Historias desconocidas que marcaron la campaña

elecciones-chile1-257x300 (y el anecdotario secreto de los candidatos)

A una semana de las elecciones presidenciales, “El Mercurio” revela episodios que se mantenían en reserva y que pudieron torcer el rumbo de los acontecimientos. También salen a la luz los chascarros y anécdotas que condimentaron la carrera a La Moneda y que fueron recopilados durante los meses que duró la contienda.

Equipo Reportajes

Las plegarias de Lavín mientras Piñera oficiaba de mecánico de helicóptero

Era febrero y Sebastián Piñera recorría la Región de La Araucanía con Joaquín Lavín y el senador Alberto Espina. Era su primera gira por Chile, y el candidato decidió pilotear su helicóptero.

Una mañana, en un campo entre Lumaco y Capitán Pastene, los tres se subieron al aparato, pero éste no partía.

Piñera se metió debajo del helicóptero, y pidiendo instrucciones por teléfono a su mecánico, comenzó a arreglarlo.

Estuvo varios minutos revisando y ajustando el aparataje de la máquina, cuando se percató de que Joaquín Lavín estaba sentado adentro rezando el rosario, mientras Espina se mantenía impávido.

Los tres se miraron y se pusieron a reír, mientras Piñera les decía que nunca había cobrado tanto sentido el dicho de “A Dios rezando y con el mazo dando”.

Marco Enriquez-Ominami

Marco Enriquez-Ominami

El día en que Marambio selló el aporte financiero para ME-O

Era una mañana de enero. Y Marco Enríquez-Ominami había salido a correr en los alrededores de la casa de Vichuquén de su amigo el empresario Max Marambio. A su regreso, ME-O miró al ex hombre del GAP de Allende y le dijo de improviso: “¿Qué te parece si me lanzo como candidato a Presidente?… ¿Le damos?”. Marambio sonrió y movió la cabeza afirmativamente. “Le damos”.

El momento refleja la gran cercanía que siempre mantuvo el candidato con el empresario y hoy jefe político de su campaña.

Ese día, Marambio -quizás el primer convencido de la candidatura de Enríquez-Ominami- selló su apoyo como amigo, como político y como financista, incluso antes de que Carlos Ominami y Manuela Gumucio terminaran de convencerse de la aventura de su hijo. El empresario fue el primer “auspiciador” de la campaña; es el propietario del edificio de Morandé 672 donde funciona el comando e incluso se ha encargado de pilotear su helicóptero para llevar al candidato a algunas de sus actividades en regiones. No sólo eso. Muchas veces se encarga de ver su agenda y de que el abanderado “duerma las horas necesarias”. Además, reconoce ante sus cercanos que “Marco es el que manda”. Políticamente, es partidario de “no negociar” con la Concertación si se diera el caso de que ME-O no pase a segunda vuelta y comparte con el candidato la idea de forjar una izquierda progresista que respete el libre mercado.

A tal punto llega su cercanía, que fue Marambio quien bajó de sus oficinas en el Marriott para partir a una tienda y comprar personalmente la corbata, los zapatos y la camisa que usó Enríquez-Ominami en el primer debate de TVN. Y la noche anterior al debate organizado por la ANP en Talca, cuando el candidato se quedó dormido de cansancio en su habitación de hotel, fue el empresario quien al mirar lo arrugada que estaba su ropa para el evento, pidió una plancha y -con la ayuda del asesor Camilo Feres- planchó el atuendo del presidenciable.

Sebastián Piñera

Sebastián Piñera

Las imágenes que Piñera editó a la “franja gay” tras la arremetida UDI

Si los 10 segundos de aparición de una pareja homosexual en la franja de Sebastián Piñera causaron una de las más ácidas polémicas entre algunos sectores de la UDI y el comando del candidato, el diseño original de la pieza sin duda hubiera magnificado aún más la discusión.

Porque lo que quedó reducido a 10 segundos, y mezclado con otros casos de grupos discriminados, en el segmento “La voz de los sin voz”, era en realidad un capítulo de larga duración exclusivamente dedicado a los homosexuales.

En este capítulo que no se vio, la escena de mayor connotación era la de Sebastián Piñera caminando alegremente junto a la pareja de gays que protagoniza su franja en medio del Parque Forestal, un lugar estratégicamente elegido por el equipo de marketing del candidato, por haberse transformado en los últimos años en un barrio ícono para la comunidad gay, con tiendas y bares especializados y donde es común encontrar a parejas del mismo sexo.

La inclusión de un “capítulo gay” era un asunto pendiente para Piñera desde la campaña de 2005, cuando debió abandonarlo por la fuerte oposición de la UDI.

Pero esta vez se manejó con extremo celo. Ya estaba grabado y prácticamente editado por el equipo que dirige Hernán Larraín Matte, mientras el comando negociaba con la UDI su emisión.

Pero cuando la noticia se conoció a través de “El Mercurio”, se desató la ira de los sectores más conservadores de la UDI. Uno de los enfrentamientos más duros fue el del diputado José Antonio Kast, quien fue personalmente a encarar al propio Piñera, desatando una alta tensión con la UDI, que después hubo que descomprimir con gestos como la inclusión del senador Juan Antonio Coloma en la comitiva que fue a visitar al Presidente Lula a Brasil.

Finalmente, se resolvió que el tema debía ser incluido sí o sí en la franja -para que no quedara la imagen de una suerte de censura-, pero debió ser suavizado para evitar que creciera la polémica.

Eduardo Frei

Eduardo Frei

El crudo diagnóstico que Girardi expuso a Frei

Sin anestesia fue el diagnóstico que el senador del PPD Guido Girardi entregó hace unas semanas a Eduardo Frei frente a lo que se viene el 13 de diciembre y la segunda vuelta electoral. De acuerdo a su visión, el déficit de la campaña no está en los rostros, pues ya están todos alineados, incluida la Presidenta Bachelet (por lo que no se sacaría nada con sumar a más gente), sino que en los contenidos. De ahí que su audaz propuesta apunte a que la misma noche del 13 de diciembre el abanderado de la Concertación haga suyo el programa de Marco Enríquez-Ominami y de Jorge Arrate y convoque a gente de esos mundos a su comando. Esa es su fórmula para capturar los sufragios de quienes quieren una agenda más progresista.

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Jorge Arrate

Hace dieciséis años, en la anterior campaña presidencial de su padre, Magdalena Frei tenía apenas 19 años y participaba como espectadora en la contienda electoral. Este año las cosas cambiaron. Con 35 años de edad y un título de ingeniera comercial, la tercera hija del candidato concertacionista ingresó con plenos poderes para administrar los gastos del comando. En ese rol comenzó a codearse con Pablo Halpern, quien había conducido con mano férrea la campaña de Frei en 1993 y ahora había asumido un control similar en esta nueva odisea. A poco andar comenzaron las fricciones entre ambos.

El choque principal se dio a fines de julio, cuando ella contrató las vallas públicas y espacios radiales, y Halpern le negó el material publicitario para desplegar la campaña.

Después de varias discusiones a viva voz, Magdalena buscó a Eugenio Tironi y encontró en él a un aliado. Juntos convocaron a una instancia de diálogo, a espaldas de Halpern, donde reunieron a los encargados de vallas, medios escritos, radio, estrategia y franja e iniciaron reuniones “clandestinas” para tomar decisiones. Halpern, casi sin darse cuenta, perdía el control de la publicidad.

La indisoluble alianza entre Magdalena y Tironi se consolidó en el primer debate presidencial en TVN, cuando “El Mercurio” constató que fue ella quien en la mañana de ese 23 de septiembre le envió a Tironi -y a ningún otro miembro del comando- un correo con el “Informe Anual contra la Corrupción de Transparencia Internacional”, en que se aludía a Sebastián Piñera.

Pero Halpern seguía manejando el poder, y tras el arribo del “grupo Bachelet”, sacó a Tironi del diseño comunicacional y lo relegó a la franja televisiva.

Magdalena no se detuvo. Convertida en los ojos y en los oídos de su padre, consiguió en sólo un mes lo que ni Belisario Velasco, ni los partidos políticos ni Tironi habían logrado: remover a Halpern de su sitial de “hombre fuerte” del comando. Ahora, para la segunda vuelta, ya se tiene contemplado que Ricardo Solari, Tironi, eventualmente Juan Carvajal y la misma Magdalena tomarán el control de las riendas comunicacionales de la última fase de la campaña.

freiEl frustrado lobby para convencer a Bachelet de ingresar desde el principio a la campaña presidencial

Las presiones empezaron en mayo. Miembros del comando de Eduardo Frei o con influencia al interior de la Concertación tenían razones urgentes para hablar con ella: convencerla de involucrarse en la campaña presidencial ante el lento despegue de la candidatura concertacionista y el exitoso vuelo que estaba alcanzando el novato Marco Enríquez-Ominami.

Pero no hubo eco. Bachelet quería marginarse de la trastienda electoral. Sus asesores más cercanos, el director de la Secretaría de Comunicaciones, Juan Carvajal, y la directora de Programación, María Angélica “Jupi” Álvarez, mantuvieron en esos meses su recomendación de que no se involucrara.

Ante la tajante negativa, el apremio se mantuvo, con los hombres de Frei apelando a los ministros José Antonio Viera-Gallo, Carolina Tohá y Andrés Velasco.

Ernesto Ottone, quien de manera periódica se reúne con la Presidenta para compartir análisis políticos y estratégicos, intentó influir en un cara a cara con ella. Mientras, Pablo Halpern, Belisario Velasco, Eugenio Tironi y Jorge Pizarro, entre otros, seguían insistiendo en convencerla usando otros medios.

marcoLos intentos ya casi desesperados comenzaron a hacerse públicos 60 días después, en julio. Tironi escribió en su blog que “con una Presidenta tan popular, si la institución presidencial no presta ropa a los partidos, que hoy enfrentan rebeliones internas de diversa envergadura…, el poco patrimonio que éstos poseen se diluirá en poco tiempo”. Mientras, en agosto Halpern afirmaba que “el rol que juegue la Presidenta Bachelet en la campaña será clave para el éxito de Frei”.

El recado principal era que no bastaba la altísima popularidad de la Presidenta para que su Gobierno fuera tildado de exitoso. Que si ella permanecía indiferente a que los partidos oficialistas tuvieran el más bajo nivel de aprobación y al descalabro de la campaña “freísta”, la responsabilidad histórica de una posible derrota en las urnas también le pesaría.

Pinera for President-720021Paralelamente, la Presidenta también era presionada por el sector “marquista”. Miembros del comando de ME-O confiesan que Carlos Ominami también se juntó, a fines de septiembre, a solas con Bachelet. En la casa presidencial de calle Burgos, el senador le pidió prescindencia y que le diera a la primera vuelta el carácter de primaria concertacionista. Y ella le habría dado una respuesta que lo tranquilizó.

Pero la Mandataria daría un giro inesperado a fines de octubre. Casi 150 días después de las primeras rogativas para que se involucrara en la campaña, autorizó la salida del gabinete de su ministra Laura Albornoz y su desembarco en el comando, junto con su madre, Ángela Jeria. Ese 20 de octubre se inició el control de la campaña por parte de La Moneda, que se fue consolidando con las salidas a terreno de los ministros, las visitas masivas a los actos del candidato oficialista y el ingreso triunfal (aunque reservado) de Juan Carvajal al comando estratégico de Frei.

Jorge Arrate

Jorge Arrate

El inesperado beso de Arrate a un poblador

Después del primer debate, el candidato del Juntos Podemos, Jorge Arrate, estaba convertido en un “rockstar”. Así que al llegar apurado a una manifestación en Cerro Navia, una larga fila de señoras lo esperaba para saludarlo de beso. Pero el abanderado no se percató de que el último integrante de la fila era un hombre. Siguió de largo y lo besó. Candidato y adherente se quedaron ruborizados y algo “tiesos”, cuentan en su comando. Luego vino la carcajada general… y las infaltables bromas.

La madrugada en que Piñera y ME-O bajaron una botella de vino hablando de política

Era cerca de la una de la mañana y Sebastián Piñera volvía a su pieza en un hotel de Concepción una fría noche a fines de julio.

Venía muy cansado y en el pasillo escuchó la voz de un “pasajero” que hablaba acaloradamente por teléfono. Según cuentan cercanos, él pensó en la mala suerte de tener un “vecino gritón” hasta que logró reconocer que la voz era de Marco Enríquez-Ominami, quien también hacía campaña en la zona.

Piñera decidió tocar la puerta y ME-O, sorprendido y a medio vestir, lo invitó a pasar. Pidieron una botella de vino tinto y estuvieron conversando hasta las 4 de la mañana.

Según se sabe, ambos mantienen una buena relación más allá de los temas políticos. Incluso existe entre ellos un profuso intercambio de correos con bromas e incluso saludos de cumpleaños.

Los “sustos” del equipo territorial de Frei

Dos complejas desapariciones de Eduardo Frei, al más puro estilo del ilusionista húngaro Harry Houdini, enfrentó el equipo territorial del comando oficialista. En Chuquicamata todo iba bien. El abanderado se había juntado con los mineros y para la toma de imágenes se había subido a uno de los camiones gigantes que estaban estacionados. La cara de los espectadores cambió sorpresivamente cuando el vehículo empezó a moverse. ¿Qué pasó? Un conductor, que hasta ese minuto nadie había visto y que estaba arriba, había decidido llevarlo a dar una vuelta… El alivio duró poco. Pues la vuelta se extendió por nada menos que media hora, lo que obligó a retrasar toda la programación del día. Algo similar ocurrió en Caleta Portales. En el muelle, los pescadores artesanales tuvieron al candidato un buen rato suspendido en uno de los botes. Y apenas tocaron mar se lo llevaron mar adentro, por un tiempo que nadie del equipo territorial quiere recordar.

Las caravanas simuladas de ME-O

A principios de año, cuando todavía sondeaba la posibilidad de su candidatura, Marco Enríquez-Ominami llegaba acompañado de su mochila al aeropuerto de Santiago para viajar a regiones. Y como viajaba solo, antes de llegar a las ciudades solicitaba no uno, sino dos radiotaxis, que además no tuvieran el tradicional color amarillo y negro. La idea del candidato era simular una “caravana oficial” con más gente que lo acompañaba, dicen en su comando. Pero la verdad es que muchas veces el segundo auto que lo seguía iba completamente vacío.

palacio-chileLas condiciones que TVN puso a Karen para integrar la campaña de su marido

La noche del miércoles 21 de octubre fue el día de la decisión. En su habitación, junto a una bandeja con algo para cenar, Karen Doggenweiler le planteó a Marco Enríquez-Ominami que quería un rol más protagónico en la campaña y que estaba dispuesta a pedir permiso sin sueldo en el canal.

Por esos días en el comando se analizaba la irrupción de ministros de Estado a favor de Eduardo Frei y se buscaban estrategias para copar espacios.

“Esto requiere de más participación; quiero participar más”, le insistió la animadora a su marido. Después de una serie de preguntas sobre si estaba segura, Marco asintió.

A la mañana siguiente, Doggenweiler se reunió con la directora de Programación, María Elena Wood, y con la gerenta de Producción, Bernardita Ibieta, quienes acordaron darle una respuesta el lunes. Ese día Doggenweiler animó por última vez el reality “Pelotón” en la base de Calera de Tango, pues quedó autorizada para ausentarse hasta el 11 de marzo de 2010, día del cambio de mando. Parte fundamental de la negociación con las más altas autoridades del canal incluyó dos condiciones para la animadora: sólo podía aparecer en campaña con su marido y no respaldando a candidatos a parlamentarios de su lista y tampoco aparecer en gigantografías con su imagen.

Los viajes de Navarro a Venezuela y su bajada por falta de recursos

La abrupta bajada de Alejandro Navarro, después de haber inscrito su candidatura en el Servicio Electoral, dejó más preguntas que respuestas sobre las razones que estaban detrás. Porque nadie, desde 1989, había retirado su nombre de la papeleta fuera de fecha. Para sus detractores la respuesta fue una: la falta de financiamiento de parte de Hugo Chávez, gobernante que sí ha respaldado económicamente a otros candidatos sudamericanos.

El nexo indigna a Navarro. Reconoce haber estado este año en dos o tres oportunidades en Venezuela. “Pero no para pedir plata para financiar mi campaña ni ninguna otra. Eso está prohibido en la legislación chilena; es un delito”, dice.

El silencioso regreso de “El Gute”

Desde hace un mes, Gutenberg Martínez -uno de los “influyentes” del oficialismo- viene trabajando en completa reserva para la segunda vuelta.

Ya tiene el diseño de todos los escenarios posibles, desde los más desfavorables a los más auspiciosos; las áreas a reforzar; a qué votos ir y hasta nombres de posibles rostros para integrar a la campaña.

Se dice que su contacto con Eduardo Frei es sin intermediarios y que realiza reuniones reservadas con miembros del freísmo incluso en su propia casa de Ñuñoa.

No obstante, hasta ahora no ha tenido contactos con los partidarios de Marco Enríquez-Ominami ni con el arratismo.

“No está en fase de negociación, porque no ha recibido esa instrucción y porque no estima pertinente un diálogo en esta fase”, dice un integrante de su círculo.

En el equipo de campaña se reconoce que lo más probable es que Martínez -hombre de estrechos contactos con Ricardo Solari, Eugenio Tironi, Enrique Correa y, por cierto, Jorge Pizarro- tenga un rol político más visible para el balotaje.

Hasta este momento ha optado por mantenerse en el comité estratégico, en un plano de perfil más bajo.

“Pero si hay alguien que tiene poder, ése es el Gute. Su opinión se escucha y pesa”, dice un integrante del equipo de campaña.

Desde que llegó el senador Pizarro, a quien recomendó como jefe territorial, el “Gute” ha estado reforzando además las actividades de campaña con una serie de giras.

No sólo estuvo en Valparaíso -donde desactivó el conflicto entre Hernán Pinto y Aldo Cornejo-, sino que ha visitado, entre otras ciudades, Calama, Chillán, San Fernando, Antofagasta y Valdivia, para testear en terreno el pulso de esta presidencial y tomar decisiones con miras a la segunda vuelta.

De hecho hay quienes que aseguran que ha sido uno de los cerebros tras la caída de Halpern.

Fuente: El Mercurio, Chile

 
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