La esencia del fútbol y la manito de Henry

Jhonny Castillo

Jhonny Castillo

Letras de fútbol
Jhonny Castillo

El gol con la mano marcado por Thierry Henry,  que clasificó a Francia al Mundial  Sudáfrica 2010 ha revivido la vieja polémica sobre la posibilidad de incluir videos y otros adelantos técnicos durante  los partidos de fútbol  para evitar situaciones tan polémicas y contradictorias como esas.

No es el único trago amargo que ha tenido que soportar la Fifa. Muchos recuerdan la famosa mano de Dios de Diego Armando Maradona, quien no sólo se burló de los ingleses en México 86 con su malandrerías de barrio, sino que luego los humilló con uno de los goles más hermosos y fantásticos que registre la historia del fútbol. Por cierto, que la alharaca por la mano quizás le restó brillo a este último gol que fue sencillamente deslumbrante por la belleza y por  la perfección con la que fue concebida  la jugada.

Por cierto que  las manos de el Pibe y de Henry no son los únicos “paquetes” que se le han metido al fútbol. Ahora mismo cuando estamos escribiendo esta columna quizás en cualquier terreno baldío o en cualquier sofisticado estadio del mundo se estén cantando goles fraudulentos. Sólo que los tantos del argentino y del francés generan sobradas discusiones por las connotaciones y los intereses  implícitos.IMAGEN-6624449-1

Para no alejarnos del primer párrafo, lo que queremos remarcar aquí es la conveniencia o no, de atenuar los márgenes de error de los árbitros colocando camaradas de videos y demás artefactos electrónicos en las portería y en el resto de la cancha para tener un deporte más puro y trasparente. O en todo caso, modificando parte del reglamento para hacer del balompié una actividad más perfectible .Que se acerque más a Dios, dijera el escritor mejicano Juan Villero.

Lo verdaderamente cierto  es que el diablo y las tentaciones  están por todos lados y el fútbol no le es una realidad ajena. Creemos que la hermosura y la pasión de este deporte devienen precisamente de su imperfección. Pocos deportes se parecen tanto a la vida y a la existencia del hombre. De no ser así pregúntenselo a Albert Camus que de filosofía sabía un poquito más que nosotros: “Pronto aprendí que la pelota no siempre viene por donde uno la espera. Eso me ayudó mucho en la vida, sobre todo en las grandes ciudades donde la gente no siempre suele ser derecha”.

El fútbol, como el hombre es un patrimonio histórico de la humanidad, las desviaciones y otros bemoles son producto de la dinámica social. Los árbitros, los jugadores y hasta Joseph Blatter, que yo sepa, no son de otro planeta. Más allá de las sospechas que puedan causar los intereses económicos de la Fifa pensamos que la esencia del fútbol no puede transmutar en fetiche. Las camaritas y los videos están bien para  los gringos y su aburrido béisbol.

jhocas10@hotmail.com

 
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