienes creen que la revolución chavista llegó a Venezuela para mejorar las cosas.

O sea, el descuido en el mantenimiento de la limpieza urbana y  el descaro -por llamarlo de una manera amable- de la Policía Municipal, que se presta a quitar los carteles de protesta que el estudiantado ha colocado en El Trigal, es lesiva a los derechos fundamentales y además contradictoria porque, como retrato testimonial de la ineficacia pública administrativa, la publicidad que sirvió de antesala de la Feria de Valencia sigue allí; ahora, tras el notable fracaso, con el saborcillo amargo de descrédito que ha quedado para el Alcalde Parra.

La administración que los valencianos esperan de Edgardo Parra y la Alcaldía de Valencia, no es la que ejercen policías molestando a estudiantes en huelga de hambre. La administración municipal que desean los valencianos sigue esperando, abandonada en las calles de Valencia, porque la Alcaldía no ha retirado ese enorme despliegue de propaganda, y allí continúa, recordándonos lo que debió ser bueno y en cambio resultó peor que nunca.

 
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