“Contar historias siempre será importante”

Gay Talese

Gay Talese

EL MERCURIO
PAULA ESCOBAR CHAVARRÍA

El escritor y periodista estadounidense descarta que el periodismo de calidad esté en peligro. “Hoy muchos reporteros están imbuidos en sus laptops. No deberían pasar todo el día sentados frente a una pantalla, sino afuera, descubriendo cosas de primera mano”.

¿Quieres un gin tonic? dice Gay Talese, sonriendo.

Son las 4:00 pm y hay un silencio total en el recibo de su casa. No se escuchan los cornetazos cercanos de Park Avenue, tampoco se siente el calor de los últimos días del verano neoyorquino.

Delgado, estilizado, pómulos marcados, ojos oscuros siempre alertas, vestido de traje de tres piezas hecho a la medida, corbata fina, pañuelo de seda en la chaqueta y sombrero blanco, parte raudo a la cocina ­impecable como él­ y no vuelve con gin sino con agua muy fría, servida en perfectas copas de cristal. Hay olor a flores frescas y a los libros que visten casi cada muro. Óleos clásicos, fotos en blanco y negro y muebles antiguos completan la impronta de distinción: suya y de su casa.

En este edificio de cuatro pisos ha vivido cinco décadas, casi toda su vida adulta, este prestigioso escritor y periodista estadounidense de 77 años, autor de cinco best sellers: El reino y el poder (1969, sobre The New York Times), Honrarás a tu padre (1971, un retrato de la mafia), La mujer de tu prójimo (1980, acerca la revolución sexual de los años setenta), Unto the Sons (1992, sobre la historia de su familia de inmigrantes italianos), y A Writer’s Life (2007, sus memorias periodísticas).

Con algunos de ellos ha ganado millones de dólares, mucha fama y también críticas. En especial con La mujer de tu prójimo, por su estilo “participativo” de investigación. Como era un libro acerca de la revolución sexual de los años setenta, vivió meses en un centro nudista en California y regentó una casa de masajes que quedaba a pocas cuadras de su casa, todo eso mientras estaba casado.

Estas paredes han visto transcurrir su matrimonio ­también de cinco décadas­ con la destacada editora de Random House, Nan Talese; aquí nacieron sus dos hijas, la mayoría de sus libros y, por cierto, sus legendarios artículos, que lo han consagrado como un ícono del periodismo mundial y uno de los padres ­junto con Tom Wolfe­ del movimiento llamado Nuevo Periodismo, que intentó darle al relato de no ficción la misma categoría e importancia que la ficción, y cuya influencia se manifiesta hasta nuestros días en el actual periodismo literario o narrativo de Estados Unidos, Europa y Latinoamérica. De hecho, “Frank Sinatra está resfriado”, su célebre perfil del cantante escrito para Esquire, fue elegido el mejor artículo publicado por esa revista en toda su historia y se usa hoy en las escuelas de periodismo como ejemplo de maestría en la escritura y en la habilidad para entrevistar.

En estos días, su trabajo diario es terminar un libro que espera lanzar en 2011. ¿El tema? Su matrimonio de 50 años, en lo que de alguna manera será una secuela de La mujer de tu prójimo y su investigación sobre cómo afectó ese libro ­y esas experiencias­ su vida junto a Nan.

090715_ABC_NeighborsWifeTN–¿No le parece algo suicida escribir algo así? –Bueno, escribir es difícil, ya sea sobre tu matrimonio o sobre el matrimonio de otro…

Desde que era un joven periodista, me di cuenta de que además del tema mismo que estaba investigando, era la intimidad lo que realmente me interesaba. Y es lo que estoy haciendo ahora: investigando sobre la intimidad, la mía. Pero es una antigua búsqueda.

–¿Por qué? —Pienso que en parte se debe a quién soy y donde nací. Tiene que ver con estar mentalmente fracturado desde muy joven.

Tenía un padre italiano en un tiempo en que era muy difícil serlo: Estados Unidos estaba en guerra contra Italia. Yo estaba en el colegio y me daba cuenta de que, de alguna manera, estábamos en el lado incorrecto de la guerra, mentalmente. No es que fuera fascista, pero sabía que los hermanos de mi padre estaban en las fuerzas armadas italianas, que eran fascistas.

Crecí sintiéndome diferente.

–¿Cómo se notaba eso? —En la duplicidad… En ser en la superficie estadounidenses, algo que éramos y somos, colgar la bandera en el frente de nuestro negocio (mi padre era sastre y mi madre tenía una tienda de vestidos), atender a nuestros clientes muy bien y siempre en inglés y muy patrióticamente. Pero en la noche, cuando la tienda se cerraba y subíamos a nuestro departamento, que estaba arriba del local, escuchaba conversaciones distintas sobre la guerra, o la radio con noticias sobre lo que pasaba. Mi padre estaba muy preocupado por lo que iba a suceder con Italia y con sus parientes. Nunca hablaba así durante el día, pero sí en la noche. Vivíamos en un edificio, uno de muchos en una pequeña ciudad, Ocean City, Nueva Jersey, donde todo el mundo se conocía. Pero a nosotros nos conocían sólo de día, no de noche. Entonces, como periodista o escritor, tengo esta idea de que la gente no es lo que parece.

Son más que lo que ves.

–Usted se sentía una especie de outsider . —Sí, pero también estaba adentro. Estaba siempre adentro y afuera, luchando entre dos mundos, ¡aunque no era lo suficientemente grande como para manejar una bicicleta!

amd_talese–¿Qué ha aprendido de la naturaleza humana, en cincuenta años de trabajo? —Que nunca sé todo. Nunca.

Pienso: ¿cuál es la totalidad de esta persona? Quizás veo 40% de ella y entiendo quizás 50%.

Pero hay toda una parte de la vida de una persona, incluyendo a mi esposa, que podría ser sorprendente para mí conocer.

Todos tenemos grandes partes secretas e inexploradas. Si conocieras la verdad completa de esas personas llamadas simples, te sorprenderías. La naturaleza humana es interminablemente impactante, si conoces la historia completa.

–Como periodista, nunca le interesó escribir sobre gente exitosa o famosa ¿por qué? —Porque publicar una historia de alguien que no sea famoso es más desafiante, debes esforzarte más, pues debes convencer a un editor de que vale la pena. Y la única forma de lograr eso es que la historia esté escrita de una manera en que no puedas dejar de leerla. Que vean el primer párrafo y digan: déjenme leer el segundo. Cuando logras eso, es el arte de la escritura. Y eso hace del periodista un artista. Como periodista puedes ­o debes­ ser un artista. No es incompatible. Son considerados incompatibles por la comunidad del mundo de las comunicaciones, donde el artista es el poeta o el dramaturgo o el novelista. Sin embargo, novelistas o dramaturgos le roban al periodismo temas todo el tiempo. Cambian los nombres de la gente, dramatizan aquí y allá, y lo llaman ficción. Pero si puedes escribir no ficción (pero que parezca ficción porque la historia está tan bien contada, sin nada falso o exagerado), si puedes hacerlo, ¡eso es arte! Creo que eso hace que valga la pena seguir una carrera.

–¿Cree que hoy el periodismo de calidad está en peligro? —No. Tendrán que hacer ajustes y los están haciendo. Pero contar historias siempre será importante. Si fuera el editor top de TheNew York Times, tomaría a tres cuartas partes de los periodistas que están en Washington y los sacaría de ahí, para que fueran a buscar historias. Es ridículo lo que hacen: se están cubriendo entre sí. Cada día u hora ves eso: periodistas hablando con periodistas…

–¿Qué habilidades deben desarrollar los periodistas en el siglo XXI? —Desarrollar un gran sentido de la historia. Ser capaces de dramatizar. Hacer que el lector vea y sienta. Todo lo que es importante y relevante (por ejemplo, la salud pública o la guerra) debe ser contado en forma de historia. Hoy muchos periodistas están imbuidos en sus laptops, se aislan con la tecnología. No deberían estar todo el día sentados frente a una pantalla, sino afuera, descubriendo cosas de primera mano. Los periodistas deben tener un sentido innato de la curiosidad y ser gente automotivada. Deben ser exploradores, buscadores solitarios de grandes historias que contar. Historias que valgan oro; deben ser mineros e ir a lugares y cavar en ese material, y después pulirlo y hacer una joya, arte, de ese material que es real. El arte de la realidad. Es la manera de seguir en el negocio: crear algo hermoso.

La gente quiere calidad. Aunque sean pobres, si pueden optar por algo muy bien hecho y valioso, lo elegirán. Nadie quiere los hechos contados rápido sino la verdad. Y los diarios les pueden dar la verdad y de una manera atractiva e interesante, contando una historia. Creo que el mercado apoyará eso. Y eso no lo sacas de la televisión ni de blogs . ¡Todo lo que es real, todo lo que ellos comentan lo sacan de los diarios! La recopilación de los hechos la hacen los que trabajan en los diarios y lo recolectan en terreno, donde tienen que ir, de las calles.

Nadie vivió happily ever after. La luz ya se está haciendo menos intensa, ha sonado el teléfono un par de veces y Talese se excusa para contestar. Es sabido que él nunca contesta el teléfono, tampoco tiene celular ni correo electrónico. El medio para comunicarse con él es el fax. A esta hora de la tarde comienza uno de esos momentos muy “Gay Talese”. Como buen periodista, en vez de contestar preguntas, prefiere entrevistar al entrevistador: “¿Tú estás casada? ¿Mucho tiempo? ¿Cuántos años?, ¿cuatro?, ¿diez? ¿Te llevas bien con tu marido?”. Como una metralleta, dispara y dispara preguntas. Abre los ojos y mira fijo hasta que escucha respuestas. Y sigue: “¿Tienes hijos? ¿Cuántos? ¿Crees que tu matrimonio durará otros diez años?”.

Se entretiene con las respuestas ajenas mucho más que con las introspecciones propias.

Cincuenta años de matriominio Gay y Nan Talese

Cincuenta años de matriominio Gay y Nan Talese

–Y usted, ¿qué ha aprendido sobre el matrimonio después de 50 años juntos? —Bueno, no es que nos hayamos sentado en este sillón por 50 años… Hemos tenido una vida muy activa. Mi esposa no es de las que se quedan en la cocina haciendo sopa. Es una mujer de carrera. Cuando tenía 25 años de edad trabajaba y ahora también. Siempre ha tenido una vida profesional muy rica, y yo también… Entonces, somos dos personas en la misma casa, pero no vinculados claustrofóbicamente. Eso no significa que tengamos seis amantes cada uno. No, eso significa que tenemos nuestras propias opciones y no es nunca una trampa. El matrimonio no es una trampa.

Ésa es una de las razones por las que yo creo que nuestro matrimonio ha funcionado. Quizás a otra gente le gustan las trampas, les gusta estar atados y quieren estar encadenados…

–¿Por qué cree que la gente se divorcia tanto hoy? —Las razones son muy complejas. ¿Por qué la gente se divorcia? Porque no son felices.

¡Pero la infelicidad no es una razón para divorciarse! La infelicidad no es una razón para hacer nada. La vida no siempre es feliz y uno debe ser consciente de eso. Algunas personas no tienen suficiente educación o madurez para ver que la infelicidad y el miedo son parte de la vida, el error también. Y no llegas y arrancas de la falla, la infelicidad… Eso no quiere decir que debas sufrir innecesariamente.

Pero sí que en algunas ocasiones el sufrimiento es necesario y es bueno. A veces es una experiencia de aprendizaje.

–¿Qué mata a un matrimonio? —Lo que mata a un matrimonio, o a una relación en general, es la falta de respeto. Lo que mantiene una relación es, sobre todas las cosas, el respeto.

Y nunca es el sexo. ¡Es tan inmaduro pensar eso! Porque el sexo no es amor.

–Pero pueden ir juntos, ¿no? –-Sí, por 15 minutos, ¡cuando tienes 23 años de edad! (se ríe).

Claro, puede ser cuando eres joven y apasionado, obsesionado e infatuado, y estúpido.

Quizás. Pero luego el realismo toma el control. El realismo, entendido como lo opuesto a la fantasía. Eso de que vivieron felices para siempre es pura fantasía. Simplemente no es verdad. Nadie vivió happily ever after.

Fuente: New York Times

 
Top